GUERRA Y SAQUEO EN SUDÁN

De vendedor de camellos a vesánico señor de la guerra: cómo Hemedti y sus tropas siembran terror en Sudán

El ascenso de Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti, junto a sus tropas paramilitares, ha dado paso a una era marcada por la violencia extrema, el saqueo y el control sobre la mitad de Sudán

Mohamed Hamdan Dagalo
Mohamed Hamdan Dagalo. PD

La reciente historia sudanesa no puede comprenderse sin mencionar a Mohamed Hamdan Dagalo, más popularmente conocido como Hemedti.

Su camino, que comienza en la modesta tribu de los Rizeigat, dedicados al comercio de camellos en Darfur, ha evolucionado desde la mera lucha por subsistir en el desierto hasta convertirse en un poderoso magnate que controla la mitad del país y se ha consolidado como uno de los hombres más ricos y temidos del continente africano.

En los años 80, su familia llegó a Darfur huyendo del conflicto y la sequía que azotaba Chad.

Desde entonces, este joven comerciante se transformó en líder de una facción de la milicia Janjaweed, ganando notoriedad por su brutalidad durante el genocidio en Darfur que comenzó en 2003. Bajo su mando, sus combatientes arrasaron poblados enteros, cometieron violaciones contra menores y asesinaron con total impunidad, siempre bajo la protección del régimen dirigido por Omar al Bashir.

La creación de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) fue un paso crucial: una unidad paramilitar diseñada para aplastar cualquier resistencia en Darfur y posteriormente consolidar el poder personal de Hemedti.

Con las RSF a su disposición, Dagalo eliminó a sus adversarios, tomó control sobre las minas de oro y estableció un entramado empresarial que va desde la minería hasta el transporte y bienes raíces. Así, el oro sudanés —que representa cerca del 40% de las exportaciones del país— cayó bajo su dominio, otorgándole una influencia crucial sobre la economía y la política nacional.

El auge de la violencia: saquear, violar y matar

La situación en Sudán se intensificó dramáticamente en abril de 2023 cuando las RSF, bajo el liderazgo de Hemedti, se levantaron contra el ejército regular. Este enfrentamiento desató una crisis humanitaria sin precedentes: más de 12 millones de desplazados, cerca de 150.000 vidas perdidas y 30 millones de personas con necesidades urgentes de asistencia humanitaria.

Las RSF han sido acusadas por organismos como la ONU, EE.UU. y diversas organizaciones defensoras de derechos humanos de perpetrar genocidio y crímenes bélicos. Las denuncias incluyen incendios intencionados en pueblos, saqueos sistemáticos, violaciones masivas utilizadas como táctica bélica y asesinatos motivados por razones étnicas.

El Departamento de Estado estadounidense ha calificado las atrocidades cometidas por las RSF como genocidio e impuesto sanciones a Hemedti y sus empresas. La violencia sexual se ha convertido en un arma aterradora junto con el bloqueo a la ayuda humanitaria; ambos fenómenos son descritos como una «letanía de crímenes documentados». En Darfur, la situación es especialmente alarmante: la reciente toma de El Fasher por parte de las milicias leales a Hemedti ha dejado un rastro devastador con aldeas quemadas, saqueos y ejecuciones sumarias.

  • Quema de aldeas: Las RSF junto con sus aliados han arrasado decenas de poblaciones, destruyendo hogares y cultivos e impulsando el éxodo masivo.
  • Saqueo: La apropiación ilegal de bienes, recursos y ganado se ha vuelto parte habitual del comportamiento de las tropas lideradas por Hemedti.
  • Violaciones: Testimonios recopilados por la ONU y ONG locales revelan una violencia sexual sistemática destinada a sembrar terror entre la población civil.
  • Asesinatos: Los informes indican ejecuciones masivas y asesinatos motivados étnicamente, especialmente dirigidos contra comunidades fur y masalit.

El control del oro y el poder en Sudán

La fortuna acumulada por Hemedti proviene principalmente del dominio sobre las minas auríferas. La empresa familiar al-Junaid, dirigida por su hermano Abdul Rahim, se ha convertido en el principal actor del sector minero sudanés. El oro extraído se dirige mayoritariamente hacia Dubái, donde Hemedti invierte para fortalecer sus relaciones con potencias extranjeras como Emiratos Árabes Unidos y Rusia.

Este flujo constante del metal precioso financia la maquinaria bélica de las RSF, que cuenta con mejores recursos que el propio ejército sudanés. Además, sus conexiones con empresas privadas y acuerdos con el grupo Wagner han aumentado su capacidad militar e influencia regional.

  • Financiación internacional: El oro sudanés no solo engrosa los bolsillos de Hemedti; también es utilizado para adquirir armas y mercenarios extranjeros.
  • Sanciones y presión internacional: Estados Unidos junto a la Unión Europea han impuesto sanciones económicas congelando activos e impidiendo operaciones relacionadas con al-Junaid u otras empresas vinculadas al general.

Saqueo y control territorial

La guerra civil sudanesa ha permitido que Hemedti y sus tropas se conviertan en dueños efectivos del 50% del territorio nacional. Controlar ciudades estratégicas como El Fasher junto con vastas áreas en Darfur les permite imponer su dominio mediante saqueos masivos, extorsión a comerciantes e incluso devastación sistemática de infraestructuras esenciales.

La lucha entre Hemedti y el general Abdelfatah Al Burhan ha fracturado aún más al país agravando una catástrofe humanitaria ya crítica. Los intentos fallidos para negociar han dejado tras sí un rastro creciente de violencia cada semana.

  • Control de rutas comerciales: Las RSF dominan los principales corredores logísticos permitiéndoles imponer peajes exorbitantes e irregulares.
  • Desplazamiento masivo: La quema indiscriminada de aldeas junto al saqueo han forzado a millones a huir hacia otras regiones incrementando así la presión sobre países vecinos.

¿Qué futuro espera a Sudán?

Hemedti ha demostrado una habilidad notable para amalgamar riqueza, poder militar y brutalidad para desafiar al Estado mientras consolida su posición como un auténtico señor feudal contemporáneo. El país permanece dividido; medio territorio bajo control absoluto de las RSF mientras que el otro es administrado por el ejército regular.

A nivel internacional hay condenas rotundas ante esta ola violenta; sin embargo, ante la falta evidente de soluciones políticas efectivas sumada al constante flujo económico procedente del oro así como armamento bélico mantienen alimentado este conflicto incesante. La posibilidad para una guerra aún más prolongada es palpable mientras que los civiles continúan siendo los principales damnificados.

La historia personal de Hemedti narra cómo un hombre logró transformar su vida desde vender camellos hasta erigirse como líder militar capaz no solo destruir sino también sembrar miedo entre quienes habitan esta nación que aún anhela encontrar paz duradera.

TODAS LAS OFERTAS

LA MEJOR SELECCIÓN DE OFERTAS ONLINE

Seleccionamos y organizamos miles de ofertas online para ti

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído