La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Pues yo estoy con el juez Gómez Bermúdez

Vaya por delante que el libro de marras de parece un error garrafal, hasta escandaloso. Que la mujer del juez que ha presidido el juicio más importante en la historia de España haya escrito un libro sobre su marido nada más hacerse pública la sentencia, es sencillamente inmoral. Entre otras cosas porque habla de asuntos que sólo puede haber conocido por su especial relación con el juez. Y porque no es en absoluto ético el que obtenga un beneficio económico de un proceso tan delicado como el que ha supuesto el juicio del 11-M.

Dicho esto, me parece acertadísima la actitud de Pilar Manjón. Ella, que incluso se ha visto afectada por un detalle contado en el libro, es la primera en afirmar que no se va a sumar a su linchamiento. Por desgracia, en este país tan nuestro, somos especialistas en construir ídolos y machacarlos al día siguiente. ¡Bello espectáculo ése de ver arder en su pira mayestática al que antes era un héroe!

Gómez Bermúdez ha tenido un fallo. Pero ello no es óbice para reconocer que este juez ha sido un ejemplo encomiable a la hora de dirigir un proceso de tal envergadura. Sobre el del 11-M ha corrido un juicio paralelo bestial, inmisericorde respecto a las víctimas, las verdaderas afectadas. Y lo digo por las dos partes que se han confrontado en esta cruel batalla. Gómez Bermúdez ha soportado las tremendas presiones mediáticas, así como la insidia de los compañeros envidiosos, ahora tan evidente.

Siempre ha estado al lado de las víctimas. El primer día del juicio, antes de que este empezase, acudió presuroso a infundirles ánimo, a pedirles paciencia y a reconocer su coraje. Durante todo el proceso no permitió que nadie, absolutamente nadie, se alejara de lo que realmente se estaba juzgando, socavando todos los intentos de montar el circo. Fue leal hasta el final. En el país de las filtraciones, nadie supo el contenido de la sentencia hasta que él mismo la pronunció el día en que concluyó el proceso. Y nada más hacerlo, sabedor de la incomprensión y frustración que había despertado en gran parte de las víctimas, se reunió con ellas para explicarles punto por punto la decisión tomada. Por cierto, ha de saberse que este juez dedica todos los viernes del año a recibir en su despacho a las víctimas que deseen hablar con él. No estoy muy seguro de que esto lo hagan todos los magistrados…

Desde aquí quiero expresar mi total admiración por el juez Javier Gómez Bermúdez. Se acaba de equivocar gravemente, pero no merece que se olvide todo lo hecho a lo largo de tantos y difíciles meses. No es el momento de arrasar su estatua del pedestal en el que aún no se ha erigido.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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