Rusia y Ucrania están inmersos en una intensa carrera armamentista que gira en torno a drones y armas de IA.
En las últimas 48 horas, han surgido informes sobre derribos significativos y pruebas exitosas que podrían definir el rumbo del conflicto.
Los drones rusos de última generación son los protagonistas de esta transformación.
El Klin, que se presentó en octubre de 2025, prometía una autonomía total de 120 km gracias a su inteligencia artificial para detectar objetivos. Sin embargo, el 10 de febrero, la 118.ª Brigada ucraniana lo destruyó en su primer vuelo real utilizando un interceptor propio llamado General Chereshnya AIR.
Este dron ruso tiene un peso de 13,5 kg, puede volar a velocidades de hasta 300 km/h y transporta ojivas de 5 kg. Rusia ha comenzado a ajustar sus tácticas: lanza drones FPV desde UAV más grandes como el Gerbera.
👀 Work by strike drone operators of the 14th Guards Brigade of the group East targeting advancing armored vehicles of the Kiev forces. pic.twitter.com/zF76S4QtIy
— MD (@distant_earth83) February 14, 2026
Por su parte, Ucrania no se queda atrás.
Los pilotos ucranianos son capaces de controlar hasta diez drones simultáneamente, muchos de ellos equipados con trayectorias guiadas por IA que les permiten completar misiones incluso si pierden la señal.
Compañías como X-Drone emplean DeepSky AI para mejorar la visión por computadora y los comandos por voz.
Los drones Bumblebee, desarrollados bajo la dirección de Eric Schmidt, logran resistir interferencias y tienen una tasa de aciertos superior al 70% en modo autónomo. Pruebas realizadas en Kupiansk han demostrado su habilidad para ajustar su rumbo sin intervención humana.
Rusia avanza lentamente pero con firmeza en el frente. Sus ofensivas en el sureste han generado ganancias territoriales limitadas pero efectivas, gracias al uso masivo de drones. Un caso curioso: soldados rusos se rindieron ante un dron ucraniano que reveló su ubicación. A pesar de ello, Rusia continúa ganando terreno poco a poco, superando en número a las fuerzas ucranianas, aunque no sin sufrir pérdidas.
Ukrainian fiber optic FPV drones destroy half a company of Russian occupiers in the Lyman direction in Donetsk region.
Footage of combat work of drone operators of the SIGNUM battalion of the 53rd separate mechanized brigade. pic.twitter.com/JOx6i3xBXJ
— PPN – PulsePoint News (@wogoa1) February 14, 2026
Defensas innovadoras contra la amenaza aérea
Ucrania ha puesto en marcha contramedidas rápidas para hacer frente a esta situación. El láser Sunray, que es portátil y silencioso, puede destruir drones en cuestión de segundos por un costo relativamente bajo comparado con sistemas más caros como el Iron Beam. Recientes pruebas han confirmado su efectividad contra los Shahed rusos, que habían atacado la red eléctrica con un total de 447 objetivos. Rusia lanzó su mayor ofensiva aérea del año, provocando daños significativos en centrales eléctricas como Burshtyn y Dobrotvir.
Otros sistemas ucranianos incluyen:
- SEEDIS: Dron autónomo que vuela a 320 km/h y emplea IA para fijar objetivos a un kilómetro.
- Plataformas desarrolladas por X-Drone: Capaces de lanzar flotas sin necesidad de control humano, coordinándose en tiempo real.
Rusia también está innovando con drones que cambian de frecuencia para evadir interferencias. El modelo ruso V2U, por ejemplo, utiliza minicomputadoras NVIDIA junto con navegación visual para comparar imágenes con fotos precargadas, evitando así depender del GPS, que es vulnerable.
Antecedentes y evolución probable
Desde 2022, se estima que los drones son responsables del 70-80% de las bajas sufridas en el conflicto. Los interferidores han logrado neutralizar entre el 60% y el 80% de los FPV ucranianos, lo que ha obligado a estos últimos a operar con mayor autonomía. Rusia anticipó la utilización de IA ya en 2021 para procesar datos y modificar sus estrategias; mientras tanto, Ucrania ha estado probando miles de FPV equipados con IA desde hace más de un año.
El futuro parece apuntar hacia enjambres: hasta cien drones sincronizados al estilo del chino Jiutian, que ha servido como fuente de inspiración. Empresas como Swarmer están captando millones para desarrollar esta tecnología. Por otro lado, Rusia podría escalar sus avances lentos mediante la producción de más unidades mejoradas del Klin. Ucrania espera tener operativo el sistema Sunray durante el verano como parte de su estrategia para establecer un escudo nacional.
Ambos bandos están aprendiendo rápidamente unos del otro. Un piloto ucraniano puede manejar cientos de drones automáticamente mientras Rusia lanza sus operaciones desde UAV más grandes. La guerra se decidirá según quién logre innovar primero en IA y contramedidas efectivas.
Esta espiral tecnológica promete batallas donde los humanos queden relegados al segundo plano, mientras los avances rusos presionan fuertemente y Ucrania responde con ingenio económico.
