Pacos

Paco Sande

La Ciudad de la Cultura de Galicia y el rechazo “progre”

No les gusta. A los “progres” gallegos no les gusta el Gaiás.
El Gaiás es una macroconstrucción, que ocupa una superficie de 141.800 metros cuadrados, un complejo arquitectónico que se está llevando a cabo en Santiago de Compostela en la cima del monte del mismo nombre y que albergará en el futuro La Ciudad de la Cultura de Galicia.
El proyecto de construcción de la Ciudad de la cultura se inició en el año 1999 cuando la Junta de Galicia convocó un concurso internacional de arquitectura para realizar la construcción de dicho complejo.
Inicialmente se presentaron al concurso doce propuestas de importantes equipos de arquitectura tanto nacionales como internacionales. Después de la retirada del proyecto de Santiago Calatrava quedaron once. Los arquitectos que presentaron sus proyectos a concurso fueron: Ricardo Bofill, Peter Eisenman, Manuel Gallego Jorreto, Annette Gigon y Mike Guyer, Steven Holl, Rem Koolhass, Daniel Libeskind, Juan Navarro Baldeweg, Jean Nouvel, Dominique Perrault y César Portela.
Una vez evaluadas todas las propuestas, se eligió como proyecto final el diseño arquitectónico de Eisenman Architects, según el fallo del concurso, por su singularidad tanto conceptual como plástica y su excepcional sintonía con el lugar.
El proyecto refleja una costra pétrea que recuerda a un yacimiento arqueológico dividido por cortes naturales que evocan el motivo de la vieira, símbolo tradicional de Compostela. La concha surge de una superficie que presenta simultáneamente condiciones lisas y estriadas.
El complejo proyectado sobre el Gaiás se fundó con el terreno propio del monte configurando un urbanismo de figura a figura en el que todos los edificios y la topografía lo son todo.
Actualmente se han inaugurado la Biblioteca y el Archivo, los dos primeros edificios de la Ciudad de la Cultura de Galicia, en enero de 2011.
Y, cualquiera que visite el complejo, se encuentra con una majestuosidad y una grandeza tal, que se queda, cuando menos, sin palabras.
Toda la obra en sí es de tal magnitud, de tal belleza, que cualquiera que tenga dos dedos de frente se dará cuenta al instante que el monumento no puede representar sino un realzamiento para Santiago y para Galicia.
Y sin embargo el proyecto ha sido, desde sus comienzos, blanco de las iras de todo el progrerío –nacionalistas, socialistas, titiriteros y “artistas” varios- de Galicia.
Que es algo mastodóntico. Que es faraónico. Que es muy caro. Que no tiene objeto, yo que se… de todo. Ya no saben que más achacarle.
La construcción de la Ciudad de la Cultura, fue concebida y comenzada durante el reinado, perdón, gobierno, de don Manuel Fraga Iribarne como presidente de la Junta de Galicia y aquí está el talón de Aquiles del proyecto.
Que una obra de tal magnitud, que queda ahí para la posteridad, sea fruto de la idea de alguien que ellos consideran un vestigio del Franquismo, es algo que no pueden tolerar ni consentir y harán todo lo que esté en sus manos para que su consecución no llegue a buen puerto.

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