
‘La voz del desierto’, más conocida como ‘LVD’, es un grupo de rock cristiano de la diócesis de Alcalá de Henares, la mía. La banda, conformada por sacerdotes, seminaristas y laicos, ofreció ayer un concierto en la parroquia de San Sebastián Mártir, en Arganda del Rey (mi pueblo), para presentar el que ya es su segundo disco. Fue todo un acontecimiento…
Me gustaría haber visto ayer en el concierto a todos aquellos que piensan que el cristiano es un ser extraño, serio, circunspecto y plegado a un rígido esquema de normas, que le incapacitan para disfrutar el universo mundano que nos rodea. Los que así piensan hubieran visto con sus propios ojos a doscientas personas (desde infatigables quinceañeros hasta abuelos entrañables) vibrando con Cristo. Sí, con Cristo, con la Virgen María, con Juan Pablo II, con Benedicto XVI… Todas las letras, en los más diversos ritmos, resplandecen la fe en su máximo esplendor.
Es una gozada ver cantar, bailar, saltar… al son de “para mí la vida es Cristo”. Algunos no lo comprenderán, pero esta es la felicidad del cristiano. La felicidad de saberte querido por Él, por el Camino, la Verdad y la Vida. Por el Dios del Amor, aquel que dio la vida por cada uno de nosotros. ‘La voz del desierto’ no canta al vacío, a la nada. Canta al Amor. ¡Qué pena que el prejuicio preestablecido lleve a muchos a pensar que los cristianos son y serán siempre “unos amargados”!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
