Ciudad de México

Museo Nacional de Antropología: un viaje fascinante por las raíces vivas de México

En el corazón del Bosque de Chapultepec se alza este templo a la memoria viva de México. Más que un museo, es un viaje por siglos de grandeza, donde la historia respira entre esculturas, joyas y símbolos de Mesoamérica

Museo Nacional de Antropología: un viaje fascinante por las raíces vivas de México
Museo Nacional de Antropología de Ciudad México PD.

El Museo Nacional de Antropología, situado en el Bosque de Chapultepec, es uno de esos lugares que trascienden la categoría de museo para convertirse en una experiencia cultural completa. Desde que uno cruza su icónico patio central —con la imponente “paraguas” de concreto que parece sostener el cielo— queda claro que se está ante un espacio dedicado a preservar y celebrar la riqueza histórica de México. Aquí se custodian algunos de los objetos más valiosos de las civilizaciones que florecieron en Mesoamérica, auténticos testigos de miles de años de historia.

El recorrido empieza con las culturas preclásicas y clásicas, y pronto se despliega una de las salas más emblemáticas del museo: la dedicada a los mexicas. Allí se encuentran piezas tan famosas como la Piedra del Sol, que impresiona no solo por su tamaño, sino por la perfección de su labrado y la complejidad simbólica que encierra.

Piedra del Sol (mal llamada “Calendario Azteca”)

En esta misma sección también destaca la Coatlicue, monumental escultura de la diosa madre, cuya presencia domina el espacio con una fuerza casi hipnótica. Contemplar estas obras en persona es entender de otro modo la grandeza del mundo prehispánico.

El museo también ofrece un extraordinario recorrido por las culturas maya, zapoteca, mixteca y totonaca, entre muchas otras. En la sala maya, por ejemplo, se exhiben estelas esculpidas con una precisión sorprendente, piezas de jade de una delicadeza única y recreaciones arquitectónicas que permiten comprender mejor su sofisticado universo simbólico. En la sala de Oaxaca destacan las urnas funerarias y los tesoros hallados en la Tumba 7 de Monte Albán, muestras del refinamiento artístico de los pueblos antiguos del sur de México.

El Museo Nacional de Antropología es una visita imprescindible en Ciudad de México para comprender la riqueza de las culturas prehispánicas y los pueblos indígenas del país.​

Pero el Museo Nacional de Antropología no solo se concentra en el pasado remoto: también dedica un espacio fundamental a las culturas indígenas contemporáneas. Estas salas muestran textiles, instrumentos, rituales y formas de vida que siguen siendo parte esencial del México actual. Este enfoque permite al visitante entender la continuidad cultural del país, donde tradición y modernidad conviven de manera dinámica y compleja.

En conjunto, visitar este museo es recorrer la historia profunda de México a través de piezas que cuentan su propia historia. Sus salas amplias, su museografía impecable y la riqueza de sus colecciones hacen que cada paso sea un descubrimiento.

Sin duda, el Museo Nacional de Antropología es una visita imprescindible para cualquier viajero que quiera comprender el origen, la diversidad y la vitalidad cultural que dan carácter a Ciudad de México.

Curiosidades sobre el Museo Nacional de Antropología

Una de las anécdotas más llamativas del Museo Nacional de Antropología es el famoso “robo del siglo”, ocurrido en la plena Navidad de 1985.​

El robo de Navidad de 1985

En la madrugada del 25 de diciembre de 1985, dos jóvenes estudiantes aprovecharon la baja vigilancia navideña, entraron por los ductos de aire y sustrajeron más de 120 piezas arqueológicas de gran valor, entre ellas máscaras, vasijas y objetos funerarios mayas y mexicas.​

Lograron salir sin ser detectados y ocultaron el botón durante años; muchas piezas se recuperaron tiempo después, y el episodio inspirado en libros, reportajes y la película “Museo”, con Gael García Bernal.​

La travesía del monolito de “Tláloc”

Monolito de “Tláloc”

Otra curiosidad muy comentada es la llegada del enorme monolito conocido como “Tláloc” a la entrada del museo: fue trasladado en 1964 desde San Miguel Coatlinchán en un operativo tan complejo que se transmitió por televisión y paralizó al medio Valle de México.​

El viaje de poco más de 30 kilómetros fue lento y accidentado, y hubo vecinos que se opusieron al traslado, lanzaron piedras y hasta amenazaron con armas porque no querían que “su” dios de la lluvia abandonara el pueblo.

Qué ver y hacer

Recorrer las salas arqueológicas, donde destacan la Piedra del Sol (mal llamada “Calendario Azteca”), piezas mexicas, mayas, olmecas y de otras civilizaciones mesoamericanas.​

Pasear por el gran patio central bajo “El Paraguas”, la icónica columna-fuente que sostiene la cubierta y se ha convertido en símbolo del museo.​
Visitar las salas de etnografía dedicadas a las culturas indígenas contemporáneas, con textiles, máscaras, arte popular y exposiciones temporales.​

Horario

Abre de martes a domingo, normalmente de 9:00 a 17:00/18:00 horas (los lunes permanecen cerrados). Se recomienda llegar temprano para evitar aglomeraciones, sobre todo fines de semana.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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