El chantaje a los valencianos del jefe de la Fórmula 1, el señor Ecclestone, es inaceptable. Remontándose a los tiempos más oscuros del caciquismo, ha venido a decir, como si nada, que si los valencianos quieren que haya un gran premio en su ciudad, deben votar al PP en las próximas elecciones. Justificándose en la falacia de que sólo firma acuerdos con las personas y no con las instituciones, afirma que su acuerdo es con Francisco Camps, actual presidente de la Generalitat Valenciana, y que según semejante individuo, deberá seguir siéndolo para que se mantenga lo establecido.
Es un insulto a nuestra democracia. Ya hemos aceptado que cada cuatro años, justo al final de la legislatura, sea cuando los políticos emprendan una carrera frenética por inaugurar (con la correspondiente foto) colegios, carreteras y ambulatorios. Pero que nos vengan con la milonga de que si queremos carreras de coches tenemos que votar a tal o cual parido…. es vergonzoso. Los votantes valencianos ya son mayorcitos para saber si es buena o no la gestión de su presidente para traer a la ciudad una competición tan prestigiosa, al igual que sucede con la Copa América de vela. Pero que nadie se atreva a condicionar un acuerdo al resultado de unas elecciones.
¿Qué pasa, que en caso de ganar el PSOE no podría gestionar la celebración de un gran premio de F-1? ¿O es que van a variar las condiciones del contrato? No sé, pero a mi esto me huele muy mal. Yo creo que el propio presidente Camps, al que se veía tan contento con semejante aserto, debería haber hecho público que él no comparte esta descabellada idea. Se supone que un político quiere lo mejor para la tierra que gobierna, para sus ciudadanos. Así da la sensación de que no le molestaría lo más mínimo que al final Valencia no fuera “el centro del mundo por un fin de semana”, como propugna. Todos sabemos que a la mayoría de los políticos sólo les interesa mantenerse en la poltrona, pero que al menos no lo hagan tan evidente.
Los ciudadanos de Valencia serán lo suficientemente inteligentes como para votar al partido que crean que se gestionará mejor su tierra en los próximos cuatro años, sin tener en cuenta los intentos chantajistas de un personaje tan funesto.
