Palpito Digital

José Muñoz Clares

Cómo formar un trío sin hacerse un lío

Héteme aquí que en Podemos la abuela ha parido un tres cuando apenas podíamos con dos y ni siquiera con uno, pues el que más sobra en Podemos es el macho alfa que niega serlo. Pues ¿qué pasa con el primero que lo huele? ¡Pillado! Como los sindicalistas, mayormente de la UGT, que a partir de ahora tendremos por corruptos apenas insistan una vez en lo honrados que han sido y son, uno, dos, tres y la organización. Al primer cacareo de estar limpio como patena los daré por en el bote, antesala de una vista oral. El que sea honrado que se lo calle, que luego los dioses reconocerán a los suyos. Como el autor del cuesco: huya, calle y, si insisten, niegue.
Bien, empecemos. La mejor forma de empezar un trío es matar a uno y dejarlo en dos. Tiene un fallo la martingala: que pone perdidos de sangre a los que quedan, eso si se han aliado para acabar con el impar, porque si el que lo mata obra solo y lo hace de forma que parezca un accidente, que es como Dios manda que se mate a un amigo, vienen los recelos, las miradas opacas, el andar con la espalda pegada a la pared y una mano en la faca, que es como andaban hasta la fecha el besucón Coleta y su socio Gafotas. Daban mala imagen, es obligado reconocerlo, y andaban perdiendo votos como quien pierde aceite, y las huestes inquietas, sin sosiego, esperando que de un momento a otro pasaran del mamoneo en las Cortes, del nos queremos, nos tocamos, al nos damos una mano de obleas aquí de cuerpo presente y a ver quién pone más de pringue de zorra al otro y nos ahorramos Vistalegre, que ya es mucha asamblea lo que está pariendo esto.
Para entender el parto del tres vayamos al inconsciente colectivo: los juegos de tres constituyen la principal fantasía sexual de los humanos. Sin embargo, lo de jugar a los médicos fue siempre cosa de dos, así que el reparto está claro: Coleta es el médico, Bescansa la paciente (ginecológica) y Gafotas el subalterno que abre y cierra la puerta para que la paciente salga concluida la sesión. Total, que nos terminamos quedando con Coleta de primera espada. Pero en la medida en que ninguno se arranca a matar a nadie, surgen tensiones, inseguridades, celos. Y problemas o, mejor dicho, “Problemos”: un partícipe empieza a escorarse a favor de uno de los otros dos (celos); otro interpreta el trío como barra libre para la infidelidad (Errejón se pasa al PSOE); poner de acuerdo a tres es mucho más difícil que poner de acuerdo a dos (mientras uno no se decida por la suerte suprema: matar al otro); la militancia, que son como niños, mira, no entiende nada y se malcría (votan a IU); la posibilidad de éxito se divide entre tres (y el voto también: ganan PSOE, IU y nacionalistas; muy en el fondo, el PP); y al fin queda lo de los tabúes: cómo se explican Coleta y Gafotas que se dejan recíprocamente por otra, surgiendo de inmediato el ¿qué tiene ella que no tenga yo?
Así que mala cama tiene el perro. Y Rajoy con la risa floja: los del PSOE que no ganan para disgustos, IU cautiva y desarmada, los nacionalistas echando cuentas y Podemos jugando al tresillo. El taimado gallego no sólo ve terminar la legislatura sino que ya piensa en juntar una docena de años y dejar que prescriba todo lo que Bárcenas está ocultando tan educadamente, tan entre amigos, tan esperanzado en un futuro de rebajas penológicas bajo el manto putrefacto del nuevo fiscal general.
Como dijo el tío Óscar: qué situación tan violenta, ¡ojalá dure!

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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