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Chiste: el del cura, el pastor protestante, el rabino y el oso

Chiste: el del cura, el pastor protestante, el rabino y el oso
La osa y sus dos osos cachorros. PD

Confirmado: la gracia de los chistes depende de la persona que los cuenta, no de la calidad intrínseca del material.

Todos hemos escuchado alguna vez la frase…”el chiste no tiene mucha gracia, pero me parto con la forma en que lo cuenta”.

Esta frase podría explicar la eterna duda de por qué las personas del mundo se dividen en graciosas y no graciosas. ¿Por qué el mismo chiste contado por una persona considerada seria no nos divierte tanto como si lo contara un graciosete redomado?

Una sola puede ser la causa y se esconde en tu cerebro:

APUESTA EN EL BOSQUE

  • Un cura católico, un pastor protestante y un rabino judío quieren saber quién de ellos es mejor en su trabajo. Deciden que la mejor forma de hacerlo es internarse por separado en un bosque, repleto de osos, y tratan de convertir cada uno de ellos a un plantígrado. Dicho y hecho. Después, se reúnen en el mismo sitio para valorar lo ocurrido:
    —Cuando encontré al oso —dice el cura— le leí el catecismo y lo rocié con agua bendita. La próxima semana hará su Primera Comunión.
    —Yo encontré a un oso —cuenta el pastor—, y le prediqué la palabra de Dios. El oso quedó tan sorprendido que me dejó bautizarlo.
    Ambos se vuelven al unísono a preguntar al rabino, quien yace en una camilla, con todo el cuerpo enyesado.
    Pensándolo bien —exclama el rabino, antes de que le pregunten—, quizá no debí haber comenzado con la circuncisión.

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