
Me sorprende que en medio de debates sobre himnos, Carlas Brunis y cambios climáticos, haya pasado desapercibida la que para mí es la gran noticia del mes, del año y de la legislatura socialista que ahora acaba: Zapatero, en su entrevista en ‘El Mundo’, ha reconocido que miembros de su confianza mantuvieron reuniones con los etarras tras el atentado de Barajas. Lo dijo, textualmente, así: “Los contactos continuaron con una situación ya muy deteriorada, muy deteriorada. Y fue debido al deseo de instancias internacionales. Al ver que tenían toda la buena voluntad de que pudiera verse la luz al final del túnel, de que aquello no fuera el fin… Pero la verdad es que había ya muy pocas posibilidades». Preguntado por Pedro J. Ramírez sobre si no le suponía un conflicto ético reunirse con quienes acababan de matar, el presidente de todos los españoles respondió así: «En absoluto. […] Mi principio ético era agotar hasta el último suspiro para evitar que hubiera más víctimas”.
Y ahora yo me pregunto: ¿No aseguró Zapatero, el mismo 30 de diciembre de 2006, tras los atentados, en una declaración institucional en el Congreso de los Diputados, que los contactos con ETA quedaban formalmente “suspendidos”? ¿No dijo Rubalcaba al día siguiente que la tregua quedaba “rota y liquidada” y que no había ninguna posibilidad de retomar el diálogo con ETA al menos en esta legislatura? ¿No atacaba el Gobierno furibundamente a aquellos que caían en la “indignidad” de afirmar que mantenía los contactos con los terroristas? ¿No decían que era indecente creer a ‘Gara’ en vez de al propio Gobierno del país cuando este diario publicaba de un modo detallado las actas de las reuniones posteriores tras el atentado de Barajas?
Parafraseando a Rubalcaba: “Los españoles no merecemos un Gobierno que nos mienta”. Me repugnan aquellos que mientras se estaba enterrando a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, se estaban reuniendo con sus asesinos… mientras nos negaban la mayor al pueblo que les votó mayoritariamente en 2004. ¿Quién va a creer ahora a estos miserables, capaces de tal ignominia? Eso sí, como nadie dice nada… ¡pan y circo para el populacho!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
