Indignado. Así es como me siento. Ayer, casi dos meses después de su publicación (fue el 5 de marzo), los moderadores del foro de “El País” decidieron eliminar de raíz un post creado por mi y que se titulaba “¿Quién ha roto el Pacto Antiterrorista?”. Tal tropelía fue ejecutada sin consultarme antes nada en absoluto. Ayer, al llegar a mi casa, busqué la conversación… y sencillamente había desaparecido, por completo. No denuncio esto por soberbia ni ego personal, sino porque me parecía que el post podía ser interesante para muchas personas. Lo habían leído más de 1500 usuarios y contaba con decenas de intervenciones. No a mi, sino a todos los que habían participado en él de una u otra forma, es a quienes han censurado unos moderadores que desconocen lo que es un debate.
La aparente causa del cierre del post (intuyo, pues reitero que nadie me ha explicado nada) radica en las recientes intervenciones de ciertos usuarios que sólo habrían buscado criticar sin más a otros compañeros. Aclaro que detesto que en un foro se busque el insulto fácil, porque sí. No hay nada más rechazable entre quienes sí se esfuerzan por dar argumentos en uno o en otro sentido. Pero la censura no es la solución. Es más, yo creo que precisamente se deberían dejar grabadas todas las respuestas para que todo el que lea una conversación pueda sacar por sí mismo unas conclusiones, considerando quién acierta, quién se equivoca y quién se desacredita tanto a sí mismo que mantiene como único argumento el insulto.
Por eso, yo propongo como solución frente al insulto que todo el mundo que intervenga en cualquier espacio de debate, como un foro o un blog, firme cada intervención con su nombre y apellidos. Yo siempre lo he hecho así y puedo asegurar que cuando comprometes tu nombre te piensas muy mucho lo que dices y cómo lo dices. Y si alguien decide insultar (en el fondo, repito, a quién se descalifica es a sí mismo), todos podremos comprobar quién argumenta de forma tan “madura”.
Con esto no critico al foro de “El País”. Llevo más de cuatro meses escribiendo habitualmente” en este espacio, siendo ésta una experiencia con la que he disfrutado mucho, ya que a mi me encanta debatir y muchos de mis artículos han creado en este tiempo gran controversia. En la mayoría de los casos, casi todos los compañeros que me respondían era para rebatirme, lo que a mi, sinceramente, me gustaba. Será por mi carácter, pero prefiero que me critiquen a que me den la razón, ya que así tengo la oportunidad de contrarrestar con otros argumentos y así iniciar un debate, que es lo que realmente busco. Por eso hoy me siento tan decepcionado. Porque unos moderadores, que incumplen su función, han pasado a ser censores. Porque no nos han dado ninguna explicación a nadie, cuando la mayoría sólo habíamos dado argumentos. Porque han pasado de moderar a coartar la libertad.
