Cada día que pasa se pone más de manifiesto que los aliados iniciaron la operación militar en Libia sin la más mínima previsión. No sólo por la polémica sobre quién debía hacerse cargo de los bombardeos, sino porque ninguno puede responder una semana después cuánto durarán los ataques ni qué pasará después …
Lea el artículo completo en www.publico.es