Pacos

Paco Sande

O se actúa ya, o esto se va al garete.

Parece que lo del independentismo catalán ya se ha saltado todas las barreras y va a toda máquina hacia un desenlace final que, o se hace algo pronto y se para a estos golpistas o ganan ellos, los independentistas, y ya le podemos decir adiós a España y derechos todos, tanto ellos como nosotros, hacia abismo.
Y es que ahora sí, lo que algunos han dado por llamar el “problema catalán”, que no es sino la intención de un golpe de estado que, con el pretexto de “libertar” no sé qué nación de no sé qué tiranía, se está llevando a cabo, por parte un ínfimo porcentaje de españoles que han decidido deshacer un país, con 500 años de historia, para hacerse ellos su paisito particular a gusto y hechura, y que, de momento, están llevando a cabo con la mayor impunidad y alevosía, así que, ahora sí, o se actúa ya o esto se va al garete ,
Y a pesar de las trabas y de los recursos de amparo presentados ante el Tribunal Constitucional, por parte del PP, Ciudadanos y PSC, todo parece en vano. El Tribunal Constitucional ha acordado por unanimidad no suspender el pleno que se celebrara posiblemente el lunes y donde Juntos “Por el Sí” y la CUP, presentaran su moción independentista.
Su razonamiento, al permitir dicho pleno, es que no quieren actuar antes de que se produzca la falta, so pena de que tal acción de mas fuelle a los independentista para explotar mas su cuento del victimismo.
Esta es la estrategia que hasta la fecha ha mantenido el Gobierno, evitar a toda costa darle motivos esta calaña para quejarse de maltrato y subyugación por parte de la malvada España, etc.
Además, Rajoy se ha puesto en contacto con lo demás partidos constitucionalistas, o sea, pro españoles, y ha declarado que, en este terreno, no dará un paso sin consultárselo a todos primero.
Y todo eso me parece muy bien, tanto por parte del TC, como del Gobierno.
Pero, lo que está sucediendo en este momento, es lo más grave que ha sucedido en nuestro país desde la Guerra Civil, mas grave aun que el asunto 23F, puesto que aquello era un plan mal trazado y peor llevado por cuatro militares que demostraron ser unos acémilas en esto de golpes de estado, una chapuza, vamos, y este, en cambio, es un plan urdido y madurado durante años por una gente que odia a España con un odio visceral, sectario y, por lo tanto, muy peligrosa.
La idea de la independencia empezó en el momento cero, justo al principio de la tan cacareada “Transición” y la implantaron en las escuelas y todos los entes públicos donde la hicieron germinar y madurar mientras iban debilitando la idea de una nación Española.
Al final aquello dio sus frutos, naturalmente, y lo que era una idea que solo le gustaba a mísero veinte por ciento de los catalanes, hoy, como han demostrado las pasadas elecciones autonómicas, se lleva un cuarenta y ocho por ciento.
Por lo tanto, no se debe esperar más. El Gobierno en funciones ya tiene que poner toda la carne en el asador y los demás partidos también deben arrimar el hombro y secundar al Gobierno y recordar que esto ya no es cosa de ganar o perder unas elecciones y a ver quien gobierna el país, sino de salvar el país en sí. Puesto que no tiene sentido pelearse por ser el capitán del barco, si el barco es el Titanic.
Decía el otro día Federico Jiménez Losantos, que si hace falta se manda la acorazada.
Federico, que majo pero que bestia, dirán algunos, pero en realidad no anda tan desencaminado.
Una y otra vez, oímos decir que, en caso necesario se aplique el artículo 155 de la Constitución, ¿pero que dice dicho artículo?
Bien pues ahí va: Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general

Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

Bien pues la cosa parece que no deja lugar a dudas, ahora solo hace falta alguien con valor suficiente para hacerlo y, si el señor Rajoy no se ve capaz, que renuncie a su puesto y deje vía libre al que si sea capaz.
Igual que hizo el primer ministro británico Neville Chamberlain, que, al estallar la Segunda Guerra Mundial, al no verse competente para afrontar aquélla debacle, renunció de su cargo y su lugar fue ocupado por Winston Churchill.
Y aquí en España, en 1934 y aprovechando la Revolución de Asturias, o Revolución de Octubre, el presidente de la Generalitat, Luis Companys, declara unilateralmente la independencia de Cataluña.
Y no sé si en aquel entonces había, o no, un Constitucional, pero al entonces Presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux, no le tiembla el pulso a lo hora hacer firmar al Presidente de la República, don Niceto Alcalá Zamora, su consentimiento para poder actuar en contra de la sublevación, así como ordenar a su ministro de guerra Diego Hidalgo, mandar tropas tanto a Asturias como a Cataluña.
En Cataluña, el general Batet, catalán él, terminó con aquella charada en menos tiempo que me lleva a mí escribirlo.
Y al doctor Dencás, verdadero artífice de aquella declaración de independencia, le faltó tiempo para huir por las alcantarillas.
Debo reseñar que ahí, octubre de 1934, y no en el 1936, fue el verdadero comienzo de la Guerra Civil Española, y lo demás ya es historia.

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