(EL MENDA LERENDA, “OTRAMOTRO”,
SE “PEQUEÑOAUTOBIOGRAFÍA”)
Hijo de una pareja de inmigrantes riojanos domiciliada al principio en una rúa de la Virgen de la Cabeza y luego en una avenida de Lourdes, calles y barrios tudelanos diametralmente opuestos; casado, según la ce mayúscula del recuadro que sigue a las palabras Estado Civil, que obran en el anverso de su cartilla de la Seguridad Social (que, reordenando cajas y cajones, ha vuelto a aparecer); autor de Irónico, escéptico, ecléctico y agnóstico, mas simpático, proto-ensayo que revolucionó el ideario (según confidencias recientes) de quienes frecuentaron sus párrafos; padre, padrino o padrastro de un millar de colaboraciones periodísticas sin remunerar, dos centenares de poemas inéditos (la mayoría, inéditos –excepto tres o cuatro docenas-) y una cincuentena de relatos (grueso, asimismo, sin publicar), destilados, uno tras otro, de sus veintitantos dietarios, dietas de realidad fundidas o entreveradas con diarios de ficción; el menda lerenda, “Otramotro”, quien no cumplirá (porque los ha celebrado ya con sus allegados) los cuarenta y cuatro tacos, continúa siendo rehén de las razones de la sinrazón (viene de rubricar: “Siempre que acudo a mis textos juveniles, acabo constatando algo nuevo. Hoy, que las lágrimas vertidas por un amor periclitado, la terca y angustiosa incertidumbre espiritual, intelectual, y los abundosos folios entintados o enlutados fueron infinitamente mejores que todos los repentinos trueques de rumbo, humor y orgasmo juntos”), agrupando, bajo el rótulo poliédrico de Esto ya es el colmo, sus exégesis sobre tantos secuestros ajenos como síndromes de Estocolmo propios e interpretando correctamente sus papeles de diablo áptero o de alas rotas tropezando en la piedra de la tentación y cayendo de bruces en el charco de la debilidad y de pobre hombre cuyos hombros ensombrecen las fauces de la fiera y cuya cabeza rueda por la rampa de la locura implorando ser engullida de una vez por la cesta del extravío.
Ángel Sáez García
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