El país marca el rumbo del turismo mundial

El turismo español hacia Türkiye se dispara y rebasa los 450.000 visitantes en 2025

Con 65.000 millones de dólares en ingresos y el impulso del mercado español, Türkiye se afianza como destino clave del viajero del siglo XXI

El turismo español hacia Türkiye se dispara y rebasa los 450.000 visitantes en 2025
Estambul PD.

Encrucijada de continentes, culturas y mares, Türkiye cerró 2025 con unas cifras que la confirman como uno de los grandes escenarios del viaje contemporáneo. Cerca de 64 millones de visitantes internacionales recorrieron el país a lo largo del año, generando 65.231 millones de dólares en ingresos turísticos, el nivel más alto de su historia. Desde Estambul, el ministro de Cultura y Turismo, Mehmet Nuri Ersoy, celebró este hito y fijó el próximo horizonte: alcanzar los 68.000 millones de dólares en 2026.

Entre quienes mejor han respondido a este llamado viajero destacan los españoles. Entre enero y diciembre de 2025, 452.790 turistas procedentes de España eligieron Türkiye, un 18,25% más que el año anterior. La cifra habla de un flechazo en plena evolución: el viajero español ya no se conforme con el clásico viaje de sol y playa y mira a Türkiye como un mosaico de ciudades vibrantes, rutas culturales, barrios creativos y mesas donde se mezclan aromas de Oriente y Mediterráneo.

El ascenso del país en el mapa turístico internacional ha sido tan constante como contundente. En 2017 ocupó el octavo lugar entre los países más visitados del mundo; en 2024 ya se situaba en cuarta posición. También en términos de ingresos el salto es notable: del puesto 15 al séptimo en apenas siete años. Detrás de esta escalada no solo hay números, sino una estrategia clara para diversificar la experiencia de viaje y ampliar el imaginario de lo que significa “viajar a Türkiye”.

El antiguo modelo centrado casi exclusivamente en la costa ha dejado paso a un abanico mucho más amplio. Hoy, Türkiye seduce con itinerarios de turismo cultural y religioso entre mezquitas, iglesias y yacimientos arqueológicos; propone escapadas de ecoturismo en montañas, bosques y costas menos transitadas; invita a sumergirse en aguas termales y centros de bienestar; y ofrece un calendario creciente de congresos, ferias, cruceros y propuestas de turismo de invierno que convierten al país en un destino de todo el año.

Esta transformación se apoya también en una nueva mirada hacia el patrimonio. Bajo la visión “Patrimonio para el Futuro” y proyectos como los Museos Nocturnos, Türkiye apuesta por acercar su historia a nuevos públicos, ampliando horarios, formatos y experiencias para que el viajero pueda descubrir palacios, museos y sitios arqueológicos bajo otra luz, literal y metafórica. Es una invitación a vivir el legado cultural no solo como algo que se contempla, sino como algo que se habita.

La revolución es igualmente visible en la forma de contar el destino. En el terreno de la promoción internacional, las miniseries se han convertido en una herramienta clave para inspirar a futuros viajeros. Un solo episodio de la producción “An Estambul Story” alcanzó 32 millones de visualizaciones a nivel global, prueba de que las historias bien contadas —esas que combinan personajes, atmósferas y paisajes— pueden ser el mejor pasaporte para despertar la curiosidad.

Tras bambalinas, la Agencia de Promoción y Desarrollo Turístico de Türkiye (TGA) articula esta ambiciosa hoja de ruta. Su misión: consolidar a Türkiye como una marca reconocible y deseada, preservar y difundir tanto el patrimonio tangible como el intangible del país, y tejer estrategias de marketing a corto, medio y largo plazo que integren a las comunidades locales, a la inversión turística ya un viajero cada vez más exigente y consciente. La TGA no solo promociona los recursos ya conocidos, sino que explora y pone en valor rincones aún poco presentes en el radar internacional, abriendo nuevas ventanas al territorio.

Para el lector-viajero, todo esto se traduce en una certeza: Türkiye ya no es solo ese destino que se sueña en postales de cúpulas doradas sobre el Bósforo o globos aerostáticos sobre Capadocia al amanecer. Es un laboratorio vivo de experiencias, donde el viaje puede ser cultural, gastronómico, espiritual, activo o de bienestar, muchas veces todo a la vez. Y en ese cruce de caminos, el futuro del turismo —más diverso, más narrativo, más conectado con el lugar— parece estar ya sucediendo.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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