El líder de UGT vendía la moto sobre la ‘chikilicuatrada’ que ha preparado para dentro de unos días
«Pío, pío, que yo no he sido». La canción infantil -nostalgia evocadora de una infancia maravillosa- le venía a la cabeza a este Trasgo escuchando a Trinidad Jiménez en Telecinco. Y es que la ministra de Sanidad no sabía, no contestaba, de dónde, ¡oh, casualidad!, habían salido los mensajes de móvil que pusieron verde a Tomás Gómez y la vendieron a ella como la ‘más, más’. La verdad es que tampoco hay de qué extrañarse. El principal damnificado, Tomás Gómez, no andaba muy dispuesto a meterse en honduras: «Lo único que yo quiero ser en política es presidente de mi comunidad». «De esta nuestra comunidad», como dicen, o decían, los vecinos de cierta serie de televisión. Y sí, ya lo sé, ustedes están pensando lo mismo: que si quiere ser presidente de una comunidad que empiece por la de su casa. No me sean malos. Que bastante tiene el pobre con todo el aparato del PSOE, las ‘vuvuzelas’ de Prisa y el dedo misterioso que ha vuelto a darle al botón del ‘on’ de la maquinita de enviar SMS. Miren que no es plan de acusar, pero es que andando Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco por ahí, igual sube la factura de los móviles corporativos del PSOE.
¿SORPRESA EN MADRID?
Salía Prisa a relucir hace un momento y, de verdad, uno no sabía cómo masticar esto aparecido en El País bajo forma de editorial —Sorpresas en Madrid— o de deseo de la lampara de ‘Aladino’: «Sorpresa en Madrid. Las primarias dan un giro interesante: ayudan a los dos candidatos socialistas y perjudican al PP». Lo gracioso es que eso aparecía un día después de que el mismo papel diese a bombo y platillo una encuesta en la que ni uno ni otra se comían un rosco ante Esperanza Aguirre. La piececita tenía su morbo, porque en ella no faltaba ni un collejón al presidente del Gobierno: «La realidad es que Rodríguez Zapatero intentó evitar las primarias convenciendo a Tomás Gómez para que abandonara la carrera en favor de su nueva apuesta, Trinidad Jiménez, y ahora se contradice cantando las excelencias del proceso democrático haciendo de la necesidad virtud».
A la fuerza ahorcan. Aunque lo que de verdad le ponía a los de El País era la tarea de «descabalgar a la presidenta de Madrid», y que «promete ser ardua para el PSOE, según muestra el sondeo publicado ayer por este periódico, pero que, al menos, con los datos que cosecha Trinidad Jiménez, no resulta ya impensable».
EPISODIO TRASCENDENTE
Para gustos, los colores, y el que no se consuela es porque no quiere. En RNE el compañero Cándido Méndez -un hombre pegado a una cazadora de Ralph Lauren, podría haber declamado Francisco de de Quevedo- hacía profesión de fe de la gran ‘chikilicuatrada’ que se avecina: «La vida no será igual». Por el día después, claro. Será una jornada trascendental. Tanto que a uno le venían ecos de aquel día de la infamia de Roosevelt. «La vida no será igual». Tomen nota y añadan: para unos más que para otros.
TODO ES POSIBLE
El lunes, ya lo habrán comprobado, no dio mucho de sí. Pero hay que reconocer esa capacidad de nuestros muchachos de la ‘izquierdona’ para ser inasequibles al desaliento en según qué asuntos. Ahí andaba Enric Sopena en ‘El Siglo’, para quien «en Cataluña todo es posible» porque, entre otras, «CiU no las tiene todas consigo». «Faltan casi tres meses y todo es posible», pronosticaba nuestro contertulio prosocialista favorito. Por la cuenta que le trae… En el semanario ‘zurdo’ también se señalaba un «retorno» -más bien ‘retonno’, como decían los de Martes y Trece- de José Montilla al socialismo de Ferraz. Como el turrón, el ‘president’ regresaría a casa, y no precisamente por Navidad, «a volver la vista al electorado más fiel de los socialistas catalanes, el que se identifica con las siglas PSOE».
LECCIÓN COJA
Para rematar, en Público les daba uno de sus ataques de anticlericalismo: «Y la Guerra Civil se coló en la beatificación». «Angelo Amato, delegado del Papa, hace un ejercicio de memoria selectiva en la ceremonia de beatificación de Fray Leopoldo en Armilla (Granada)», podía leerse. Acabáramos… Que el religioso cometió el imperdonable error de afirmar que durante aquel conflicto, hubo quien se cebó con el clero. Eso llevaba a la reportera de turno a indicar que «el representante del Vaticano se detuvo en la Historia» porque afirmó esto: «Llegó el tiempo triste de la persecución religiosa, el tiempo en el que querían acabar con la Iglesia; los conventos quemados, los religiosos y monjas expulsados o asesinados». Lo dicho, por eso «se detuvo en la Historia». Tiene guasa viniendo de un periódico que desentierra muertos todos los días y cuyo editor se declara marxista mientras se le caen los euros del bolsillo. ¡Qué país, Miquelarena!, que decía aquel.
¿ATRASO ‘SECULAR’?
Cinco páginas, cinco, nos dedicaba ‘El Siglo’, entre pitos y flautas, a Intereconomía y a La Gaceta. Dos firmadas por Luis G. del Cañuelo, que nos echaba en cara la historieta del libro ese sobre Doña Letizia y se hacía un mejunje pastoso conque si la «derecha extrema de este país no perdona a Don Juan Carlos su ‘traición’ a los principios del Movimiento Nacional». Ya se ve cuándo se les quedó parado a algunos el reloj. Menos celo, querido amigo, con las obsesiones propias, y más con otras cosas. Por ejemplo, las comillas, que se ve que no son su especialidad, visto el último párrafo de su crónica, donde con esos malditos signos se hacían un lío. Por lo demás, ¿Julio Ariza pasó a ser para Federico Jiménez Losantos «una persona ‘non grata’ a la que le enviaba desde los micrófonos de la COPE mensajitos y puyas desagradables» después de ofrecerle mil millones de pesetas por fichar por Intereconomía? Más atinado andaba el reportaje sobre la «Guerra entre hermanos» en la derecha mediática. Sólo un pero: alguien debería controlar un poco la edición. Más que nada para evitar desfases cronológicos como éste: «De momento, parece que Losantos puede acabar integrando la nómina de colaboradores habituales de ‘El gato al agua’, aunque no está claro en qué medida se sumaría a las tertulias políticas del programa, especialmente por incompatibilidad de horarios». En realidad, Losantos está más que integrado, como se demostró el jueves pasado. Con un gran éxito de audiencia, todo sea dicho.
Originalmente publicado en La Gaceta


