Por regla general, “Otramotro”, “Metomentodo”, “Guasón” y “Egomet”, nombres de las cuatro patas, y “Metáfora”, gracia del tablero, que forman, conforman y/o confirman la mesa sobre la que suelen andar y nadar mis papeles y en la que acostumbro a apoyarme para urdir la primera versión de mis textos, coinciden, sistemáticamente, sin excepción ni votos particulares, con el criterio que viene defendiendo y sosteniendo el menda lerenda.
La razón, seguramente, estriba o radica en que, tanto mi álter ego favorito, predilecto o principal, como las cuatro extremidades del corcel y la silla sobre la que cabalga esa amazona que es mi alma (con sus tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad, a sendos escasos, normales y/o plenos rendimientos), todos son regidos, dirigidos y corregidos por el abajo firmante, quien piensa, recuerda y quiere por todos.
Ángel Sáez García
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