La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

El día que Juanito volvió para ganar

Estadio de Saint Denis. París. Final de la Copa de Europa. Real Madrid y FC Barcelona juegan el último partido de la historia del fútbol. Queda un minuto para alcanzar los 90 reglamentarios. El resultado depara un ajustado empate a tres goles. El que gane será el último gran ganador en la epopeya del deporte rey. Los corazones de los presentes van a estallar. La tensión es insoportable.

En ese momento, en el que la épica es una necesidad, en el que la gloria está reservada exclusivamente para los más grandes, la grada madridista empieza a gritar desaforadamente: “¡Illa, illa, illa, Juanito maravilla!”. Es el recuerdo al héroe caído, la llamada suplicante al que debe estar sufriendo desde la distancia con su Real Madrid. Es un clamor. La mitad blanca del campo pide la vuelta de su mito. Ahora. Para ganar.

Y así, sin que nadie supiera cómo, fue el instante en el que Juan Gómez ‘Juanito’ bajó del cielo y se enfundó la sagrada camiseta blanca con el siete a la espalda. Sólo tenía un minuto. No había tiempo para más. Después tenía que volver. Por eso, no lo dudó mucho. Tras recibir un pase preciso de Di Stéfano, Juanito cogió la bola y en un arranque de furia se dirigió hacia la portería contraria. Los jugadores culés, atemorizados ante la visión de un vikingo furibundo en la última batalla, caían rendidos, uno a uno, a sus pies. El madridismo veía como en el partido final volvía a ver la magia, la pasión y la raza que un día encandiló al Bernabéu.

Así, cuando tras regatear a todo el equipo azulgrana, el mito se detuvo ante el portero, el mundo se paró. El silencio se adueñó del estadio. Todos veían cómo el artista del balón y del toreo se preparaba para golpear a la pelota. El impacto de su bota sobre el esférico fue brutal. Cuando el balón atravesó, fulminó y destrozó las redes rivales, el Real Madrid ya era otra vez campeón de Europa. Ya tenía en sus manos la única copa que el maestro jamás pudo ganar en vida. En medio de la euforia, nadie se percibió del momento en el que el genio volvió a desaparecer. Todos le buscaban, pero ya no estaba. Estaba sonriendo, más feliz que nunca, desde la atalaya de los dioses.

No sé si fue una ilusión o no. Pero nunca, nunca olvidaré el día en el que mi sueño se cumplió y pude ver al fin como Juanito respondía al grito que la afición le dedica en el minuto siete de cada partido en el Santiago Bernabéu: “¡Illa, illa, illa, Juanito maravilla!”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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