OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Santiago González: «Entre la Cuatro y el Bronx, los muchachos de Pablo Iglesias cantaban enseñando sus Cintoras»

Carlos Herrera atribuye al "buenismo izquierdista" el hábito de "exonerar de sus penas a asesinos", incluidos los terroristas

José María Marco llama al Estado a recordar, al menos, los crímenes cometidos por los etarras

Mientras enciendo el primer cigarrillo de este 5 de diciembre de 2014, trato de imaginar la sonrisa que habrán tenido en la cara algunos columnistas al escribir sus piezas contra Podemos. ¡Qué ganas de zumbar a los incorruptibles!

Además, Santiago González y Hermann Tertsch lo hacen con la tranquilidad que da en España tener pasado rojo, porque ya sabemos que si has tenido carné del PCE, de la ORT y hasta del PSOE disfrutas de impunidad, mientras que los desgraciados que han sido siempre de derechas tienen que medir los adjetivos como si pisasen huevos.

En una columna titulada ‘La casta (y la Susana)’, González (El Mundo) acusa a los ‘podemitas’ de haber aprendido de sus mayores a corromperse. El comienzo es tan divertido que la risa se me convierte en tos.

Para encontrar una institución más endogámica que la Universidad española tal vez habría que mirar a la República de Corea del Norte.

Se descubrieron como casta al privatizarse el Aula Magna para boicotear una conferencia de Rosa Díez y cuando empezaron a cuajar como partido repartieron alrededor la etiqueta que a ellos les colgaba: la casta. Proyección se llama la figura.

El caso Errejón. Uno de su casta y su partido le sacó una plaza ‘ad ho’c en Málaga, él la ocupó virtualmente, incumpliendo horarios, presencia e incompatibilidades del contrato. Al descubrirse el pastel, anuncia que lo deja porque el partido le quita mucho tiempo. Al parecer no se lo quitaba cuando él era (precisamente) el jefe de la campaña electoral, cobrando de las dos partes. Desmercantilización de la vivienda en Andalucía, qué gran tema. Podría haberle echado una mano la novia de su jefe, una virtuosa de IU que con su padre (concejal y camarada) y su hermano había pillado tres VPO en Rivas.

Y ahora la gran acusación: sois iguales que vuestros padres. Que era algo que sacaba de quicio a los fascistas engominados de los años 30 y a los rojos barbudos de los 70.

La corrupción no es un problema sólo cuantitativo y los chicos de Podemos se han inspirado en sus mayores. Hubo desde los 90 empresas que facturaban trabajos ficticios para pagar los gastos de campaña del PSOE o instituciones que pagaban el sueldo a profesionales que en realidad trabajaban para el partido. El caso Filesa, un suponer. El caso Naseiro y los cafés de Juan Guerra. El problema no estaba en si el vicepresidente conocía o no los hechos, sino en un orden de valores que le permitía ocupar un despacho público para negocios privados y el delegado del Gobierno creyera que aquello era el orden natural de las cosas. Entre la Cuatro y el Bronx, los muchachos de Podemos cantaban enseñando sus Cintoras, si me permiten parafrasear a Lorca.

Hermann Tertsch (ABC) no sólo habla de la corrupción de Podemos, sino, también, del viejo método comunista del ‘entrismo’.

Está ya claro que al flamante partido Podemos se le ha acabado la bula de la que ha gozado desde su aparición. Como también se ve que flaquean algunos de los muchos e inmensos apoyos que ha tenido en los primeros seis meses de vida y que lo han convertido en un fenómeno sin precedentes en la democracia española. La forma de reaccionar de sus dirigentes a las primeras acusaciones muy bien razonadas de sus propias acciones y actitudes corruptas ha dejado claro que los martillos del pecado tienen aún mayor predisposición a pecar que aquellos que han sido objeto de sus violentas diatribas.

Pero la rabia rediviva por el testimonio de una nueva estafa no debe ocultar que el subproducto político de la corrupción que es Podemos ha demostrado ya ser corrupta en sus orígenes, sin haber tenido siquiera oportunidad de acceder aún a ningún cargo de responsabilidad con mando sobre cualquier partida presupuestaria. Y su figura principal para practicar el viejo recurso comunista del «entrismo», la infiltración en otra organización para ocuparla y tomarla desde dentro, la lleva a cabo Podemos con un miembro de Izquierda Unida, Tania Sánchez, sobre la que recaen ya cien mil sospechas de corrupción en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid.

Por último, Tertsch da un consejo a sus lectores que están dudando en votar a Podemos.

