La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

«Los españoles no merecen un Gobierno que les mienta»… ¿era así?

“Los españoles no merecen un gobierno que les mienta”. Esta frase de Rubalcaba, pronunciada el 13 de marzo de 2004, en plena jornada de reflexión previa a las elecciones generales, resuena hoy en la mente, por su cinismo e hipocresía, de mucha gente de bien. De personas que votaron o no a Zapatero sin saber el mayor de sus secretos: que su partido llevaba varios años reuniéndose en secreto con los terroristas de ETA. Lo ha confirmado “Gara”, el diario oficialista de ETA, que ha descrito con todo lujo de detalles cómo el Partido Socialista se reunió con el entorno etarra en 25 ocasiones desde 2002 hasta el alto el fuego de marzo de 2006. Esto, inevitablemente, lleva a muchas preguntas: ¿No decía el PSOE que jamás se había reunido con ETA antes de la tregua? ¿Entre 2002 y 2004 Zapatero no era sino el jefe de la Oposición y, por tanto, debía apoyar la política del Gobierno? ¿No se comprometía a ello en virtud del Pacto Antiterrorista, propuesto por él mismo y firmado con el Gobierno de Aznar en el año 2000? ¿Por qué el PSOE acordaba con el Gobierno mantener una política de firmeza contra ETA mientras a sus espaldas se entrevistaba con los etarras? ¿Cómo miraban Zapatero y Eguiguren a la cara a las familias de sus compañeros socialistas asesinados por ETA esos años?

No entiendo cómo la información de “Gara” no ha pasado de ser una sino una noticia más entre las que componen marejada electoral. Recuerdo cuando Carod Rovira se vio obligado a dimitir de su cargo de Conseller en Cap por reunirse con ETA en Perpignan. Entonces se decía que el diáologo o no con la banda sólo correspondía al Gobierno de España y no podía hacerse nada a sus espaldas. Sin embargo, ahora nos enteramos que el jefe de la Oposición entre 2002 y 2004 mandaba a miembros de su partido a entrevistarse con el entorno etarra, a la vez que oficialmente mantenía un pacto con el Gobierno para desarrollar una política de firmeza… frente a los etarras. Podría parecer cómico, pero, ante la gravedad del asunto, es tétrico. Ahora los españoles sabemos que Zapatero traicionó a Aznar, al que le decía una cosa a la vez que, por debajo, hacía la contraria. Ahora sabemos que nos traicionó a todos.

Ya como presidente, desde 2004, Zapatero mandó incrementar los encuentros. Se podría estar de acuerdo o no. Se podría decir que rompía con la línea mantenida hasta ese momento. Pero es un hecho que, como presidente del Gobierno de España, podía hacerlo. Estaba legitimado a ello. No obstante, su actuación sí fue una traición. Por la forma en que se hizo. Por mentirnos a todos. Recuerdo que ante las informaciones que apuntaban a ello, Zapatero, Fernández de la Vega, Pepe Blanco, Rubalcaba… todos, absolutamente todos, negaban que hubiera entrevistas con ETA. Ni siquiera lo admitieron cuando se oficializó la tregua en marzo de 2006. ¿Por qué nos mintieron?

También nos dijeron que tras el atentado del 30 de diciembre en Barajas se rompió todo diálogo y ya no hubo ningún encuentro más. Cinco meses después “Gara”, esto es, ETA, cuenta con pelos y señales las reuniones que el PNV y el PSOE mantuvieron en ¡enero de 2006!. Ahora recuerdo con indignación cómo Zapatero, el mismo día 30 de diciembre, con tono solemne, decía que no volverían a hablar con ETA mientras no dejara la senda de la violencia. Ahora recuerdo con horror a Rubalcaba diciendo, a primeros de año, que el proceso estaba “roto y aniquilado”. Días después, con dos muertos más, el Gobierno de Zapatero retomaba el camino de la traición.

No pasa nada. Hoy la campaña electoral sigue su curso y los socialistas seguirán hablando de la Guerra de Irak, del Prestige y de la Guerra Civil. Ningún dirigente con responsabilidades dimitirá ni admitirá su culpa. La mitad de la población seguirá sin conocer la verdad, sencillamente, porque los medios que consumen, no se la dirán. Mañana serán ya pocos los que lo recuerden, pero, se sepa o no, la verdad está ahí. La verdad es que quién acusaba de mentir, en ese momento, ya era un mentiroso. Y un traidor.

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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