Ruina demográfica y agresión a la misma biodiversidad

La prohibición de la caza en el Parque de Cabañeros arruina a los pueblos colindantes y daña el medioambiente

La prohibición de la actividad cinegética ha tenido un gran impacto en la economía de la zona y condenado a la ruina a decenas de pueblos.

Buitre negro
Buitre negro. PD

El Parque Nacional de Cabañeros es un espacio natural protegido situado casi en el centro de Castilla-La Mancha.

Se trata de un territorio enorme, 40.856 hectáreas, de gran valor ecológico y biológico que se extiende por las provincias de Ciudad Real y Toledo.

Cabañeros, en el corazón geográfico de España y con enorme  biodiversidad, es refugio para una gran variedad de especies animales.

Destacan especialmente los mamíferos, como el ciervo, el jabalí, el corzo, el gamo y el lobo ibérico.

También se pueden encontrar aves rapaces como el águila imperial ibérica, el águila real, el halcón peregrino y el buitre leonado, entre otras.

La prohibición de la actividad cinegética ha tenido un gran impacto en la economía de la zona y condenado a la ruina a decenas de pueblos.

La medida, supuestamente muy ecologista, ha acelerado la despoblación en Castilla-La Mancha, con consecuencias catastróficas.

Un informe redactado en septiembre de 2018 por la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad de Extremadura y la Fundación Artemisan subraya que la población del entorno de Cabañeros ha mostrado una dinámica regresiva en los últimos años.

Los datos del censo muestran que el número de habitantes ha disminuido un 26,5% desde 1996 hasta 2022.

Esta disminución coincide con la declaración de Parque Nacional en noviembre de 1995 y la fecha de ampliación en 2005.

La disminución de la población es común a todos los municipios de la zona, que han visto reducir sus efectivos de manera lenta pero constante, con una intensificación de la pérdida de población en los últimos años.

No son las Universidades y los expertos en demografía los únicos alarmados.

Y tampoco la preocupación se limita al ámbito de España.

La ONG estadounidense ‘Blood Origins‘ ha grabado un amplio documental en los municipios de Cabañeros, donde se denuncia que la prohibición de la actividad cinegética ha paralizado la actividad económica de la zona: «The Hunting Ban in Cabañeros»

Blood Origins‘ está trabajando en una segunda parte que se presentará en unos meses y que reflejará el grave perjuicio ambiental que ha supuesto la prohibición de la caza como herramienta imprescindible de gestión de estos territorios y las consecuencias de conservación que han conllevado tal decisión.

El máximo responsable de la ONG, Robbie Kröger, es taxativo:

«En España, los pueblos como estos se están deteriorando lentamente y cualquier impacto en su economía los va a empujar más hacia abajo. Deshacerse de la caza, de algo que trae dinero a lugares así, no es bueno para los pueblos».

‘Blood Origins‘ es responsable de varios proyectos en todo el mundo, como el programa ‘Hunters for the Hungry’ de la Federación de Vida Silvestre de Wyoming.

Un programa creado en un esfuerzo por conectar a los cazadores y procesadores de carne con organizaciones caritativas de alimentos para proporcionar nutrición de alta calidad a los miembros de la comunidad más necesitados.

También son los promotores de un programa para preservar la población de osos en Arkansas y evaluar sus tasas de crecimiento para equiparar la población.

La investigación de ‘Blood Origins‘ sobre Cabañeros recoge testimonios de vecinos de la zona y todos coinciden en que han visto deterioradas sus condiciones de vida como consecuencia de la prohibición de la caza y el frenazo a las actividades de ocio y turismo que ello supone.

Javier Tejado, propietario de una pequeña empresa en Horcajo de los Montes:

«La caza es una de las bases fundamentales de la economía del pueblo desde siempre. Ahora mismo creo que está en torno al 50% entre el turismo y la caza, y la agricultura y la ganadería. Pero esta última cada vez hay menos».

«Sin caza, poco a poco nos iremos de toda la zona, no solo de este pueblo sino también de los pueblos colindantes, porque sin la caza no es posible su subsistencia solo con lo que hay de agricultura y ganadería. Imposible».

También se hace alusión en el documental a los daños medioambientales causados al parque como consecuencia de la ausencia de un plan de gestión de poblaciones de ungulados.

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