Elogio de la Lens culinaris (lenteja)

Velouté de lentejas, nabo, tomate y zanahoria

Elogio de la Lens culinaris (lenteja)
Parca en grasas, repleta de proteínas vegetales, rebosante de minerales como el hierro y de fibras, la atlética y diminuta lenteja es un redondo remedio para activar el tránsito intestinal.

Apreciada desde la noche de los tiempos, se han encontrado rastros del consumo de esa formidable legumbre datando de hace diez mil añitos. La rica lenteja parece oriunda de Asia Central y pertenece a la tribu de las Papilionáceas. Se antojó ya tan irresistible en tiempos bíblicos que el goloso de Esaú ni lo dudó: nos cuentan los relatos sagrados que llegó a vender su primogenitura a Jacob por un guiso de lentejas con arroz. Vil negocio, cómo no, pero acertada elección salutífera: así de combinada, la sabrosa «Lens culinaris» se muda a proteína de preciado valor biológico, equiparable a las que brindan los alimentos de origen animal.

Con esa caída de las temperaturas, vamos a confeccionar un energético velouté en 5′ y para cuatro personas. Pelar, lavar, secar y laminar una cebolla regordete, un nabo y cinco zanahorias.

Depositarlos en una gran cacerola, añadir el contenido de una lata pequeña de tomates triturados, 200 gr. de lentejas, una hojita de laurel, un clavo de olor, 50 cl. de caldo de pollo y 1 cm de apio. Salpimentar al gusto.

Cocer tapado unos 40′, verter en la batidora , triturar hasta obtención de una textura muy fina y distribuir en los platos. Consumir muy caliente, acompañado de pequeñas salchichas asadas y pan payes.

 

 

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Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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