Desde el centro de la isla blanca aterriza Sa BRISA en pleno distrito madrileño del Retiro, precisamente, en la conocida zona de Ibiza. Así lo han decidido sus fundadores para seguir dando vida al proyecto que con tanta ilusión lanzaron en 2013 en Ibiza y que ya se ha convertido en un imprescindible de la isla.

Sa BRISA ha sabido hacerse hueco como referente de la gastronomía ibicenca en la capital de la mano del chef Gonzalo Aragüez. Fiel a la cocina de raíces y a los sabores y materias primas autóctonas de Ibiza, Gonzalo reinventa algunas de las elaboraciones más tradicionales del recetario de la isla Pitiusa, manteniendo en carta los platos más representativos de Sa Brisa Ibiza, como la delicatessen de porc negre autóctono (papada), las croquetas de bullit de peix con raya (un guiso ibicenco de pescado) o las empanadas rellenas de sofrito payés.

La máxima de Sa BRISA es que todo aquel que visite el restaurante descubra la verdadera esencia ibicenca al tiempo que emprende un viaje a través de los sabores viajeros con influencias latinoamericanas y asiáticas, presentes en muchas sus elaboraciones.
Así, aunque la oferta gastronómica está claramente marcada por los platos con acento mediterráneo que representan la cocina tradicional ibicenca, no hay que perder de vista los aromas, sabores y recetas de México, Perú o Asia, presentes en el ceviche de sirvia con maracuyá; los churros de yuca o en el hot dog de calamar acompañado de kimchi, mayonesa de lima y katsuobushi. Una oferta creativa y original que los propios fundadores definen como “una cocina de raíces, experimental e innovadora” que se podrá degustar en horario ininterrumpido de lunes a domingo desde el aperitivo hasta la medianoche.
La puesta en escena se ha confiado al estudio Proyecto Singular para recrear un espacio con alma mediterránea, pero de marcado carácter urbano. Dividido en dos salas, una de ellas se abre al patio interior ajardinado, evocando un ambiente más hogareño mientras que, la sala interior, recrea un ambiente más urbano y donde los verdaderos protagonistas son los platos que se pueden admirar a través de la cocina abierta a la sala.
La oferta se completa con una carta de cocktails que van desde los clásicos Negroni o piña colada hasta las versiones más personales como su Samurai (a base de sake, té matcha y zumo de yuzu) y con un menú de mediodía que se sirve de miércoles a viernes que se personaliza para cada comensal, pudiendo elegir de la carta un entrante y un principal.

