La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Una respuesta indigna a un acto digno

La respuesta de ciertos políticos que conforman nuestro panorama político nacional a la manifestación del sábado ha sido indigna, penosa y lamentable. El hecho de que cientos de miles de personas salgan a la calle y dejen un mensaje muy claro y rotundo a quienes gobiernan hoy España no merece unas palabras mínimamente coherentes o articuladas de los que les tienen que contestar. La palma se la ha llevado el inigualable Pepe Blanco. No tiene nada mejor que decir que los que se manifestaron “fueron la mitad de los que han muerto hasta ahora en la Guerra de Irak”. ¿Irak? Sale una masa de ciudadanos a expresar su rechazo sobre la política antiterrorista del Gobierno y al señor Pepe Blanco no se le ocurre otra cosa que responder con la Guerra de Irak. Ya puestos, ¿por qué no contraatacó con el “Prestige”? ¿Cabe mayor grado de cinismo, demagogia e hipocresía? Definitivamente, para mí, Pepe Blanco es el peor político en la historia de la democracia de este país. Lo pienso y no encuentro a nadie más nefasto e incompetente.

En la misma línea se ha mostrado el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, que ha dicho que “es evidente que ahí no estaba la sociedad sensata”. Muy bien. ¿Y que había allí, animales?, ¿bárbaros incivilizados?. Me maravilla la capacidad de ciertos baluartes de la democracia, la tolerancia y la libertad que no soportan que otras personas que no piensen como ellos se manifiesten pacíficamente. Yo estuve allí y puedo asegurar que fue una marcha sosegada, tranquila y con un tono más bien festivo. Es la realidad y no me va a convencer de lo contrario quien no estuvo allí.

Y el colofón lo puso el portavoz de ERC en el Parlamento catalán, Joan Ridao, que no tuvo ningún empacho en tachar la marcha de Madrid de “exhibición de falangismo” y “un auténtico golpe de Estado en la calle”. Le secundó su compañero de partido, el consejero catalán de Gobernación, Joan Puigcercós, que la calificó de “reivindicación del franquismo”. Es detestable que se insulte a gente sencilla, que protesta cívicamente, acusándolos de golpistas y fascistas. En las tres horas y media que se desarrolló la manifestación no vi ni oí a una sola persona acordarse de Franco o reclamando un golpe de fuerza antidemocrático. Sólo vi gente demócrata, que se preocupa por su país y que disiente del actual Gobierno. ¿Es eso fascismo? Los únicos fascistas son los que no toleran que otros piensen de forma diferente.

El único problema de fondo es que hay ciertos políticos y colectivos de este país que sólo consideran legítimas las manifestaciones convocadas por la izquierda. Cuando las multitudinarias manifestaciones contra la Guerra de Irak o el “Prestige”, esos grupos enseguida salieron a la palestra para decir que aquella era “la voz del Pueblo” y , por tanto, debía de ser escuchada. Se acusó entonces a Aznar de gobernar en contra del “Pueblo”. Ahora que el PP aglutina otra manifestación de similares magnitudes, ya no es la voz del “Pueblo”. Es la histeria de cuatro fachas radicales a los que no se debe escuchar. Cada vez entiendo mejor las lecciones de democracia de los salvaguardas morales de nuestra España.

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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