Pero la venganza no es recomendable para tomar decisiones sobre el futuro de sus hijos. Los españoles tienen seis meses para buscar formas de combatir la corrupción sin darle el poder a la corrupción misma con vocación liberticida. Así se pierde la libertad, se gana la miseria y además se hace el ridículo.

GISTAU RETRATA AL PSOE COMO ALIMENTO PARA EL PP

Junto a Podemos, está el PSOE. Y David Gistau (ABC) encuentra una imagen afortunada para explicar su situación en el espectro político, comido por la derecha y por la izquierda.

En el gulag convivían presos políticos y comunes, los «zek», con su jerarquía mafiosa. Cuando unos «zek» planeaban una fuga que los obligaría a caminar durante muchas jornadas por una extensión invernal desprovista de alimentos, la costumbre era invitar a un preso político a unirse a la evasión. Se lo llevaban con ellos como despensa viva, para comérselo por el camino. Esto mismo es un poco lo que el PP pretende hacer con el PSOE cuando lo tienta prematuramente para sumarse a un proyecto de gran coalición que resuelva el estado de ingobernabilidad previsto en el próximo parlamento.

El PP plantea un pacto en el cual del PSOE sólo interesan sus nutrientes. Es decir, que uno de los partidos más importantes de la Transición y el ciclo democrático corre el riesgo de convertirse en una mera prótesis de poder, en unos cachitos de carne, como vocales amputadas, asadas en la hoguera de otro.

Después de este hallazgo macabro, Gistau tiene el detalle de explicar la razón de la debilidad del PSOE:

Esto no sería posible si el PSOE se tuviera fe y se mantuviera apegado a su tradición y a su personalidad en lugar de hacer experimentos que lo desnaturalizan y lo hacen inconsistente.

Estos días estoy viendo cómo una buena idea que echa a rodar un columnista bien situado en la prensa nacional otros columnistas tratan de apropiársela igual que una pelota de golf encontrada en el ‘green’. Casado, excelentemente conectado con el PSOE, escribió esta semana que en el PSOE hay pavor a acabar como el Pasok griego, desventrado por la extrema izquierda, y a continuación Raúl del Pozo le citó en su columna. Hoy lo hace Ignacio Camacho (ABC), aunque liberándose de la cadena de la cita.

Mientras la derecha sueña con el modelo de ‘grossen koalition’ de Alemania, la socialdemocracia sufre pesadillas con el precedente de Grecia… y los populistas piensan en la experiencia de Bolivia.

Me sorprende, en cambio, que no haya cuajado la idea de Ignacio Ruiz Quintano de las identidades entre Podemos y la Falange, en las que hoy el columnista de ABC vuelve a insistir.

Si la joven Cristina Morales ganó el Injuve a la Creación con una novela del 15-M trufada de párrafos (sin cita) de Ramiro Ledesma, ¿por qué el joven Pablo Iglesias no va a ganar La Moncloa con un programa trufado de propuestas (sin cita) de la Falange Auténtica?

¿Será el falangismo el río que nos lleva?

Un falangismo del pobre, para iletrados.

A ver si algún otro opinador o tertuliano le hace caso…

LOS JUECES ‘MARIQUILLAS TEMPRANEROS’ DE LA AUDIENCIA NACIONAL

Carlos Herrera (ABC), que llama a los jueces de la Audiencia Nacional «Mariquillas Tempraneros», como el título de su columna, lamenta el buenismo izquierdista que, desde los años 70, disculpa a todo delincuente.

¿Cuál es la secreta razón de que algunos jueces españoles quieran siempre parecer Mariquilla La Temprana, así llamada por querer ser siempre la primera en todo?

En la línea argumental del buenismo izquierdista cabe apaisada la tendencia a exonerar de sus penas a asesinos varios; qué decir si éstos vienen dados por el matiz de una supuesta o exculpatoria «razón política». Algunos actores del nuevo leninismo que se nos abalanza han teorizado sobre el disculpable origen político de los asesinatos etarras a lo largo de más años de los que, por ejemplo, estuvo Franco en el poder. El silente y escondido Pablo Iglesias, sin ir más lejos, aseguró que los muchachos de ETA eran terroristas, sí, «pero» tenían explicación política. El problema de la frase reside en la adversativa, en el «pero»: tienen explicación política, sí, pero utilizar un «pero» es una forma de justificar.

