Nuevo terremoto político en Caracas tras la caída de Maduro

María Corina Machado dinamita la autoridad de Delcy Rodríguez y se alinea con Trump para “acabar con las mafias del poder” en Venezuela

La líder opositora arremete contra la presidenta interina instalada tras la intervención militar y revela su pacto directo con Washington para imponer una “transición real” después del colapso del chavismo

María Corina Machado dinamita la autoridad de Delcy Rodríguez y se alinea con Trump para “acabar con las mafias del poder” en Venezuela
María Corina Machado PD.

Caracas y Washington vuelven a ser el epicentro de una tormenta política que sacude a todo el continente. María Corina Machado, la combativa líder opositora venezolana, ha lanzado un nuevo desafío a la presidenta interina Delcy Rodríguez, dudando abiertamente de su credibilidad y dejando claro que el poder en Venezuela ya no se decide en Caracas, sino en la Casa Blanca.

«Nadie confía en Delcy Rodríguez. Simplemente se le acabaron las opciones «, dijo Machado con una frialdad implacable tras reunirse en Washington con el secretario del Estado estadounidense, Marco Rubio , quien lidera los contactos con la nueva dirigencia venezolana después del colapso del régimen chavista.

La escena se produce apenas semanas después de la fulminante intervención militar estadounidense que puso fin al mandato de Nicolás Maduro , exfiltrado por comandos especiales tras años de aislamiento internacional. Desde entonces, Delcy Rodríguez gobierna un país en ruinas, presionada por Washington y enfrentada a una oposición que ahora cuenta con respaldo directo de Trump y de sus aliados en el Senado.

Bajo control norteamericano, el nuevo gobierno de Rodríguez anunció la liberación de decenas de presos políticos y la reforma inmediata de la industria petrolera, ahora supervisada por técnicos estadounidenses que regulan las exportaciones de crudo, la principal fuente de financiamiento del país. Sin embargo, Machado no cree en ese cambio: «Esto no es una transición a lo ruso. No vamos a permitir que las mafias se queden en el poder y los venezolanos sigan sufriendo», advirtió.

Su autoridad internacional creció hace semanas, cuando fue recibida por Donald Trump en la Casa Blanca . El encuentro, cargado de simbolismo, terminó con un gesto que recorrió el mundo: Machado le entregó al expresidente su medalla del Premio Nobel de la Paz , obtenida en Oslo por su trabajo democrático. Trump, visiblemente complacido, respondió asegurando que quiere verla “al frente del proceso de reconstrucción venezolana”.

«Tenemos que mirar hacia adelante. Todo el mundo sabe quién es quién en Venezuela «, insistió Machado, dejando la puerta abierta para participar en un gobierno mixto de transición. Aunque Trump inicialmente había descartado apoyarla, el mandatario cambió de opinión tras la reunión, lo que dinamizó las apuestas dentro y fuera de Venezuela sobre quién controlará el futuro inmediato del país.

Mientras tanto, Rubio, convertido en el principal operador político estadounidense para la región, mantiene su postura de avanzar con cautela. Reconoció que el proceso será de largo aliento, pero aseguró que los nuevos objetivos de Washington incluyen bloquear definitivamente la influencia de Cuba, China e Irán en Caracas.

En la capital venezolana, las calles hierven entre rumores de pactos secretos y purgas internas. Rodríguez intenta consolidar poder entre los restos del viejo chavismo, mientras crece la sensación de que María Corina Machado podría convertirse en la figura clave de una transición que podría reescribir la historia del país .

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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