No nos pilla por sorpresa.
En medio del caso PSOE, la inmigración descontrolada y otros escándalos que le salpican, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ha decidido cruzar el Atlántico para emprender una gira relámpago por Chile, Uruguay y Paraguay, justo en la semana en la que el Congreso de los Diputados celebra un pleno extraordinario para convalidar leyes y decretos vitales antes del receso estival.
Esta coincidencia, lejos de ser casual, ha encendido las alarmas de la oposición y agitado el debate mediático sobre una nueva huida del socialista.
El itinerario presidencial arranca este 21 de julio de 2025 en Santiago de Chile, donde Sánchez participa en el foro ‘Democracia Siempre’, junto a líderes como Gabriel Boric, Lula da Silva y Gustavo Petro. El evento, autodenominado «festival de la democracia», dice ‘reforzar’ la cooperación ante el auge de movimientos populistas ¡Con un par!
Esto ocurre mientras el presidente venezolano Nicolás Maduro ha expresado públicamente su agradecimiento al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero por su mediación en el reciente acuerdo para el intercambio de presos con Estados Unidos.
Cinco voces progresistas, un mismo compromiso. Hoy viajaré a Chile para abordar los riesgos a los que se enfrentan nuestras democracias.
Trabajamos con la convicción de que la democracia es el mejor camino para la paz, la cohesión social y las oportunidades para todos.
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— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) July 20, 2025
Un Congreso sin la presencia de Sánchez
Mientras tanto, en Madrid se libra otra batalla. El martes 22 de julio se celebra un pleno extraordinario repleto de asuntos candentes: convalidación de tres decretos ley —desde actualizaciones financieras para autonomías hasta refuerzos del sistema eléctrico nacional—, reformas reglamentarias (como el uso del lenguaje no sexista o sanciones a periodistas) y leyes clave como la modificación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias o la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública.
Sin embargo, dos proyectos estrella del Gobierno —la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales y la Ley de Movilidad Sostenible— han quedado fuera del orden del día, ante la falta de apoyos suficientes para sortear las resistencias parlamentarias. Todo esto ocurre con la silla del presidente vacía: Pedro Sánchez no estará presente en el hemiciclo.
La ausencia presidencial ha sido recibida con dureza por PP y Vox, que acusan a Sánchez de «fugarse» para evitar dar explicaciones sobre temas espinosos como los recientes casos de corrupción que salpican al PSOE o los pactos alcanzados con sus socios habituales. No es la primera vez que el jefe del Ejecutivo opta por priorizar su agenda internacional cuando arrecian las críticas internas; no obstante, desde Moncloa insisten en que se trata de un viaje programado desde hace meses para consolidar alianzas estratégicas.
