Palpito Digital

José Muñoz Clares

La venganza y su prima la justicia

La venganza está más cerca de la justicia que de la ira. Nace en ambiente airado pero eso no la  convierte en una mera arbitrariedad. Ira y venganza suelen darse juntas y eso confunde la progenie: no son hermanas, son primas. Quien se venga por ofensa o crimen sufrido responde a una agresión previa; la agresión sufrida legitima la reacción vengativa. Lo que de malo hace quien se venga por su cuenta es que asume las vías de hecho como solución para problemas vitales, se erige en juez y parte y en muchas, demasiadas ocasiones, se equivoca, y acaba siendo tan asesino como el asesino contra el que creía vengarse. Pero ese no es un vengativo sino un exaltado que busca víctimas propiciatorias que aplaquen la ira del dios ciego que lo guía. No hablo de esa gente sino de los vengativos imprescindibles, los que el mundo necesita de vez en cuando para poner las cosas en su sitio. Por eso la venganza se debe ejercer en grupo, de forma organizada y planificada, sometida a determinadas exigencias de racionalidad dentro del caos. Israel secuestró a Eichmann al margen de toda legalidad, lo llevó a su territorio, lo sometió a un juicio justo y, tras acreditar con hechos su participación en el extermino de seis millones de judíos, lo ahorcó. El coronel Stauffenberg puso una bomba en la sala de planos del cuartel general desde el que Hitler dirigía sus atrocidades. La bomba no mató al monstruo.  ¿Cómo hubiera quedado el mundo mejor, con Hitler vivo y fortalecido, convencido de que la providencia lo protegía, o con Hitler despedazado por la metralla en julio de 1944? Y, por hablar de cosas cercanas, ¿no recuerdan el sentimiento extraño que nos embargaba cuando a unos etarras les estallaba la bomba que preparaban y la explosión se llevaba por delante un comando? Es cierto que morían víctimas de su impericia pero a usted ¿no le parecía que era una forma de justicia inesperada, un instant karma tranquilizador?

El asunto, tal como lo planteo, no es cristiano, desde luego. Tampoco lo pretendía. A veces hay que decirle a los dioses, incluso los más cercanos y benignos, que se entretengan en ordenar las nubes componiendo un bello atardecer, que miren para otro lado mientras nosotros nos ocupamos de ciertos asuntos que, por ser demasiado terrenales, incomodan a los habitantes del mundo inefable. El asunto tiene consecuencias, claro. Quienes así pensamos iremos al infierno. Seremos juzgados de forma sumarísima y hallados culpables de haber alentado sentimientos no exactamente evangélicos. Vale. Aceptado. Pero acabaremos la vida, la que nos toque, con la sensación de haber proclamado y hecho lo que debíamos. Y está claro que el Papa, el cura de nuestro barrio, la asociación de damas pías y el conjunto de seres bondadosos que apoyan la prédica de la alianza de civilizaciones deben incurrir en dos simplezas sucesivas: declararse «yo soy Paris» y, a continuación, manifestarse contrarios a la idea de venganza. Lo que no podíamos imaginar es que el predicador de la alianza resultaría ser Pablo Iglesias, el que defiende la libre tenencia y porte de armas para que nos defendamos del Estado aunque  no ve con buenos ojos que uno quiera a la fuerza armada del Estado persiguiendo a muerte a quienes propician, alientan o ejecutan hechos como los de Paris. ¿Qué propone entonces, que nos sentemos a hablar con ellos? ¿Que dejemos el asalto para tomar un cielo en el que no creemos mientras los atentados los resolvemos con bálsamos? El mozo piensa que va a ganar. Para ello se está haciendo la anticampaña él mismo. Yo de los demás no me preocuparía. Para desmontarlo no hay como ponerle un micrófono delante y perdirle que hable. De ser el martillo del bipartidismo se ha rebajado ya a no inquietar ni a Ciudadanos. Denle más cancha. Parece cansado el nieto de Ceaucescu. Debería tomarse unas vacaciones. O mejor: debería dejarnos en paz con nuestra guerra.

 

OFERTAS ORO

¡¡¡ DESCUENTOS ENTRE EL 41 Y EL 50% !!!

Una amplia variedad de las mejores ofertas de nuestra selección de tiendas online

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

Lo más leído