Por último recuerda los servicios a la causa de la reinserción de los criminales que han hecho los magistrados de marras:

Uno de ellos es Sáez Valcárcel, el liberador de Bolinaga, y los otros dos Manuela Fernández Prado y Javier Martínez Lázaro, insufribles «tempraneros» a quien mucho habrán de agradecerles los excarcelados de ETA. Bochornoso.

José María Marco (La Razón) pide al Gobierno del PP que al menos deje clara la condición de asesinos de los terroristas y de enemigos de la nación española.

Sin embargo, la injusticia de casos como este es tan patente, tan dolorosa, que esa misma opinión pública exige una actitud clara por parte de quien tiene entre sus manos el liderazgo político de su país.

Y se trata también de elaborar una respuesta de orden nacional a quienes han asesinado a centenares de personas para destruir la nación española. El final del terrorismo no puede dejar sin argumentos a quienes tienen el deber y la responsabilidad de defender la nación. Esa responsabilidad no se agota con el final del terrorismo. Es permanente y requiere una forma de movilización constante en la que la apelación y el diálogo con la opinión pública juegan un papel esencial. El Gobierno no puede ignorar que las excarcelaciones de los etarras, vividas como algo radicalmente arbitrario por una parte de la opinión pública, le pueden costar al Partido Popular más votos que cualquier otra de las medidas que ha tomado, o dejado de tomar, en estos tres años.

A Victoria Prego (El Mundo) se le pasa su optimismo de los últimos días. Su columna reprocha al presidente de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska (al que apoda «dontrancredo»), que no lograse un acuerdo entre las dos secciones de la Sala Penal del tribunal a la hora de aplicar la directiva comunitaria.

El comportamiento de la Audiencia Nacional es por eso de una extrema frivolidad y demuestra un desprecio olímpico hacia los ciudadanos y hacia su derecho a vivir con la certeza de que cuentan con jueces justos y ecuánimes pero también respetuosos con la sociedad a la que sirven impartiendo justicia.

BANKIA, EL BOTÍN DE LA CASTA

Íñigo de Barrón (El País) señala la responsabilidad de la CNMV y el Banco de España por haber permitido la salida a bolsa de Bankia. Sin embargo, Barrón no da los nombres de quienes las presidían, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Julio Segura, nombrados por el Gobierno socialista de Zapatero.

El Banco de España es el primero en recibir el misil de los peritos (que están fuera de su jurisdicción mientras trabajan para el juez) porque si el auditor hizo mal su trabajo peor lo realizaron los supervisores que validaron todas las cuentas de 2011 y 2012. Así lo han declarado ante el juez los más altos responsables cuando han sido interrogados por Andreu.

La CNMV no se queda fuera. Permitió una salida a Bolsa en la que buena parte de las órdenes no eran reales, sino realizadas por clientes apurados y amigos forzados que encontró Rato: sus directos competidores, convencidos de que si Bankia iba mal todos se verían afectados, así como empresas del Ibex 35 que podrían tener que explicar a sus accionistas qué atractivo encontraron en un valor como Bankia, castigado por las calificaciones crediticias. Quizá lo de menos son las durísimas descalificaciones a Rato, que atraviesa una situación más que delicada, y al que acusan de pésimo gestor del riesgo. Pero el disparo no se queda en España. Bruselas, el FMI y el BCE autorizaron e inyectaron casi 18.000 millones en Bankia apoyándose en esas cuentas, ahora denostadas. Esto podría perjudicar la imagen

Irene Lozano, columnista de ElConfidencial.com y diputada de UPYD, el partido que presentó la demanda contra Bankia, afirma que Caja Madrid y Bankia contienen los pecados de la elite corrupta que lleva gobernando España más de 30 años.

Los peritos del Banco de España señalan «la clara voluntad de ocultar la existencia de estas tarjetas y sus gastos asociados» por parte de Caja Madrid y Bankia. Quemaban tarjeta todos los partidos viejos -PP, PSOE e IU-, los sindicatos y la patronal. No hay retrato más fidedigno de la elite insensible, ladrona y chulesca que nos ha llevado a la ruina que esos informes periciales. Sólo falta un invitado en este baile, pues los dos peritos del Banco de España dan cuenta al juez de todas las responsabilidades excepto la del propio Banco de España. ¿Inexplicable o se nos ocurre alguna explicación?

NARVÁEZ: ¿SERÍA ‘JIMMY’ UN HÉROE DE HABER MUERTO EN OTRO LUGAR?

La muerte del vándalo hincha del Deportivo de La Coruña todavía es tema para varias columnas. En la estela de Herrera, escribe Pedro Narváez (La Razón) sobre la manía española de exonerar al delincuente de sus actos.

