
Ayer, en una jornada crucial para la global salud democrática, Venezuela habló y dijo NO a Chávez, rechazando en referéndum su proyecto de reforma constitucional. Sin embargo, el nefasto caudillo no se calló. Así, justificó su fracaso con una frase estremecedora: “Por ahora”.
Estremecedora, porque como él mismo recordó, esa misma sentencia fue la que pronunció “hace quince años”. ¿Pero qué fue lo que pasó hace quince años? Pues sencillamente, que el señor Chávez, que ahora presume de demócrata (increíble y admirable gesto éste de respetar el resultado de un referéndum popular…), hace quince años dio un golpe de estado contra el gobierno entonces legítimo de su país. Y tras su estrepitoso fracaso, pronunció la frase de marras: “Por ahora”.
La historia ya es conocida. Al final el caballerete de la chabacanería logró hacerse con el poder (esta vez sí por la vía de las urnas y los votos) y tras explorar las esencias de la “revolución bolivariana”, ahora encamina a Venezuela por el sendero de la “revolución castrista”. Esto es, por el camino del comunismo puro y duro. Lo más cínico de este extravagante es que en el día de su derrota, en vez de marcharse por donde vino, amenace a los venezolanos con que al final acabará imponiendo su proyecto.
El “por ahora” tiene más fuerza aún que el “¿por qué no te callas?” que le espetó el Rey. Representa directamente la hipocresía de quien acusa a todos de ser unos fascistas cuando él mismo recuerda con orgullo su experiencia golpista. ¿Quién puede confiar en la palabra de quien un día violó la democracia de su país? Hugo Chávez, Venezuela ha hablado. Si tan demócrata eres, ¿por qué no te vas?
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
