Palpito Digital

José Muñoz Clares

Reducción de «bi» a «mono»

La izquierda españícola está empeñada en profundizar su irrelevancia: ha conseguido que la política en estéreo se convierta en «mono» como los viejos vinilos. Dado que la excelencia le pilla muy lejos y no están para esfuerzos superfluos – que se les va el punto prostático y montan el espectáculo en los medios – el PSOE acaba por partirse en dos, y que se quede en dos solamente, mientras Podemos continúa con la deriva entre bolivariana y navajera que ha cogido. A la vuelta de estas fiestas puede que hayamos retomado el bipartidismo – uno grande contra  muchos pequeños – de la forma más chusca imaginable: derrocando al bipartidismo. Aunque también podría ser que todo esto lo hagan a posta para que Rajoy gobierne a perpetuidad y les resuelva los muchos problemas que hay sobre la mesa mientras ellos siguen cobrando de los presupuestos generales y vomitando bilis con la que luego se atragantan; véase al respecto el revolcón de la vicepresidenta a la reaparecida Bescansa, más vacuna que nunca y con propuestas sin cuantificar que darían lugar a que nos echaran de Europa con cajas destempladas. Así que todo conspira para que Rajoy el impasible se perpetúe. Cómo será la cosa que hasta el pestiño de Aznar ha tirado la toalla como gesto de desaprobación hacia los suyos, generando el alivio general en las huestes peperas y el descanso de los españoles, que hemos perdido de vista al grajo de las armas de destrucción masiva.
Lo del PSOE se va pareciendo a una escisión en la Asociación de Damas Pías: aquí estamos todos para dar gloria a la socialdemocracia pero unos damos más gloria que otros y rezamos más por las noches, ahora que no está encendida ni la lucecita del Pardo. El difunto Sánchez hizo ademán de resucitar y el asunto quedó en nada: mucho invocar la opinión de los militantes pero con la boca pequeña, que si se vota en caliente no sale este tipo ni para conserje de Ferraz. Mientras tanto el pobre Fernández invoca la bondad y pretende exorcizar las prisas con parsimonia exasperante. Felipe González, rematada la faena de asesinar a Sánchez desde dentro, se ha retirado a los cuarteles de invierno a pasar la navidad, y mientras tanto los podemitas, que hace nada se besaban con unción y hasta con lengua, ahora si se tocan es para atizarse candela los unos a las otras y viceversa. Y el inefable Iglesias asoma la pata dictatorial al modo De Gaulle: después de mí el caos, y se da de bruces con el hecho de que la mitad de los suyos prefieren el caos impredecible antes que el caos teledirigido de quien le ha cogido afición a la poltrona. Sólo le falta a Iglesias que lo apoye Miquel Iceta, el gafe malaje que apoyó a Sánchez – muerto – y a Hillary Clinton – muerta igualmente. DFe Izquierda Unida para qué hablar: Podemos está a media digrstión tras habérsela comido en un bostezo.
Y a lo que vamos: que el tontico de Rajoy se ha quedado solo en el ruedo y dice que se encierra con 6 toros, 6, eso después de encasquetarnos a un Fiscal General del Estado que apenas tiene madera para un mal juez de paz. Habrá que estar atentos a las jefaturas de fiscalía vacantes o en funciones: si no aprovecha Rajoy la ocasión para decapitar enemigos declarados, allá él, que en Murcia está la afición en vilo por ver si sale de una vez el actual jefe en funciones, cuya piel, como la de cualquier oso, está en subasta y de momento no hay interés en la sala ni por la piel ni por los despojos. Enero, con las rebajas, nos traerá la respuesta y le veremos la pata a Rajoy, de momento entronizado como el jefe del monopartidismo en que han convertido esto los que se dicen de izquierdas bajo coartada de que su abuela era zurda.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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