Hay tantos energúmenos como almas pero mientras haya quien jalee a los hooligans, ya sean del fútbol o de la política se está a una batalla de la sangre. Hoy llamamos escoria a la pandilla basura que se calentó el anís en el Calderón pero la misma marabunta se alza en armas frente al Congreso y las televisiones los retratan como chicos con conciencia social.

Hay un puñado de radicales a los que les gusta catar cabezas como melones. Si el «Jimmy» hubiera muerto en una manifestación por la legalización del porro hoy sería un héroe nacional. Pero al final en vez de centrar el tiro en los malos de la película andamos dando collejas a la Policía, que ya son héroes sólo en las películas de Harrison Ford, porque sostienen el sistema que es lo que al cabo vienen a cargarse esos nazis y los antifascistas del carajo

Y Manuel Jabois escribe en El Mundo una de sus frecuentes columnas confusas, que demuestran que tiene las ideas tan agitadas como los licores en una coctelera.

En la insistencia de muchos lectores en que se deje claro en el arranque que el muerto acumulaba delitos se concluye que antes de tirarle al río un tribunal popular de neonazis le leyó los cargos que se le imputaban.Y el resultado es desolador: al haber muerto un delincuente, sus homicidas lo son menos.

El sistema penitenciario español promueve la reinserción y ha habido casos conocidos.

Sobre los anuncios y los planes oficiales de lucha contra la corrupción, Florencio Domínguez (La Vanguardia) da un sencillo consejo:

Es ilusorio aspirar a que los tribunales españoles liquiden un caso en seis meses, ni siquiera uno de los más sencillos, pero tampoco puede aceptarse que se empleen catorce años en resolver una investigación como el caso Pallerols. Algo podrá hacerse para agilizar los tiempos de la justicia. Avanzar en ese camino sería más eficaz que elevar las penas.

En El País hay una sorprendente tribuna del catedrático Javier García Fernández, y sigo sorprendente porque choca con la línea editorial del diario progresista y con las opiniones de los columnistas catalanistas, como Josep Ramoneda, Xavier Vidal-Foch y Lluis Bassets. El jurista propone que el Estado reaccione incluso con una reforma del Código Penal.

Si el Gobierno catalán actúa, habrá que impedir que organice esas estructuras estatales que tanto gustan a los independentistas. Las Fuerzas de Seguridad de la comunidad autónoma no pueden ser utilizadas como fuerza premilitar y habrá que ponerlas bajo la dependencia del Delegado del Gobierno.

El Gobierno tiene instrumentos constitucionales para reaccionar respetando la autonomía catalana pues los ciudadanos catalanes no deben ser castigados por las aventuras desestabilizadoras de una minoría intolerante.

no vendría mal replantearse el artículo 472.5º del Código Penal, pues el desafío de Mas nos muestra que se puede intentar declarar la independencia en parte del territorio nacional sin alzarse violentamente.

MILLÁS ASOCIA LA ANTROPOFAGIA Y LA CULTURA

Las columnas de dos veteranos parecen apañadas a toda prisa para marcharse de puente uno o para volverse a la cama el otro.

De la de Raúl del Pozo (El Mundo) sólo vale la primera frase:

Los estraperlistas eran unos caballeros comparados con los de Bankia

Y el enfermo Jiménez Losantos (El Mundo) recuerda que Alfonso Alonso hundió el PP vasco, mérito que le convierte en adecuado para este Gobierno.

debe de ser la primera vez que a un enterrador lo hacen ministro de Salud Pública. ¿No será de Salud Eterna?

Juanjo Millás vuelve a recibir el premio a la columna ridícula del día por la suya en la última de El País. La titula ‘La cultura’; empieza hablando de qué ocurriría si desapareciesen los días de la semana y sigue con la antropofagia.

Hoy sería más difícil vivir sin sábado que sin tráquea. Casi todos los órganos se pueden sustituir o trasplantar, pero un sábado no se le ocurre a cualquiera. ¿Y un funeral? ¿Cuántos siglos y cuántas cantidades de ensueño fueron necesarios para inventar el culto a los difuntos? ¿Cuánto ingenio fue preciso poner en marcha para descubrir la lástima? ¿Qué clase de delirio nos indujo a enterrar a los muertos en vez de comérnoslos, pese a la suma de proteínas que contiene un cadáver?

Un pensamiento lógico, ¿verdad?

¡Qué daño le ha hecho a Millás la lectura de los libros de Marvin Harris!

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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