
No me importa. Ya no volveremos a caminar juntos agarrados de la mano. Ya no volverás a mirarme como antes, con amor, con dulzura, con pasión… pero no me importa. Ya no volverás a besarme ni abrazarme, ni te veré a mi lado cuando me despierte por las noches, pero no me importa.
Mis manos jamás volverán a acariciar tu blanca, dulce e infinita piel, ni volveré a oler tus interminables cabellos negros. Pero no me importa. Tampoco volverán las noches en que escuchábamos al golfo de Sabina tumbados hasta el amanecer. Pero ya no me importa.
Ahora todo eso lo harás con él. Ahora será él el que te bese, el que te acaricie, el que te coja de la mano… sin que a mí me importe lo más mínimo.
A partir de ahora yo sí que seré feliz. Podré ver el fútbol cuando quiera y emborracharme sin culpa las veces que a mí me de la gana, como ahora. Podré estar con todas las mujeres del mundo… mientras que tú sólo estarás con él. Sólo con él. Sólo con él. Sólo con él… pero no me importa.
No me importa porque ya no siento nada por ti, porque te odio… porque te amo.
