OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Carlos Herrera nos pide que por patriotismo salvemos al soldado Rubalcaba de su propio PSOE

Tertsch y Losantos temen a un PP contagiado de las ideas de Zapatero de dialogar hasta el amanecer

Pilar Rahola abronca a los directivos alemanes que se atrevieron a criticar el plan separatista

Apenas se le hizo caso y este 14 de febrero de 2014 ocupa portadas, páginas, editoriales y columnas. Me refiero a la amenaza del PSOE de Navarra de presentar una moción de censura contra Yolanda Barcina (UPN). El asunto es una descripción del estado del PSOE, cosa que preocupa a un amplio grupo de columnistas. España carece de una izquierda no ya nacional, sino confiable.

Federico Jiménez Losantos (El Mundo), en ‘El PSOE vuelve a Perpiñán’, no sólo da palos a los socialistas, sino, también, al PP:

Que Rubalcaba y la joven guardia pocha del PSOE pacten con la ETA para echar del Gobierno de Navarra a lo que llaman «la derecha» es algo perfectamente coherente con la trayectoria sociata desde Zapatero.

Pero lo peor no es que los socialistas prefieran aliarse con la ETA antes que con el PP, hacer la Segunda Transición y echar a la derecha del poder con un férreo cordón sanitario. Es la línea de Zapatero y Rubalcaba, de González y Cebrián y, por supuesto, de Susana Díaz, la omaíta que ha de echar a Rajoy. Lo terrible es que el PP le está diciendo a Rubalcaba que impida la moción de censura a UPN, cuando Rajoy está haciendo la política de Rubalcaba con respecto a la ETA, que en esto coincide con la de Urkullu, visitador nocturno de La Moncloa.

La lectura de Hermann Tertsch (ABC) me llena de pesimismo… o de realismo. Da por sentado que los socialistas vascos y navarros quieren pactar con ETA para tocar moqueta.

Cuando la deriva catalana alcanza cotas insufribles llega ahora la otra apuesta, nada difícil de prever ella. El pacto para una izquierda con ETA era el plan original de Zapatero y Eguiguren en el País Vasco y Navarra. Aquí está. Creen llegado el momento. «El tiempo nuevo» según el siniestro Eduardo Madina. Con el asalto al Gobierno de Navarra de socialistas aliados con las organizaciones etarras, como primer paso para la unificación con el País Vasco. Con todos los frentes abiertos, el Gobierno insiste con la matraca de que la economía va a ir bien pronto y lo calmará todo. Pero España, su mapa, nuestras instituciones y leyes sufren un devastador incendio político, alimentado por la deslealtad, la impunidad y el miedo, que nadie tiene hoy controlado. Que no se puede aplacar sino, acaso, vencer.

Pablo Sebastián (Republica.com) va por la misma senda que los otros dos tribunos que le preceden:

El PSOE no resiste la atracción fatal que en sus filas provocan los nacionalismos. Ya hemos visto a los socialistas donostiarras cerca de Bildu y compañía en el ayuntamiento de San Sebastián, como hemos visto al PSC defendiendo el derecho de autodeterminación que es inconstitucional, y al propio Rubalcaba abanderando una reforma federal del Estado que no aceptan ni los nacionalistas ni el PP, y que ellos mismos no se han atrevido a definir: ¿Quieren que la Autonomías se conviertan en 17 Estados Federales?

¿Quién manda en los socialistas catalanes, vascos y navarros? No se sabe, pero desde luego ni Rubalcaba ni Valenciano porque sus tres federaciones en rebeldía -para que aprendan en Ferraz como se entiende en este país el modelo federalista- van a su aire y cada uno por su lado, convencidos que lo progresista no es la unidad de España, ni la solidaridad interregional, sino el sálvese quien pueda y cada uno a lo suyo.

Un flotador para Rubalcaba antes de que se ahogue

Pese a todo lo anterior, Carlos Herrera (ABC) dice que por patriotismo conviene que los enemigos de Rubalcaba salven a Rubalcaba, porque quienes podrían sucederle son mucho peores. Recordemos a Zapatero.

A pesar de todos los pesares, APB es la mejor garantía de estabilidad de la que puede gozar este solejar con albarradas.

Con Rubalcaba al frente del PSOE se abre un futuro más interesante que sin Rubalcaba al frente del PSOE. Las próximas elecciones generales ofrecen un presumible escenario de fragmentación del voto y un complicado tablero de coaliciones. No nos engañemos: si las cosas son como se presumen se hará inevitable una auténtica revolución en la España moderna que pasará por un acuerdo de los dos grandes partidos.

