El articulo de esta semana tiene que ver con la puesta en su tamanio natural de una serie de acontecimientos que «sacudieron» a Israel en estas ultimas semanas, y que, por supuesto, tambien llegaron a la prensa internacional.
Me refiero a las tensiones existentes entre la poblacion religiosa ultra-ortodoxa y la poblacion que no lo es, en dos ciudades de Israel (Beit Shemesh y Jerusalem).
Por supuesto que en la mayor parte de las publicaciones en la prensa internacional, los articulos reflejaron la idea de los periodistas, que es, en su gran mayoria, secular, con respecto a quienes son los «Buenos» y quienes los «Malos» en estas confrontaciones.
Los lectores de la prensa «secular» tienden, por supuesto, a identificarse con tal parte en la discusion, y a agregar en sus comentarios toda una serie de ideas que no ayudan a aclarar cual es el verdadero «quid» de la cuestion.
Quien escribe este articulo es, ideologicamente hablando, secular, pero desde sus casi 60 anios, tiende a ver el tema en forma mas atenuada, de la que se refleja normalmente en la prensa.
Como he escrito muchas veces, Israel, en lo que respecta a su mayoria Judia, es una sociedad de «conciliacion» entre grupos que «concuerdan» vivir juntos, a pesar de las diferencias existentes entre ellos.
De esta forma, pueden vivir en un mismo Pais grupos seculares, e incluso «ateos», como lo es en su mayoria la «sociedad kibutziana», que ven en Israel la renovacion de la independencia del Pueblo judio en su tierra historica, y grupos «ultra-ortodoxos» que no solo que se oponen a los primeros, sino que, por definicion religiosa, deniegan ideologicamente, la existencia del Estado de Israel, pero consideran a la Tierra de Israel como la Tierra Prometida por Dios.
Vuelvo a repetir que no se trata de todos los grupos de Religiosos Judios que viven en Israel, la mayoria de los cuales si son Sionistas, pero no ultra-ortodoxos. Tampoco se trata de todos los ultra-ortodoxos, dado que parte de ellos si son Sionistas, especialmente aquellos cuyos dirigentes y creyentes son de origen «sefaradi». Los grupos que restan, fundamentalmente de origen «Ashkenasi» (de Centro Europa y Europa Oriental) son aquellos de los cuales trata este articulo.
Todos, y cada uno de los grupos nombrados, pertenecen al total de la comunidad, y deben actuar, de acuerdo a las leyes dictadas por el Poder Legislativo (Parlamento) del Pais, que, por supuesto, legisla de acuerdo a un equilibrio politico coyuntural, como es de esperar en un Pais democratico.
Tambien la mayoria de aquellos grupos ultra-ortodoxos que no «reconocen» la legitimidad del Estado de Israel, llegaron con el tiempo a la conclusion que, si quieren ser considerados parte de aquellos que reciben servicios estatales, deben participar (con limitaciones) del «juego politico».Es decir, votar, y ser votados.
Pero esos grupos conservan sus peculiaridades hasta lo maximo que pueden lograr. Por lo tanto, tratan de vivir en comunidades aisladas del resto de la poblacion, y de minimizar sus contactos «externos «.
Por lo tanto, muchos de los «padres» en esas familias «trabajan» estudiando todo el tiempo en la Yeshivah estudios religiosos, que de acuerdo a la Biblia deben ser su principal ocupacion .Su «trabajo» divino no solamente que en muchos de esos casos no les permite realizar «trabajos terrenales», sino que tambien por dictado religioso, esta «prohibido» planificar la familia, lo que genera familias numerosas (6-8 o mas hijos), al tiempo que la manutencion de la familia recae sobre la mujer, que, de cual forma esta tan ocupada con sus hijos, que en la mayoria absoluta de los casos no suenia con «desarrollar carrera».
Esta, de cualquier forma, practicamente debe ser construida dentro de la colectividad ultra-ortodoxa, y dentro de la «comunidad» de mujeres, dado que el contacto fisico entre hombres y mujeres (fuera del matrimonio) esta prohibido.
