Tras el ingreso de Rumanía en la Unión Europea el pasado 1 de enero de 2007, los 330.000 rumanos mayores de edad y empadronados en nuestro país, podrán ejercer su derecho al voto en las próximas elecciones municipales. Es evidente que este hecho tendrá una gran influencia política, pudiendo determinar el resultado en muchísimas localidades españolas.
Es el caso de Arganda del Rey, mi municipio, que cuenta con un porcentaje de un 18% de inmigrantes rumanos sobre una población de algo menos 50.000 habitantes. La comunidad rumana es la principal dentro del conjunto de inmigrantes que se están instalando en los últimos años en el pueblo, habiendo registrados en el censo oficial 8.608 rumanos sobre un total de 10.103 extranjeros. No hay duda de que estamos ante un fenómeno novedoso, como es el de la posible influencia que el voto rumano puede desempeñar en el resultado de las elecciones municipales del 27 de mayo.
Esta influencia es aún más notable teniendo en cuenta el reciente contexto histórico de Arganda, en donde las fuerzas políticas están muy equiparadas. Las dos últimas elecciones vieron determinados sus resultados por un margen muy estrecho de votos. En 1999 el PP ganó las elecciones, pero al no alcanzar la mayoría absoluta por un sólo concejal, la coalición entre PSOE e IU le dejó fuera del poder. En 2003 el PP pudo recuperar el control del ayuntamiento y gobernar en solitario, alcanzando el concejal que necesitaba por unos cientos de votos.
Ahora, en un campo electoral tan estrecho, todos los partidos tratan de autoerigirse en los auténticos baluartes defensores de los intereses de los inmigrantes, pues saben que contar con su apoyo puede inclinar de su lado la balanza electoral. Este año, como los anteriores, todos los candidatos repetirán el mismo sainete de promesas, muchas de las cuales saben que no cumplirán. Llegado el mes de mayo del cuarto año de legislatura, en todos los municipios de España, se van a escuchar estos días las propuestas más impactantes y se verán los gestos más agradables por parte de los políticos. Siempre ha sido así y nunca cambiará. Pero ahora hay una novedad. Los políticos argandeños (y los del resto del país) se acuerdan en 2007 de un colectivo que lleva más de 15 años presente en nuestra localidad, pero que hasta ahora no podía votar.
