TENSIÓN DIPLOMÁTICA ENTRE WASHINGTON Y CARACAS

Estados Unidos frustra el plan de Zapatero para relevar a Maduro por Delcy Rodríguez y proteger sus intereses en Venezuela

El intento del expresidente español de promover un relevo controlado en Venezuela se topa con la negativa frontal de la Casa Blanca y reaviva la polémica sobre su papel como mediador

Estados Unidos frustra el plan de Zapatero para relevar a Maduro por Delcy Rodríguez y proteger sus intereses en Venezuela
Zapatero en la mira de EE.UU. PD.

La política internacional de Venezuela vuelve a situarse en el centro del tablero diplomático tras conocerse el último intento de José Luis Rodríguez Zapatero para orquestar un relevo en el poder. El expresidente español, con una trayectoria intensa en la mediación venezolana desde 2015, diseñó junto a figuras del chavismo en el exilio una operación destinada a apartar a Nicolás Maduro y colocar “transitoriamente” al frente del país a la vicepresidenta Delcy Rodríguez. El movimiento buscaba, además, proteger la red de influencia y actividades de lobby que Zapatero mantiene en Caracas, ahora bajo sospecha creciente por parte de Washington.

A día de hoy, 15 de septiembre del 2025, la situación política en Venezuela sigue marcada por la represión y la división entre facciones chavistas y oposición. El rechazo de la Casa Blanca a la propuesta de Zapatero no solo ha frustrado la hoja de ruta que pretendía impulsar, sino que ha intensificado la vigilancia sobre las actividades del expresidente en la región. El plan, según fuentes próximas a las negociaciones, incluía la tutela en la sombra de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy, consolidando así el control del “clan Rodríguez” sobre el aparato estatal.

Los protagonistas y la trama: exiliados, diplomáticos y lobby internacional

El diseño de la operación no fue fortuito. Zapatero celebró reuniones en Madrid con exiliados chavistas caídos en desgracia ante el régimen de Maduro y con miembros del sector opositor más posibilista. Entre los colaboradores clave destaca el exgeneral Miguel Rodríguez Torres, antiguo jefe del servicio de inteligencia venezolano (SEBIN) y ministro del Interior, quien tras romper con Maduro y pasar años en prisión, fue expatriado a Madrid en 2023 a petición del propio expresidente español. Rodríguez Torres, actualmente investigado por la Corte Penal Internacional, aportó experiencia y contactos a un plan que pretendía una transición política bajo supervisión internacional.

Para lograr respaldo estadounidense, Zapatero recurrió al veterano diplomático Thomas Shannon, exsubsecretario de Estado y figura de peso en la política norteamericana hacia América Latina. Shannon, retirado en 2018, fue el encargado de mediar entre las administraciones de Obama y Trump y cuenta con una amplia red en la región. Sin embargo, el intento de validar la operación ante Washington resultó infructuoso: la administración Trump no solo rechazó de plano la propuesta, sino que intensificó su presión sobre Zapatero, interpretando el despliegue de la US Navy en el Caribe como un mensaje directo al político español.

El veto estadounidense y el aislamiento diplomático

Estados Unidos ha endurecido su posición contra Zapatero. En los últimos meses, el gobierno estadounidense rastrea sus actividades en Venezuela como parte de una investigación judicial contra Maduro y sus colaboradores por presunto blanqueo internacional y negocios ilícitos. Además, el actual subsecretario de Estado, Christopher Landau, ha sugerido prohibir la entrada del expresidente en el país y retirarle el visado, una señal clara del deterioro en la percepción de Washington sobre el papel de Zapatero en la crisis venezolana.

Las autoridades norteamericanas, con figuras como el senador hispano Marco Rubio al frente, consideran que la mediación de Zapatero no es neutral ni constructiva. Ven en sus gestiones un intento de perpetuar el chavismo bajo otra cara, la de Delcy Rodríguez, mientras se protegen intereses particulares ligados al lobby internacional y a la influencia del gobierno de Pedro Sánchez en la política exterior española.

Ni la Organización de Estados Americanos (OEA) ni su secretario general, Luis Almagro, han respaldado la iniciativa. Almagro mantiene una postura crítica y distante respecto a la actividad del expresidente español, lo que evidencia el aislamiento diplomático de Zapatero en el contexto interamericano.

Contexto y antecedentes: represión, presos y fractura opositora

El papel de Zapatero en Venezuela ha evolucionado desde 2015, pasando de mediador a interlocutor preferente del régimen. Su intervención se ha limitado, según fuentes opositoras, a conseguir “medidas de gracia” para disidentes del chavismo, sin lograr avances sustanciales en la liberación de presos políticos de la oposición democrática. Esta visión crítica se refuerza con la situación de Rodríguez Torres, cuya colaboración con el plan de transición revela la fractura interna en el chavismo y el uso de exiliados como peones en la estrategia de relevo.

El trasfondo de la maniobra es complejo. El régimen de Maduro ha intensificado la represión, con un número creciente de presos políticos y el control férreo de los recursos estratégicos del país. En paralelo, escándalos como el Delcygate —el viaje secreto de Delcy Rodríguez a Madrid en 2020 y la gestión de fondos bloqueados vinculados a la oposición— muestran la profundidad de las conexiones entre el chavismo, ciertos sectores del PSOE y la diplomacia europea. La reciente revelación sobre el intento de traspasar 25 millones de euros desde España a Rusia, en plena crisis institucional, añade presión y refuerza la sospecha sobre las verdaderas motivaciones de algunos actores internacionales.

Perspectivas de futuro: estancamiento, presión internacional y riesgos para España

El rechazo estadounidense al plan de Zapatero deja pocas opciones para una transición pactada en Venezuela bajo el actual equilibrio de fuerzas. Washington mantiene su veto a cualquier solución que implique la continuidad del chavismo, aunque sea bajo otra figura. La presión judicial e internacional sobre los negocios y actividades del régimen sigue creciendo, mientras la fractura interna entre chavistas “históricos” y el círculo de Maduro se acentúa.

España, por su parte, se enfrenta al dilema de mantener su influencia en la región sin verse arrastrada por las polémicas derivadas del papel de Zapatero y sus vínculos con el chavismo. La política exterior española, cada vez más cuestionada por la oposición y por socios europeos, deberá redefinir su estrategia para no quedar aislada en un momento clave para el futuro de Venezuela.

La historia, en definitiva, muestra cómo los intereses personales, las redes de influencia y la geopolítica global se entrelazan en una crisis que sigue sin solución a la vista. El “plan Zapatero” evidencia los límites de la diplomacia paralela y la desconfianza que genera cualquier intento de perpetuar el statu quo bajo la apariencia de cambio. La Casa Blanca, firme en su rechazo, ha dejado claro que no hay espacio para maniobras de este tipo en la Venezuela de 2025.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído