A LAS PUERTAS DE UN GOBIERNO CHAVISTA

Los Gobiernos de coalición del PSOE con los comunistas siempre acaban en catástrofes electorales

¿Son los pactos de gobierno “abrazos del oso”? La mala experiencia de los gobiernos bipartitos

¿Tiene castigo político para la izquierda política española representada por el PSOE pactar con radicales de cara a sus electores? Quizá un examen a casos similares pueda dar una respuesta.

Desde los tiempos de Franco, Galicia ha sido un feudo tradicional de la derecha, por lo que sólo con pactos la izquierda ha podido gobernar en dos ocasiones. La primera vez fue en 1987 mediante una moción de censura en la que Fernando González Laxe (PSOE) se hizo con la presidencia con el apoyo de dos grupos de tránsfugas encabezados por Xosé Luis Barreiro Rivas y Pablo González Mariñas con quienes formó un gobierno de coalición. Aquel ‘pacto’ no fue muy bien recibido por el electorado gallego y en las siguientes elecciones dieron una mayoría absolutísima a la derecha acaudillada por Manuel Fraga Iribarne. Aquello era una derrota moral para Laxe y literal para Barreiro y Mariñas que no lograron ni siquiera renovar sus escaños.

Fraga siguió ganando una tras otra todas las elecciones hasta la llegada del año 2005 en que perdió la mayoría absoluta, permitiendo que se formara una nueva coalición de perdedores: el PSOE de Emilio Pérez Touriño repartiría el poder con los independentistas del BNG de Anxo Quintana. El gobierno bipartido tuvo consecuencias desastrosas, no sólo por los charcos en los que se metió aquella administración, desde tema de idiomas hasta tema de gestión, sino también consecuencias desastrosas electorales. PSOE y BNG acabaron rompiendo y en las siguientes elecciones el PP con Feijoo recuperó la mayoría absoluta para el PP en las siguientes elecciones. La misma noche electoral dimitía Touriño ante el debacle electoral y el BNG se situó al borde de la tumba.

Cataluña: tripartido, palabra maldita

En 2003 tras décadas de dominio pujolista el PSC-PSOE vio su oportunidad de ganar haciendo algo que aterraba a la dirección nacional del PSOE: un gobierno de coalición con los independentistas de ERC y con la extrema izquierda catalana en su versión verde denominada Iniciativa per Catalunya. Las malas relaciones entre PSC y ERC quedaron manifestadas con la destitución a mitad de legislatura de los consejeros de ERC en 2005 y el adelanto de las elecciones. Pero tras aquellas, por sorpresa, PSC repitió el pacto con ERC e ICV que fue conocido como ‘pacto tripartido’.

Aquel pacto fue un auténtico harakiri que destrozó a los tres partidos en una legislatura marcada por el caos, el desorden y la chapuza del Estatut. El mejor termómetro de como fue analizado el pacto por los catalanes son las siguientes elecciones en la que los tres partidos sufrieron un severo correctivo electoral. EL PSC con Montilla primero y Pere Navarro después se desplomó y hasta la fecha no consiguió recuperarse. Las siglas Iniciativa per Catalunya se desintegraron en Catalunya en favor de nuevas marcas mientras que ERC cayó a los peores resultados de su historia moderna y sólo lograron recuperarse cuando Oriol Junqueras tomó las riendas después de dejar fuera de la circulación a los líderes de ERC en el periodo de gobierno de coalición del tripartito, Joan Puigcercós y Jopel Lluís Carod Rovira, hoy fuera del partido.

Gobiernos socialcomunistas

Joaquín Leguina como dirigente del PSOE gobernó entre 1991 y 1995 la comunidad de Madrid con el apoyo de Izquierda Unida. No fue un gobierno de coalición propiamente dado que no había consejeros de Izquierda Unida, aunque sí les dio algún cargo relevante, como la presidencia de Telemadrid para el hoy encarcelado José Antonio Moral. A los madrileños no les convenció la fórmula y en las siguientes elecciones dieron el triunfo a la derecha representada por el PP con mayoría absoluta. Fue la última vez que la izquierda gobernó en la comunidad de Madrid.

En Andalucía también Susana Díaz trató de gobernar con un gobierno de coalición con Izquierda Unida en 2012 con un mal resultado. Las malas relaciones entre socialistas y comunistas llevaron a Susana Díaz a publicar un decreto retirando las competencias de vivienda a IU. En las siguientes elecciones los comunistas se pagaban un batacazo sideral en Andalucía. Susana aguantaba y cambiaba a comunistas con naranjas, pero su suerte estaba echada y en los siguientes comicios la izquierda perdía su bastión más preciado merced de un pacto PP-Ciudadanos-Vox.

Parece que a nivel autonómico una alianza socialistas + extrema izquierda acaba teniendo para los implicados un pésimo resultado electoral en los siguientes comicios. ¿Será extrapolable a nivel nacional?

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Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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