La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

La música en los toros

Contraviniendo a lo que es imperante en la mayoría de plazas de toros, Las Ventas es el templo del silencio. Allí no hay banda de música. Y por eso, en parte, me gustan tanto los toros en lo que es la capital del Arte de la Tauromaquia. ¿Y por qué, por qué ha de ser eso lo mejor, dirán algunos? Pues he aquí mi opinión: la música taurina es de las más bellas que existen… pero fuera de la lidia. En el momento en el que un hombre se enfrenta a un toro en un combate sin igual, lo único que ha de apreciarse es el arte desnudo, sin condimentos ni añadidos ornamentales.

La música es muy bella, pero invita al despiste de los sentidos en lo que ha de ser una manifestación artística fugaz e irrepetible, que sólo ha de perdurar en la eternidad de la retina del espectador cuando alcanza el grado de lo sublime. ¿Para qué añadir otro arte al que ha de serlo en estado puro? Por lo demás, la música ofrece un aire de divertimiento, de fiesta, que le resta sentido trágico a lo que sucede en el coso y que no es sino lo que se ha de saldar necesariamente con este resultado: el triunfo o la muerte.

Ello no significa que cada uno en su mente, dentro de su propio espacio para la fantasía, ponga la música que a cada momento le invita la faena. Así, ¿por qué no sentir un pasodoble ante el capote de Morante? ¿Por qué no un fado ante la quietud de Castella? ¿Por qué no un cante jondo ante la izquierda de El Cid y los derechazos a la clásica de Miguel Ángel Perera? ¿Por qué no sentir la fuerza flamenca de Rosario Flores ante el ímpetu de Talavante? ¿Y por qué no llorar con Joaquín Sabina y su Calle Melancolía ante un estatuario de José Tomás con la mirada perdida?

¿Cómo no va haber música en un arte que es ante todo sensualidad y explosión de emociones? Pero en la mente de cada uno, en mitad del silencio rotundo, de la admiración de los olés irreprimidos, de la crítica de los del Siete, de los suspiros quedos ante la cogida… ¿Cómo no va haber música en la Tauromaquia? ¿Y por qué no Wagner ante el mito Manolete? Pero en un susurro del corazón… llamando a la eternidad.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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