El periodista escribe en La Razón un artículo donde dice estar "hasta el gorro" de Grecia

Alfonso Ussía: «Despegar de Atenas y aterrizar en Madrid supone un golpe de alivio civilizado»

Almudena Grandes compara a la actual Alemania con la de Hitler

Alfonso Ussía: "Despegar de Atenas y aterrizar en Madrid supone un golpe de alivio civilizado"
Alfonso Ussia.

En los medios de comunicación se multiplican los dedos acusadores que señalan a Alemania como país, y a su canciller en particular, como culpable de la mala situación económica de los países del Sur de Europa. En la SER, por ejemplo, Carles Francino ha llegado a decir este 19 de junio de 2012 que hay que buscar responsabilidades «en Berlín seguro, por la intransigencia de Merkel, que nos arrastra a la recesión». Un día antes, El País publicaba una columna de Almudena Grandes —Lebensraum— en el que recordaba que «hace 70 años» los Europeos trataron de «apaciguar Alemania», a lo que añadía: «Ningún regalo fue suficiente para dejarlo contento [a Hitler], y por eso, quienes se los ofrecieron resultaron tanto o más responsables que él de lo que ocurrió después. ¿Les suena de algojarlo contento, y por eso, quienes se los ofrecieron resultaron tanto o más responsables que él de lo que ocurrió después. ¿Les suena de algo? Argumentos similares se multiplican por todos los medios de comunicación. Sin embargo, en La Razón Alfonso Ussía pone en el centro de su diana a otro país que también acapara portadas: Grecia.

El artículo de Ussia del 19 de junio de 2012, titulado Hasta el gorro se muestra muy crítico con el país heleno y rechaza el argumento de defender su permanencia en el euro por la herencia de la Grecia Clásica. El periodista dice:

Estoy de Grecia hasta el gorro. No se habla más que de Grecia, y aparte de los clásicos y de su asombrosa civilización, Grecia es una nación del lejano rincón del Mediterráneo que en estos momentos carece de importancia para mí. Se dirá, y con razón, que soy un irresponsable y que nos hemos jugado parte de nuestro futuro en las elecciones del pasado domingo. No lo entiendo bien pero tiene que ser así, porque personas infinitamente más cultas y preparadas que quien esto firma, estaban muy preocupadas.

Describe la Grecia que conoció en un viajes realizado muchos años antes de la creación de la moneda única:

Nación culturalmente interesantísima, gente muy acogedora, lista y simpática y un país caótico. Más que el país, su capital, Atenas, a cuya sola mención hay que quitarse el sombrero y llevar a cabo una respetuosa inclinación de nuca.

Contrasta la Grecia clásica con la actual:

Somos Atenas y somos Roma. Pero aquella Grecia no es la de hoy. Y me refería al caos ateniense. Acrópolis aparte, Atenas es una ciudad tan grande y poblada como normalita. Despegar de Atenas y aterrizar en Madrid supone un golpe de alivio civilizado. Parece un contrasentido que el alivio de la civilización lo proporcione Madrid y no Atenas, pero así es si así me parece, escrito sea apropiándome del señor Pirandello, que lo hacía muy bien. De ahí que, al conocer que Grecia había ingresado en el club del euro, lo primero que pensé es que los europeos eran bastante optimistas. Pero se trató del pensamiento de un ignorante en cuestiones económicas, y no le concedí excesiva importancia a mi frívola reflexión.

Ussía critica que se fuera demasiado flexible con Grecia para permitirle entrar en el euro, y no confía en su capacidad para salir de la crisis. Es especialmente duro con sus poíticos:

Grecia, dicho con todos los respetos, se hallaba cuando yo pisé sus melancolías luminosas, muy por debajo de España e Italia. Posteriormente, y durante el primer Gobierno de Aznar, España hizo un esfuerzo descomunal para alcanzar todas las condiciones exigidas a los fundadores del euro. A Grecia se le perdonaron las carencias. Con mucho desgaste político y social, España superará la crisis. Pero no advierto la misma disposición en Grecia, por muy buena voluntad que tenga el señor Samaras, ganador sin mayoría absoluta en las elecciones. El gordo del Pasok, equivalente al PSOE, se ha dado un batacazo, y el muy marxista Tsipras no desea formar una coalición con los liberales ganadores. Tsipras anunció que de ganar en las elecciones, mantendría a Grecia en el euro pero no haría recortes en el gasto, es decir, que átenme a esa mosca por el rabo.

 

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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