Palpito Digital

José Muñoz Clares

CARROÑEROS

Ni un solo euro de los doscientos doce millones comprometidos por Perro Sánchez y su pandilla ha llegado al bolsillo de los palmeros que han perdido sus casas, su historia y sus recuerdos, sus muertos, sus plantaciones y sus carreteras, los colegios, las iglesias parroquiales y el sosiego, sin que de momento se vea el fin de la devastación salvaje o el principio de la ayuda prometida en que confiaban. De modo que los cinco viajes que ha hecho a La Palma no han sido más que turismo, campaña electoral adelantada y palabras vacías y mentirosas de quien perdió toda credibilidad cuando lo vimos en la investidura aupado por la peor canalla política que infecta nuestro país, cuyos peores ejemplares no son los podemitas, pese a serlo también, sino los cómplices de los asesinos etarras, los amigos y cómplices de los golpistas catalanes, los taimados gudaris del PNV y toda la morralla que ustedes conocen bien.

Nada. Ni una concesión, ni una reducción de impuestos, nada que ayude a soportar una situación inimaginable para quienes no hemos vivido la experiencia de quien, de la noche a la mañana, vaga por el mundo con la esperanza perdida, sin más horizonte que el océano, atrapados entre las olas y un volcán.

Al hilo de la tragedia, en paralelo a las torrenteras de lava, los mercaderes de la electricidad, del gas y de los carburantes se han abatido sobre la población española para esquilmarla, empujando así a la pobreza a quienes se sostenían a muy duras penas en el alambre tendido sobre el vacío. Llevándose el dinero a espuertas, repartiendo beneficios inimaginables a los accionistas, a los fondos buitre que picotean a las familias medias y humildes en un ejercicio renovado del más salvaje capitalismo depredador e inmisericorde. Ahora viene el frío para completar el espectro del apocalipsis: el hambre, la enfermedad y la muerte como destino próximo. No podrán evitar que el INE publique las cifras del suicidio en La Palma ni que yo se las exponga aquí cuando las conozca. Calificarlas de aterradoras puede que no alcance a describirlas. Y, mientras tanto, ellos está en el forcejeo de acreditar quién es más rojo, más auténticamente progresista como para subir los salarios quince euros al mes.

Faltaba una parte significativa de la jauría de perros rabiosos que lidera el gran Perro Triunfante. Sólo el Consorcio de Compensación de Seguros se ha apresurado a pagar veinte millones a los damnificados, de los que la mayor parte no alcanzará a tocar ni un euro, porque los bancos, esos lobos furiosos, han pedido y obtenido que ese escaso dinero no se le dé a quienes perdieron su casa y la tierra de la que vivían; en su consideración de hienas hambrientas y sonrientes esos damnificados son sólo deudores hipotecarios o tienen contraídos préstamos para sacar adelante sus pequeñas empresas, y ese dinero es sagradamente suyo, de una banca que mata con una sonrisa en la cara. Ese dinero es mío, gritan buitres y hienas ante la indiferencia del gran Perro y la sonrisa ladina de la cacatúa podemita que aspira a heredar el mando de tanto latrocinio. Calla la ignara Montero, calla Echenique, callan todos. Que se coman los mocos, les gritan con su silencio, que acudan a Cáritas mientras nosotros pisoteamos las ideas cristianas que animan a la institución que ya nos salvó en gran parte de la crisis de 2008, y se regodean con bromas obscenas sobre una menor de 15 años que representa a la única institución que se empeña en mantener viva la idea de España.

Un ejército de hombres, mujeres y niños armados con sus manos desnudas debería marchar contra ellos, abatirlos, humillarlos, encarcelarlos, expulsarlos de todo privilegio, conducirlos al hambre y a la miseria, a ellos y a sus hijos, para que sientan en sus carnes el abandono y el desprecio que ellos practican sobre el pueblo al que prometieron servir. Enterrarlos en el mar y gritarles: ¿Es que no veis, es que no sentís lo que le está pasando a los palmeros, nuestros hermanos?

Ya no basta con abuchear al Perro y avergonzarlo allá donde vaya. Hay que echarse a las calles, alzarse contra la jauría carroñera armados con la decencia que a nosotros sí nos queda, echarlos de nuestra vida a latigazos y anunciarles que no habrá dios que los perdone porque ellos sí saben lo que hacen.

MARCAS

TODAS LAS OFERTAS DE TU MARCA FAVORITA

Encuentra las mejores ofertas online de tu marca favorita

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

Lo más leído