Una puñetera broma de mal gusto, que le puede costar a Donald Trump un montón de votos este 5 de noviembre de 2024.
La relación entre Estados Unidos y Puerto Rico vuelve a estar en el centro de atención a sólo cuatro días de la votación.
Un incidente polémico en un mitin republicano ha vuelto a encender la indignación en la comunidad puertorriqueña y su diáspora en EE. UU., que puede ser crucial en el voto latino de estos comicios.
Sobre todo la diáspora, los que residen en alguno de los 50 estados o en el Distrito de Columbia.
Aunque sí pueden hacerlo en las primarias de los partidos para elegir a sus candidatos, los 3,4 millones de ciudadanos estadounidenses que residen en Puerto Rico no pueden votar en la elección presidencial.
El sistema electoral consagrado en la Constitución de Estados Unidos establece que el presidente será elegido por un Colegio Electoral formado con representantes de cada estado, lo que excluye de facto del voto a los estadounidenses que viven en territorios que no son estado.
Por tanto, ni los puertorriqueños ni el resto de estadounidenses residentes en Puerto Rico pueden votar en la elección presidencial.
Esa es una de las razones por las que muchas voces dentro y fuera de la isla denuncian un trato discriminatorio por parte de Washington, hasta el punto de que es a menudo descrita como una «colonia«.
Controversia y reacción pública
El detonante ha sido un comentario del comediante Tony Hinchcliffe, quien se refirió a Puerto Rico como una «isla de basura» durante un acto de campaña de Trump en el Madison Square Garden, en Nueva York.
Hinchcliffe lanzó sus comentarios entre risas de algunos asistentes, lo que generó una reacción inmediata de rechazo en las redes sociales y entre personalidades puertorriqueñas como Ricky Martin, Bad Bunny y Jennifer López, quienes expresaron su indignación y criticaron la falta de respeto hacia la isla
Algunos líderes puertorriqueños, como el gobernador Pedro Pierluisi, han condenado abiertamente las palabras de Hinchcliffe, subrayando que este tipo de ataques “desnuda los prejuicios que aún existen en nuestra nación” y la necesidad de escoger líderes que combatan dicha intolerancia.
En esta línea, Pierluisi alentó a los votantes de origen puertorriqueño a reflejar en las urnas su descontento
Respuesta de la campaña de Trump y de los republicanos
Tras el incidente, la campaña de Trump intentó distanciarse de las declaraciones del comediante, afirmando que estos comentarios no representan ni al expresidente ni a su campaña.
Sin embargo, esta respuesta ha resultado insuficiente para muchos.
Aunque algunas figuras del Partido Republicano, como la congresista de Florida María Elvira Salazar y el senador Rick Scott, también criticaron a Hinchcliffe, otras voces dentro del mismo partido ven los hechos como un reflejo de las estrategias divisivas de Trump para captar votos entre sectores con posturas más conservadoras
Además de las críticas, los comentarios de Hinchcliffe reavivan un sentimiento de abandono que Puerto Rico ya había experimentado tras la respuesta del gobierno de Trump al huracán María en 2017.
Las acciones del expresidente en aquel momento, como el polémico lanzamiento de toallas de papel a los damnificados, todavía generan rechazo entre muchos puertorriqueños que ahora ven esta nueva situación como una continuación del mismo patrón de trato despectivo
El voto latino y la diáspora puertorriqueña
Puerto Rico, como territorio estadounidense, no participa directamente en las elecciones presidenciales, aunque su diáspora en EE. UU. cuenta con más de cinco millones de personas que sí pueden votar.
Los puertorriqueños en estados como Florida, Nueva York y Pensilvania representan una fuerza electoral significativa.
En estos lugares, los comentarios de Hinchcliffe pueden influir en la preferencia de los votantes puertorriqueños y latinos, quienes ya estaban siendo cortejados intensamente tanto por demócratas como por republicanos
Este bloque de votantes, que fue determinante en elecciones pasadas, podría desempeñar un papel decisivo nuevamente en 2024.
Sin embargo, el tono antiinmigrante y los comentarios peyorativos hacia Puerto Rico podrían alejar a votantes potenciales para Trump, especialmente cuando muchos puertorriqueños, demócratas y republicanos, han mostrado apoyo por las políticas de Kamala Harris en cuanto a la isla, quien ha propuesto programas de desarrollo económico y apoyo estructural para el territorio
Divisiones internas y el camino hacia las elecciones
Este episodio no solo ha marcado una línea divisoria entre demócratas y republicanos en cuanto al respeto hacia Puerto Rico, sino que también ha generado fisuras dentro del propio Partido Republicano en Puerto Rico.
Líderes republicanos puertorriqueños han salido a defender a su pueblo frente a los ataques de Hinchcliffe, mientras algunos congresistas puertorriqueños en EE. UU. expresaron su vergüenza por la “falta de clase” de esos comentarios.
Líderes puertorriqueños en EE. UU. han enfatizado la importancia de la participación política para contrarrestar estas situaciones.
Muchos llaman a sus compatriotas a participar en las elecciones como una forma de rechazar el racismo y la xenofobia que, según dicen, caracterizan algunas de las estrategias políticas actuales.
Esta situación podría intensificar la movilización de los votantes latinos, especialmente en estados clave donde el voto puertorriqueño y latino tiene un peso considerable.