La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Motivos para la Undécima

Porque parece que tenemos que pedir perdón por existir. Porque la mayoría de madridistas no lo somos porque “lo fácil es ser del que gana”. Porque nacimos como todos los equipos del mundo, de la nada. Porque, a base de sufrimiento, trabajo, corazón, pasión y fe nos salimos del que parecía ser nuestro destino, ya cuando éramos cincuentones. Porque, frente a los que no conceden ningún mérito a lo ganado con Franco, no levantamos una sola Liga en los primeros 16 años de franquismo. Porque solo Bernabéu y su sueño quijotesco fue el que de verdad nos hizo virar el camino. Porque Di Stéfano fue quien realmente nos hizo mirar hacia lo alto. Porque, solo cuando ganas en el campo, te es más fácil ingresar el dinero para seguir teniendo a los mejores jugadores. Porque nada de eso nos ha sido regalado. Porque somos el verdadero equipo del pueblo, el que más ha luchado por ser lo que es.

Porque esta sería la primera Orejona que le podríamos dedicar a don Alfredo. Porque queremos que Francisco Gento gane otra Copa de Europa más y siga sin levantar la mirada del suelo, espejo de la humildad que en verdad queremos que sea nuestra alma. Porque Juanito estará feliz y sacará a relucir su capote para torear con Manolete. Porque Cristiano Ronaldo, en su ciclópea batalla futbolera con Leo Messi, la mayor de todos los tiempos, se merece poner otra pica en Flandes. Porque el de Zidane sería el éxito de la normalidad y la sensatez. Porque, en el último entrenamiento antes de la final, en el sagrado césped de San Siro, estaban arropando al equipo Amancio, Roberto Carlos, Mijatovic o Raúl. Porque todos los jugadores se abrazaban, como siempre, a Agustín Herrerín, el entrañable delegado del equipo, el abuelo del Real Madrid. Porque somos una familia.

Porque soñamos, porque nos emocionamos, porque no somos la mayoría los que, cuando vamos al Bernabéu, lo hacemos para hacer negocios en el palco, lucir traje o comer pipas. Porque la inmensa mayoría del madridismo somos la ilusión de un niño que sueña con meter el gol del triunfo en la portería del fondo sur. Porque no somos diferentes a los aficionados de ningún otro equipo. Porque tenemos derecho a celebrar una victoria sin que parezca que no tiene mérito alguno. Porque amamos al Real Madrid.

Porque, a mis 33 años, los de mi generación hemos sufrido derrotas que nunca olvidaremos: el Odense en la UEFA de 1995, el Mónaco, el Toledo, el Alcorcón, las finales de Copa contra Depor (sí, el Centenariazo), Zaragoza o Atleti (en el Bernabéu) o las palizas antológicas de estos años de Dictadura Culé. Porque cada derrota dolorosa lo es aún más por la sorna del resto, y hablamos a nivel mundial.

Porque, si perdemos, será la derrota más dolorosa en la historia del Real Madrid. Porque, entonces, la gran mayoría estaríamos más orgullosos que nunca de ser del Real Madrid.

Porque la Undécima sería mi Quinta, pero, sobre todo, porque, con apenas siete semanas de vida, sería la Primera de mi hijo Marcos. Porque quiero contarle mil veces, cuando perdamos o ganemos cualquier otro partido y lo veamos en la tele o en el campo, que esa noche de Milán él fue campeón de Europa por primera vez.

Porque pase lo que pase, siempre, ¡Hala Madrid!

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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