Sólo le falta a don Carlos pedirnos que votemos a Elena Valenciano.

José María Marco (La Razón) invita al PSOE a aprovechar la ocasión que se le abre en Navarra de demostrar que es un partido nacional:

También tiene una excelente oportunidad de demostrar que está dispuesto a volver a ser un partido de gobierno nacional, español. La línea roja la marca la posible colaboración con los partidos minoritarios amigos de ETA. Cualquier paso que se dé en esa dirección querrá decir que el PSOE considera que la colaboración con los filoterroristas es válida para conseguir un objetivo político. No cruzarla, en cambio, mandará un mensaje inequívoco de que se respeta la nación española y no se considera la democracia como un simple instrumento para alcanzar el poder.

Me gustaría ser tan optimista como Herrera y Marco, pero la realidad me lo impide. Los laboristas británicos se han unido a la declaración de que una Escocia independiente perdería la libra esterlina. El PSOE, frente al desafío del catalanismo, sólo habla de «separadores y separatistas».

¿Y si el PSOE se la pega en Navarra?

Dos periodistas vascos o así nos muestran otras perspectivas del asunto navarro, donde los amigos de Bildu mataron a 42 personas.

Florencio Domínguez (La Vanguardia) conjetura que el PSN puede perder a largo plazo.

La estrategia del PSN es arriesgada y puede resultar letal. Los socialistas podrían pasar a ser tercrea fuerza politica en Navarra en vez de la segunda. Sus perspectivas electorales no son muy buenas, mientras que la izquierda abertzale tiene todos los números para superarle. Además, llegar al gobierno con los votos de Bildu puede tener un coste no sólo para los socialistas navarros, sino para el PSOE.

En Cantabria, que no está lejos de Pamplona, el apoyo del PSOE local al regionalista Miguel Ángel Revilla ha hecho que los socialistas sean el tercer partido de la provincia que pretende ser región.

Santiago González (El Mundo) recuerda un precedente de la corrupción en las Haciendas forales, restauradas por la democracia; en concreto en la vizcaína controlada desde 1980 por el PNV.

Por comparar, el jefe de la Hacienda foral de la Diputación vizcaína puso una traba en el ordenador central que impedía la inspección a casi 200 contribuyentes protegidos, simulando que estaban siendo investigados cuando no era cierto. Doce años ha durado el proceso, hasta que el aludido ingresó el domingo en la cárcel de Basauri para cumplir la condena de cuatro años y medio impuesta por el Supremo. Ninguno de los partidos ahora reclamantes por una denuncia que aún no ha pasado a mayores movió un pelo, ni pidió la dimisión de ningún diputado general presente ni pasado, antes, durante, ni después del juicio.

Añade que UPN, con tal de seguir en el poder es capaz de todo para asegurarse el apoyo de los socialistas. Y ya lo vimos a partir de 2007, cuando UPN aprobó varios Presupuestos Generales de Zapatero.

Miguel Sanz llegó a romper con el PP para garantizarse el apoyo del PSN en la primera ocasión en que los socialistas, con Puras como candidato, intentaron dar el salto a UPN, tras las elecciones del 27 de mayo de 2007. Ya habían apalabrado un acuerdo a la mallorquina cuando el 5 de junio ETA anunció la ruptura oficial de la tregua de Lizarra. Rubalcaba anunció como probable un gran atentado y el gran ‘Pepiño’ Blanco mando a parar. El PSOE no podía arriesgarse a que un coche bomba de ETA les pillase en coalición con los independentistas navarros, pero se cobró el precio de la ruptura de UPN que Sanz pagó religiosamente, como está dicho.

Bien puede ocurrir, insinúan ambos periodistas, que Madrid (Génova y Ferraz) imponga un pacto al PSN y a UPN.

Los catalanistas cogen su fusil

Dicen que La Vanguardia se ha moderado en su afán independentista por obra de Màrius Carol, pero hoy los columnistas catalanistas disparan a todo lo que se mueve.

Pilar Rahola da una lección de eso que ella nos exige a todos los demás: respeto. A los alemanes que se opusieron al proceso separatista les culpa de haber nacido en la tierra de Hitler. Y es que hay pueblos elegidos y pueblos estrelldaos. Adivine usted dónde se coloca la ex diputada española.

Sólo se trata de poner las cosas en su sitio: ¿el mundo empresarial alemán contra el proceso? Más bien unos amigos del Círculo de la Gaviota.

Lo siento, pero me parece indignante que unos alemanes señalen a los catalanes como culpables del peligro nacionalista. O no han entendido nada de su propia historia o viven en Cataluña, pero no saben nada de la nuestra.