Pero el alto crecimiento demografico de esas familias crea la necesidad constante de agrandar los lugares de vivienda de esas comunidades, asi como los servicios suministrados por el Gobierno, dentro de esos lugares, y entre las distintas ciudades en las cuales esas comunidades estan ubicadas.
Hace 40 anios, la mayor parte de esos grupos vivian en la ciudad de Bnei-Brak. La Guerra de los Seis Dias, y la conquista de Jerusalem Oriental, y del Muro de los Lamentos (que es una parte del milenario Templo Sagrado de Jerusalem) hizo que grandes comunidades ultra-ortodoxos buscaran vivir en Jerusalem. Hasta que se termino el lugar y los precios de las viviendas se volvieron tan elevados, que hubo que comenzar a buscar vivir en las cercanias de Jerusalem (Betar Illit, Beit Shemesh, etc) y la «expansion demografica» continua, en la mayor parte de los casos, en ciudades donde antes vivian solamente familias seculares o religiosas no «ultra-ortodoxas».
Dadas todas las caracteristicas nombradas (y otras muchas no nombradas) los roces con el resto de la poblacion se volvieron diarios. Eso obligo a buscar, p.e. como transportar a las personas en lineas de autobus en las cuales no solamente que no hubiera «contacto fisico» entre ultra-ortodoxos y seculares, sino tampoco entre hombres y mujeres ultra-ortodoxos en el mismo vehiculo.
En la misma forma en que en las sociedades occidentales existe siempre el interrogante de «hasta que punto la mayoria puede inmiscuirse en las costumbres particulares de una colectividad minoritaria…» en Israel hay que formularse la pregunta: Si los hombres y las mujeres ultra-ortodoxos se prohiben a si mismos contacto entre ambos generos, porque quienes no son ultra-ortodoxos deben inmiscuirse en ese tema, todo tiempo que ellos no tratan de imponer al publico secular esas separaciones?
…Y aqui entramos en el «quid» de la cuestion. Hasta que punto es posible limitar esos contactos en una sociedad democratica en la cual cada cual goza de «libertad de transito»?
Pero el tema se vueve mas complicado…la gran cantidad de hijos impulsa en los ultimos anios a una cantidad cada vez mayor de mujeres ultra-ortodoxas a buscar trabajos mas remunerados, que pueden ser encontrados «fuera» de sus comunidades, lo que obliga a tener contactos con personas seculares.
Para evitar alejarse de sus casas, muchas de ellas encuentran trabajos relacionados con computacion y telemarketing que les permiten «trabajar desde la casa». Pero entonces tienen la posibilidad de conocer , por intermedio de Internet, otras formas de vida, y pensar en «mejorar» la actual.
En la misma forma, la dificil situacion economica familiar empuja cada vez a mas «varones» a buscar «trabajos terrenales» a cuenta del tiempo dedicado a estudios religiosos. En los ultimos anios se puede ver mas y mas «ultras» en lugares de trabajos comunes a ellos y a los seculares.
Esos cambios «hacen temblar la tierra» por debajo de los pies de la direccion ultra-ortodoxa, que busca desesperadamente motivos para crear tensiones inter-comunitarias, que despierten los recelos entre ambos lados, y les permitan detener los procesos anteriormente nombrados.
Desgraciadamente, cuando consiguen despertar esas tensiones, parte de la poblacion secular (que no «ama» demasiado a los ultra-ortodoxos)es arrastrada a declaraciones y actitudes «anti»religiosas, que solamente alimentan la separacion deseada por esa direccion ultra-ortodoxa.
Los politicos de centro y de izquierda, opuestos a la coalicion gubernamental, a la cual estan plegados los partidos «ultra-ortodoxos», aprovechan los acontecimientos para atacar indirectamente al Gobierno, tambien por intermedio de la prensa, lo que genera mas resonancia publica a cada pequenio «roce» local.
Pero, como he escrito, el total de la «Comunidad» es consecuencia del deseo general de mantener el marco colectivo, asi que, supuestamente, no sera esta la ultima vez que el tema aparecera.
