Palpito Digital

José Muñoz Clares

Autócrata es poco

El profesor Dr. D. Antonio Martínez Marín, que fue mi profesor de Derecho Administrativo y luego amigo cuando yo mismo profesé en la universidad pública de Murcia (UMU), es un ejemplo de dedicación universitaria. Constante hasta la obsesión, tenaz, coherente, catedrático al modo antiguo de serlo, es en sí mismo un viejo profesor cuya honradez intelectual arrancó cuando era PNN (profesor no numerario) y no se ha extinguido hasta la fecha. Acaba de publicar un libro cuyo título compendia el contenido: Un gobierno que regula la sociedadd por decreto-ley quebranta el Estado de Derecho.

Arranca tachando de ilegal e impropia la moción de censura que dio paso al gobierno autócrático del sanchismo liderado por ese Falconetti en que se ha convertido el líder supremo, rodeado por su corte de palmeros y estómagos agradecidos que le funciona como airbag frente a una sociedad que lo abuchea y maldice.

Siendo la esencia del Decreto-Ley la urgencia que permite adelantar la legislación para que luego sea refrendada por las Cortes, sólo esa mayoría traidora y mostrenca que formó juntando piezas de la peor calaña -golpistas catalanes, proetarras vascos y podemitas con los que dijo que jamás pactaría- le permiten sortear el control parlamentario y camuflar como urgencia lo que no es sino autoafirmación del líder autócrata cuyo lema es nada para el pueblo, todo sin el pueblo y el pueblo soy Yo. En vez de tramitar proyectos de ley sustituye a esta última por un ordeno y mando cuartelero al mejor estilo franquista, al que también daba repelús lo parlamentario. El autócrata no es que desprecie la separación de poderes: lo que realmente le molesta es que haya poderes del Estado que escapen de su control.

Las Cortes, para Sánchez, como si no existieran, si no fuera porque necesita la firma en blanco que tiene asegurada de sus compinches. Y así nos va: urgente era la remodelación de RTVE (para hundirla; DL 4/2018), retocar la ley de violencia de género (DL 9/2018), ¡¡¡la exhumación de los restos de Franco!!! (DL 10/2018), la protección de los consumidores vulnerables ante el consumo de energía eléctrica (DL 15/2018, para luego alcanzar las cotas siderales que padecemos), imponer a los vehículos pesados la circulación por autopistas (DL 18/2018), aumentar las retribuciones de los funcionarios (DL 24/2018), imponer la gestión centralizada de los organismos públicos (DL 3/2019) y diversos Decretos-Leyes tipo miscelánea jurídica (ómnibus) como la muy urgente regulación fiscal de la final de la Champions League (DL 27/2018) y a última hora asegurar a la sumisa Delgado su puerta giratoria incrustada en la ley concursal. Todo lo anterior, menos la burla de lo de Delgado, fue entendido como urgente por los bien pagados palmeros que aseguran la supervivencia política del autócrata, y fueron aprobados sin más para vergüenza presente y futura de los autores de la tropelía.

Entenderán que no me extienda en pormenores jurídicos innecesarios, pero sería bueno que quienes mantienen un asomo de decencia parlamentaria incluyeran en sus lecturas este libro a modo de hoja de ruta del recurso contencioso y constitucional contra la autocracia sanchista. El inoperante PP se ha dejado ganar la mano por el muy activo grupo de Vox, cada vez menos reconocible como un partido democrático tras suprimir por ordeno y mando las primarias en toda España. Pero como recurrentes le han ganado al autócrata un par de recursos ante el Constitucional, incluida la forma ilegal en que se nos confinó casi tres meses en nuestras casas. Que cunda el ejemplo.

Si a lo anterior unimos el desprecio que practica hacia lo que resuelven los jueces, cabe afirmar que el único poder que le interesa al autócrata es el ejecutivo, y ese poder lo ejerce Sánchez con un cinismo que “maneja con envidiable desvergüenza”, tal como dejó dicho el maestro Pérez Reverte.

Ahora reacciona el autócrata y pide a la sumisa Batet que se tenga por no dicho lo que sí se dijo: que es un autócrata. Y digo yo que autócrata es poco: lo único que lo diferencia de Putin es que en vez de enviar a su ejército a masacrar Ucrania se monta en el Falcon –por su burbuja de seguridad, dice- y desde el cielo ve España mientras desparrama sus delirios de grandeza, su afán desmedido de reconfigurar este país por decreto, como hizo Franco en su día tras, también como Putin, lanzar a su ejército a masacrar a la mitad de España en beneficio de la otra media.

Contra tanto despropósito permítanme concluir como lo hace el profesor Martínez Marín: “la barbarie jurídica debe ser sustituida por el arte jurídico, que supone el espíritu democrático y la técnica legislativa de elaborar los textos legales según los criterios normativos establecidos.”

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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