Palpito Digital

José Muñoz Clares

Tururull

Ha vuelto a cantar el pollo indepe y ha soltado un sonoro Tururull, que es más de lo que anticipó Más cuando dijo que si no se unían en una sola tribu sería tururú. Y fue tururú y a él lo costó la cabeza como al Bautista le costó la suya un capricho de Herodías, que era como la CUP pero con cierto estilo. Por qué le ha brotado ahora al canto un final tan catalán resulta evidente: porque al final el animalico ha aprendido catalán y, de tanto Rull, Turull, Llull y semejantes, se le ha quedado el deje. No hay más.

Antes del tururull dejó dicho el triste y municipal señor Plan C que tiende las manos al Estado de cara al diálogo, diálogo, diálogo, que es el equivalente al programa, programa, programa del plasta de Anguita. ¿Y qué manos son esas que tiende? ¿No serán las manos de Ramsés, una delante, otra detrás y ambas con las palmas vueltas en posición de recibir? Porque lleva el mozo décadas enganchado a la moqueta y el coche oficial, primero con el exhonorable Pujol – ya saben, el hijo de Florenci el rico -, luego con el delfín Más – condenado por chanchullos con la pasta -, del que pasó a ser escudero del fugado Puchifrites – investigado y fugado -, es decir, que ha estado en todos los capítulos de la conocida serie La mafia del 3%. Creíble, lo que se dice creíble, no  lo es que él no supiera lo que se estaba cociendo a costa de darle mordidas al dinero de todos. Proponer a Turull después de desechado el presidiario Sánchez equivale a que el PP hubiera propuesto a Bárcenas como sustituto del ministro de economía. Pero eso la peña indepe no lo ve porque los une y a la vez los ciega el futuro republicano con el que deliran a modo de proyecto común. Unidos pero ciegos, tururull.

Es Turull, según ya sabíamos, hombre sin imagen, sin carisma, sin programa ni habilidades orales, de modo que todo el mérito le viene de haber sido machaca de los golfos que lo precedieron en el cargo que ahora le han servido en plan usar y tirar. Turull existe porque en el mundo tiene que haber de todo pero ninguna otra razón apoya que siga existiendo. Y hablando de cargo, Arrimadas no lo pudo definir mejor: un no candidato para una no investidura. Otra escena dentro de la farsa en que se ha convertido todo.

Resultó de interés, por la parte bufa, el canónico análisis de la CUP en su línea de exprimir el recuelo marxistoide en que se mueve ese subproducto de la inteligencia. Llamarlos escoria sería subirlos de nivel; les cuadra más lo de residuo tóxico. Es el capitalismo, señaló el profeta, lo que hay que combatir. Ni más ni menos. Cuatro gatos en discordia van a acabar desde Cataluña con un sistema trabado desde la máquina de vapor hasta la fecha. Por menos precio nos declaran la guerra y hasta la ganan, pero si quieren acabar con el capitalismo sería muy conveniente que empezaran por Trump, que ya verán cómo se acojona y emprende la senda de la socialdemocracia no amurallada.

Y mañana, si los dioses no lo remedian, otra sesión. En Sabath. ¡Qué poco temor de Yahveh!

 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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