La hora más incierta de Venezuela

Machado abre la puerta a una reunión con Delcy Rodríguez para pactar un cronograma de transición

Tras la captura del antiguo mandatario, la Nobel de la Paz sugiere un diálogo con la presidenta interina. “Si es necesario para pactar la transición, se hará”, dijo la líder opositora desde el exilio.

Machado abre la puerta a una reunión con Delcy Rodríguez para pactar un cronograma de transición
Corina Machado - Delcy Rodríguez PD.

La historia de Venezuela, marcada por décadas de enfrentamientos, exilios y sueños rotos, parece escribir un nuevo capítulo. Desde un rincón de EuropaMaría Corina Machado, la mujer que durante años fue la voz más desafiante al poder chavista, declaró estar dispuesta a sentarse frente a Delcy Rodríguez, la presidenta interina que ahora intenta contener la fragmentación del viejo sistema.

“Si es necesario intercambiar en algún encuentro para definir el avance de un cronograma de transición, se hará”, confesó la opositora en una videoconferencia con medios colombianos. Su tono, sereno pero firme, dejó entrever más pragmatismo que retórica.

El anuncio, confirmado por El Tiempo y Caracol Radio, llegó semanas después del arresto de Nicolás Maduro, ejecutado el 3 de enero por fuerzas estadounidenses. Desde esa madrugada, el ruido metálico de helicópteros y el eco de un país dividido dieron paso a un silencio expectante. Caracas, acostumbrada a la turbulencia, amaneció con una calma forzada, como si la ciudad misma contuviera la respiración.

Ecos de reconciliación improbable

Que Machado y Rodríguez —dos mujeres separadas por ideologías irreconciliables— lleguen siquiera a plantear una reunión, parecería imposible hace apenas un año. Pero la política en Venezuela ha aprendido a moverse entre extremos, y hoy la palabra “transición” se repite en los pasillos diplomáticos con una mezcla de esperanza y cautela.

En Oslo, donde Machado recibió en diciembre el Premio Nobel de la Paz, la dirigente intenta mantenerse a salvo del caos interno y, al mismo tiempo, influir en el tablero. Desde el exilio, sigue tejiendo contactos, mientras en Caracas los viejos cuadros del chavismo buscan sobrevivir al derrumbe del poder que los sostuvo durante más de dos décadas.

Dudas y símbolos

El expresidente Donald Trump, protagonista involuntario de la caída de Maduro, puso en duda al principio la capacidad de Machado para “gobernar un país en ruinas”. Pero tras recibir de ella la medalla del Nobel, su discurso cambió. La ceremonia, más simbólica que diplomática, abrió una puerta al reconocimiento internacional de la líder opositora, que ahora se enfrenta a su mayor reto: convertir su figura de resistencia en una opción de gobierno real.

Mientras tanto, la oposición —desmembrada, agotada, desconfiada— busca recomponerse. Aquellas elecciones de julio de 2024, manchadas por denuncias de fraude, ya pertenecen a otro tiempo. El país que fue escenario de la reelección de Maduro ya no existe; el de hoy es un territorio suspendido, que oscila entre la esperanza y el miedo, entre la promesa de cambio y el peso de lo vivido.

En las calles caraqueñas, muchos se resisten a creer que, esta vez, el final del ciclo sea definitivo. Pero los símbolos hablan por sí solos: Maduro recluido en Miami, Machado alzando un Nobel en Oslo, y Delcy Rodríguez intentando preservar el orden desde Miraflores. Venezuela, una vez más, está ante el abismo y la oportunidad.

Y en esa delgada línea entre la historia y el futuro, una frase resuena con fuerza: “Si es necesario reunirse para acordar la transición, se hará.”

La nación entera parece escucharla en silencio, sabiendo que, tal vez, el destino de una generación depende de ese gesto.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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