O sea que esos alemanes son hijos de nazis y acólitos del PP. Y por las noches cenarán niños catalanes crudos.

Jordi Barbeta escribe una crónica de la conferencia del exministro socialista Carlos Solchaga en Barcelona.

Contrastó la intervención inicial del exministro reconociendo incluso que la independencia tendría algunas con al enumeración de calamidades de todo tipo, pero sobre todo financeiras que se cernerían sobre Cataluña y los catalanes, que, en su opinión, acabarían totalmente arruinados tanto que se quedarían no sólo sin dinero, sino también sin moneda y, por supuesto, sin bancos.

Las empresas acallan periódicos críticos

Parece que Raúl del Pozo está escribiendo columnas sobre los atributos del Poder. Ayer meditaba sobre Mariano Rajoy, al que llamaba el impenetrabl y hoy lo hace sobre ‘Los intocables’.

Un compañero con el culo tostado dice que molesta la prosa libre. ¿Y cuándo no?, colega. Me informa de que no sólo en Cataluña, sino en la capital del Reino, se elaboran fichas para controlar las tendencias de los medios. «Ocurre -dice- lo que nunca ha ocurrido: se dan consignas a las empresas del Ibex para que hagan o no publicidad en según qué periódico».

No entiendo cómo pueden asustarse con empresas que se trastabillan; dos o tres están al borde de la quiebra. Al parecer, también se ponen nerviosos porque los periódicos on line vigilan la gran cloaca. Los poderes fácticos han cambiado de sotana, de uniforme o de corona. Ahora, según mi escéptico compañero, hay otro tipo de intocables. Le digo que me dé las iniciales de cuatro. Sin dudar, recita: la B, la S, la M y la F. Qué miedo.

Sobre las protestas en Venezuela contra el Gobierno de Nicolás Maduro, que están creciendo en intensidad y en muertos, no escribe nadie en la prensa de papel. Sólo Tertsch las menciona para reprochar al ministor de Exteriores español que no pronunciase ni una frase en apoyo o recuerdo de los estudiantes muertos. Sólo en la prensa digital encontramos un artículo, el de Pedro Fernández Barbadillo (Libertad Digital). Éste se sorprende de que los periódicos españoles estén preocupados por el peligro que para la democracia sería una victoria electoral de Marine Le Pen en Francia, pero no presten atención a la violación de derechos que está ocurriendo en Venezuela:

para los diarios cuya línea editorial es de centro-derecha es una ocasión de poner a la extrema izquierda española que se inspira en el chavismo para sus algaradas y su modelo de democracia participativa ante sus contradicciones: un Gobierno socialista que recurre al Ejército y a bandas de sicarios para reprimir las protestas populares.

La columna de San Valentín

Pedro Narváez (La Razón) lamenta que hoy se haga apología de la infidelidad:

Nos enfrentamos a la cursilería mayúscula del día de San Valentín, empalagoso como una tarta de chuches. Me quiere, no me quiere. El eterno femenino cuelga de los escaparates braguitas rosas y braguetas de David Beckham, al que ya solo le falta ponerse un tatuaje en la única parte de su anatomía que ve su mujer, Victoria, y, al menos que se sepa, la niñera que cuidaba de sus cachorros, que verificó que la talla del jugador no necesitaba relleno para los anuncios. Esta súbita y desvergonzada exaltación de la infidelidad es otro síntoma de la muerte del secreto en un mundo en el que ya todo se sabe o se acaba sabiendo, como el triángulo mortal en el que se balanceaba el inmenso actor Seymour Hoffman. El jardín prohibido ya es un parque público en el que se columpian los deseos a la vista de todos. De casados a cazados. De casadas a cazadas. Hoy Tristán e Isolda tendrían su perfil en Facebook.

Dejamos para el final la columna de Juanjo Millás (El País) porque no dice nada nuevo. Fíjense: riñe a la infanta Cristina. ¡Qué valiente! ¿Le habrá dado permiso Cebrián?

Lo peor de la infanta Cristina no es que haya olvidado que era dueña de una SL tóxica, lo peor es que no se acuerda de quién es ella y, sobre todo, de quiénes somos nosotros.

Pero nos duele que no se haya enterado todavía de quiénes somos nosotros, usted y yo, que no tenga ni idea de con quién habla cuando se dirige al juez que nos representa y que está intentando reparar las ofensas de que hemos sido víctimas por parte de su alteza real.

Juanjo, todo esto había que haberlo dicho hace un par de años, cuando en tu periódico atacabáis a Pedrojota y Losantos por plantear la abdicación del Rey.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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