Más información
Nicolás Redondo, el emblemático exdirigente socialista que fue expulsado del PSOE en septiembre de 2023 junto a Joaquín Leguina, ha decidido romper su silencio sobre el revuelo generado por el manifiesto Socialdemocracia21, impulsado por Jordi Sevilla. Este lunes 12 de enero de 2026, en Espejo Público, Redondo aplaudió la iniciativa de Sevilla, exministro durante la etapa de Zapatero, quien alza una voz alternativa dentro del partido. Sin embargo, establece condiciones severas para considerar cualquier posible reconciliación con Ferraz: «No haré nada a favor de quien no deje claro cuál es su relación con los nacionalistas, qué vínculo habrá con el PP si es enemigo o adversario, y que también defina qué proyecto tiene para el país», sostuvo el exlíder del PSE-EE.
Este pronunciamiento se produce en un contexto de gran agitación interna en el PSOE, que ha sido sacudido por derrotas electorales como la sufrida en Extremadura el 21 de diciembre de 2025, donde los socialistas perdieron 11 escaños y quedaron 18 puntos por detrás del PP liderado por María Guardiola. Sevilla, quien está trabajando en su manifiesto para publicarlo después de Reyes y antes de las elecciones autonómicas en Aragón, Castilla y León y Andalucía, busca rescatar la esencia de la socialdemocracia clásica frente a lo que él mismo denomina «podemización» del partido bajo la dirección de Pedro Sánchez. Redondo celebra esta iniciativa, diciendo: «Es un hombre que decide por sí mismo, y eso merece reconocimiento» en un entorno donde «nadie decide por sí mismo». Recientemente, mantuvo conversaciones con Juan Lobato, quien apoya el texto, así como con Sevilla, de cuya «ilusión» está bien informado.
Antecedentes de la fractura socialista
La crisis dentro del PSOE no es un fenómeno reciente. Desde 2017, Sánchez ha ejercido un control estricto sobre el partido, colocando a ministros en candidaturas autonómicas para protegerlo ante una posible derrota a nivel nacional, según indican críticos como Redondo. En su carta a Papá Noel durante la Nochebuena pasada, el exdirigente calificó como «desastre» los resultados obtenidos en Extremadura y advirtió sobre posibles repeticiones similares en otras comunidades, cuestionando además la relación de Sánchez con figuras como Arnaldo Otegi y los socios independentistas. «Sánchez no me iba a aceptar en el PSOE y estoy encantado de no estar en ese PSOE», escribió, subrayando su libertad recuperada tras ser expulsado.
Sevilla está agitando el «gallinero socialista» con esta nueva propuesta, uniéndose a veteranos como Felipe González y Alfonso Guerra. El manifiesto pretende ser un «documento de principios» respaldado por diez o quince promotores de diversas generaciones, evitando conflictos similares al ocurrido en Suresnes y preparando primarias para después de 2027. Redondo ve en Lobato un «personaje prometedor», aunque lamenta que Sánchez haya convertido al grupo parlamentario en una especie de «guardia pretoriana». Sevilla critica abiertamente el «cesarismo» sanchista, los pactos con Bildu y ERC, así como la falta de autocrítica tras las recientes derrotas electorales.
En reuniones recientes entre críticos, como una celebrada en Madrid con medio centenar de socialistas presentes, se defendió un proyecto reformista que abogue por defender el «sistema del 78», así como la igualdad y el Estado del bienestar sin ceder ante los nacionalistas. Redondo plantea varias opciones: revitalizar el pasado, crear otro partido o respaldar plataformas que retomen principios socialistas. Sevilla ha estado contactando tanto con voces experimentadas como con jóvenes desencantados, notando cierta receptividad pese al ambiente resignado entre las bases militantes.
Voces críticas y el tablero electoral
Redondo critica duramente la cercanía que ha mostrado Sánchez hacia Otegi, recordando sus propias experiencias pasadas con ETA, siempre comunicadas al partido. «Antes eran ellos quienes tenían que venir a la democracia; ahora somos nosotros quienes vamos hacia ellos», advierte.
