LA CLAVE DEL DÍA

El País señala al «tertuliano» Carmona como próxima víctima de Sánchez

Sólo El Mundo defiende al destituido Tomás Gómez frente a la aprobación del cese por ABC y La Vanguardia

Satisfacción de ABC porque puede ser la manera en que el PSOE recupere la hegemonía en la izquierda

Toda la prensa publica editoriales sobre la destitución de Tomás Gómez al frente del socialismo madrileño por parte del secretario general del PSOE, Tomás Gómez. El País olvida su pedante costumbre de esperar 24 horas para editorializar sobre un acontecimiento y La Vanguardia muestra una premura de la que carece cuando se trata de las tribulaciones judiciales de la familia Pujol.

La aprobación de la destitución de Gómez, elegido en primarias por la militancia pero implicado en la hecatombre económica del tranvía de Parla, es general, salvo por parte de El Mundo, que asegura que el PSOE está más débil que antes. El País, ABC y La Vanguardia celebran que Sánchez haya dado un «golpe de autoridad» para reconstruir el partido. A La Razón de Marhuenda sólo le preocupa que esta bronca alimente a Podemos.

Liquidado Gómez, los periódicos sitúan sus peones en torno al próximo rey amenazado: Antonio Carmona, candidato del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. El Mundo trata de defenderle, mientras que El País le apoda «tertuliano» y ABC «televisivo».

ABC

Aun así, el PSM sigue siendo un organización significativa, y el ataque directo a Gómez puede traducirse en un cierre de filas en torno a su persona. Ayer mismo, durante su rueda de prensa, junto a Tomás Gómez se hallaba el candidato a la alcaldía de Madrid, el televisivo Antonio Miguel Carmona. Si Carmona se suma al desafío de Gómez a Pedro Sánchez y la insumisión de los socialistas madrileños se generaliza, el líder del PSOE tendrá que maniobrar con astucia y firmeza para evitar que la decisión de destituir a Gómez se vuelva contra él. Tras haber apoyado el acuerdo antiterrorista con el Gobierno, no sin críticas internas, y estar resistiendo movimientos envolventes, como los de Susana Díaz, Pedro Sánchez apuesta con riesgo, pero necesariamente, por atajar los focos de inestabilidad en su partido, que debe recuperar cuanto antes su fortaleza en la izquierda y su función protagonista en la vida política española.

EL PAÍS

Sin perjuicio del derecho de Tomás Gómez a la presunción de inocencia judicial, lo cierto es que el sistema organizado por él ha conducido a esta fuerza política a la mediocridad. No es posible presentarse en mayo ante los ciudadanos con tan magro bagaje, que no se ve precisamente fortalecido por la presencia como candidato a la alcaldía del tertuliano Antonio Miguel Carmona, que arropó a Gómez en su despedida.

Pedro Sánchez se traza un camino exigente, pero es mejor tomar con firmeza el timón que navegar entre dudas o curar heridas con paños calientes.

EL MUNDO

Dentro del indudable desgaste que este escándalo comporta para el PSOE hay dos hechos que pueden ayudar a calmar las aguas en los próximos días. El relevo de Tomás Gómez será, tal y como hoy avanzamos, el ex ministro de Educación Ángel Gabilondo, un hombre que cuenta con grandes simpatías dentro y fuera del partido. Por otra parte, la circunstancia de que Antonio Miguel Carmona se mantenga como aspirante a la Alcaldía de Madrid evita empezar desde cero.

Con todo, la realidad es que hoy el PSOE y Pedro Sánchez están más débiles que ayer: el partido, porque da una imagen de caos y ruptura total a 100 días de unas elecciones; el secretario general, porque toma una decisión sin causas sólidas que lo justifiquen. Eso abona la teoría -que sustentan los seguidores de Tomás Gómez- de que el secretario general de los socialistas ha actuado pensando en su propio beneficio y para reforzar su liderazgo.

LA VANGUARDIA

El PSOE ha sido un pilar del régimen surgido de la transición. Ahora asiste preocupado a la emergencia de partidos como Podemos, que aspiran a arrebatarle la bandera de la izquierda española. Pero quizás más peligrosas que estos agentes exteriores sean hoy para el PSOE las disputas internas. Los ciudadanos tienen la sensación de que este partido ha jubilado a su vieja guardia sin que las generaciones del relevo sepan evitar sucesivas luchas en las que la pugna personalista parece predominar sobre el debate de ideas.

El paso dado ayer por Pedro Sánchez tiene, como hemos visto, sus razones. También tiene sus riesgos. Si logra convencer a su entorno -y a figuras críticas como Felipe González, Susana Díaz o Carme Chacón- de que en adelante no le va a temblar el pulso, quizás su golpe de autoridad tenga recorrido. Si por el contrario da pie a nuevas desavenencias, o agrava las ya existentes, la formación puede instalarse en una inestabilidad de incierto desenlace.

LA RAZÓN

La izquierda española vive una crisis de identidad (…) por lo que paralizarse en discusiones orgánicas, apenas seis meses después de la elección de Pedro Sánchez en un congreso extraordinario, sólo puede provocar el desánimo en el electorado socialista y el aprovechamiento que de él pueden hacer partidos como Podemos, especializados en ahondar los sentimientos más negativos y adversos.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

Lo más leído