'EL EXTINTOR'

‘El Extintor’: Losantos echó al franquista Vizcaíno Casas de la COPE para poner en su lugar al ‘liberal’ Recarte

De cuando Jiménez Losantos echó al ‘franquista’ Vizcaino Casas de la COPE para poner en su lugar al ‘liberal’ Recarte

'El Extintor': Losantos echó al franquista Vizcaíno Casas de la COPE para poner en su lugar al ‘liberal’ Recarte
Fernando Vizcaino Casas. PD

En ‘El Quilombo’ de Periodista Digital de este 25 de septiembre se recordó la figura como tertuliano de Fernando Vizcaino Casas, enfrentándose en tertulias a socialistas y comunistas para defender el punto de vista de la derecha durante la Guerra Civil española frente a los que defendían el punto de vista de la izquierda en el deseable equilibrio de la democracia. —‘El Extintor’ rescata a los viejos franquistas que se merendaron crudos a los ‘rojos’ delante de Hilario Pino en Telemadrid

Un equilibrio que se rompió definitivamente cuando la gran mayoría de la derecha, en especial los autocalificados como ‘liberales’ (y también los autocalificados como ‘democristianos’) abandonaron el franquismo en el que muchos de sus referentes políticos e ideológicos habían estado incorporados para apuntarse al ‘antifranquismo’ y mirar con vergüenza el papel de la derecha, permitiendo que sólo la izquierda pueda mirar con orgullo su pasado.

Federico Jiménez Losantos.

Esta situación se vio bien relejada en los medios de comunicación de derechas, donde rápidamente hubo una competición por fichar a periodistas que vinieran del comunismo y, por tanto, no tuvieran el estigma de la etiqueta franquista. Todos querían tener un Federico Jiménez Losantos, un César Alonso de los Ríos, un Antonio Pérez Henares o un Hermann Tertsch que pudiera decir exactamente lo mismo que decían los periodistas de derecha pero ocon pudiendo presumir de haber corrido ante los grises, quizás pensando que igual a ellos la izquierda no se atrevería a llamarles “fachas” (visto está que se equivocaron).

A finales de los años ochenta Haro Tecglen publicó un editorial contra las tertulias de radio (la SER no tenía tertulias) denunciando que en ellas se escuchaban voces franquistas. El liberal Jiménez Losantos respondió desde la revista Época a lo dicho por Haro Tecglen. ¿Para defender el derecho de esos hipotéticos tertulianos franquistas a usar la libertad de expresión? ¡No! Para asegurar que en las tertulias sólo quedaba un franquista: Vizcaíno Casas.

Por lo visto aquel escritor era una “anomalía” para Losantos que en breve él se encargaría de corregir cuando, en 1998, le encargaron a él dirigir ‘La Linterna’ y Vizcaino Casas, que había aguantado con Luis Herrero y José Apezarena, fue mandado a su casita para que su opinión franquista no pudiera incordiar a nadie.

Federico Jiménez Losantos.

Con él salieron Luis Mariñas y Sánchez Vicente y en su lugar entraron el liberal Alberto Recarte, al liberal Germán Yanke y al liberal César Vidal. Preguntado por aquellos cambios Losantos dijo aquello de que quería una tertulia liberal ‘más cultural’ (quizá más uniforme, debió decir). Es más digerible, al parecer, que los juicios de valor derechistas, los emitan ex comunista como Losantos.

Si alguien quiere hablar del 34, que lo haga un Pío Moa y no un Ángel Palomino, mejor alguien que pudiera tener la etiqueta ‘liberal’, que un franquista. El mismo Jiménez Losantos que no soportaba que ‘El Mundo’ bautizara su columna como ‘página de la derecha’, pues sólo podía ser ‘comentarios liberales’ (por lo visto la palabra derecha produce urticaria). Un Losantos que se jacataba de no haber votado nunca a Fraga y su Coalición Popular, como si aquello le hiciera merecedor de algún tipo de reconocimiento (y eso que el Partido Liberal de su amada Esperanza Aguirre estaba integrado en auquella ‘franquista’ Coalición Popular).

Algo similar pasó con La Razón, fundada ese mismo año por Luis María Anson como ‘periódico liberal’. Era liberal porque en él podían escribir figuras vinculadas al comunismo como Carlos Semprún Maura, comunista en los años cincuenta. Pero cuando el periodista franquista Emilio Romero ofreció sus servicios a Anson. Este le cerró la puerta al último jefe de la Prensa del Movimiento porque ‘La Razón miraría al futuro y no al pasado’. ¿Era más pasado Emilio Romero que Carlos Semprún? ¡Ah! Que Semprún había sido comunista, y ahora pasaba a definirse como ‘liberal’. El curriculum ideal para ser abrazado por la derecha.

El ‘contagio’ liberal en toda la derecha en la práctica no pareció traducirse en mayor pluralidad. Las tertulias ‘liberales’ se nutrieron de comentaristas que pensaban todos lo mismo y  con unos planteamientos cada más simplistas: “separatismo-caca”, “comunismo-caca”, y no me pregunte usted por la Guerra Civil, por el aborto o por el matrimonio que eso son “cuestiones ya resueltas”.

¡Curioso! Antonio Herrero no presumía de liberal a cada minuto, pero en su tertulia podían sentarse juntos franquistas como Jaime Campmany al lado de comunistas como Antonio Romero, sindicalistas como Justo Fernández junto a peperos como Celia Villalobos y los citados ex comunistas reciclados en liberales como Ramón Tamames y hasta batasunos como Navarro Estevan. Herrero no sería liberal, pero parecía creer algo más en la libertad que sus sucesores.

Cuando se escucha a comentaristas liberales de hoy preguntarse en antena por qué la izquierda, al analizar la Guerra Civil, tiene un relato tan maniqueo y sectario a uno le parece escuchar una hipocresía equiparable a la de un hermano mayor que tras hacer hincharse de bollos a su hermanito le preguntara ante sus padres: “¿Pero hermano, cómo has acabado tan gordo?”.

¿De quién se creen que es la culpa?

Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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