OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Monedero llora en el hombro de Raúl del Pozo: está dispuesto a dejarlo todo e irse de pinche de cocina

David Gistau advierte a Carmona de que "un renglón del editorial de El País" se puede convertir en su sentencia de muerte

Antonio Gala, que no dedicó ni una línea a despedirse de Pedrojota, se declara favorable a Podemos

Ha merecido la pena madrugar este 13 de febrero de 2015 para ser de los primeros españoles en leer la columna de Raúl del Pozo en El Mundo, porque me ha hecho reír hasta las lágrimas. El bueno de Raúl sufre de una tendencia al síndrome de Estocolmo con sus confidentes y entrevistados que ni Pilar Urbano cuando fue seducida por los espíritus de Adolfo Suárez y Mohamed Atta.

Gracias a ‘El oro de Podemos’ no he necesitado fumarme un Ducados para acabar de despertarme. Mis pulmones y mi tos se lo agradecen. Después de salir ayer en defensa de su amigo Antonio Carmona, hoy Del Pozo lo hace con Juan Carlos Monedero. Primero empieza llamando a Podemos arco iris.

Le pregunto si es simpatizante del meteoro. «No, no. Mis dos hijos van a votar a Podemos. Me parecen inevitables, pero que no ganen». Mucha gente no ve el arcoíris, sino los rayos.

 

Nacieron inmaculados, sin pecado original, con una flor en el culo, sin cunetas en el inconsciente, pero en pocos días el monstruo frío del Estado les ha desacreditado.

No descubrieron en sus cuerpos cinturones de marihuana, sino ojos brillantes con los desahuciados de la recesión. Se encuentran cara a cara con los mendigos y les parecen hermanos. ¿Por qué este linchamiento político, si evitaron que hubiera en España 50 gamonales?

Y por último, las lágrimas por Monedero, que como nuevo Benedicto XVI está dispuesto a abandonar el poder. Qué digo Benedicto, ¡san Francisco de Asís!

Podemos no puede entrar tan pronto en el reformatorio. Si no explican con claridad sus cuentas, les van a hacer inspecciones a todas horas. Inspecciones en las que, como en los análisis, pueden encontrar hasta termitas. El linchamiento al que está siendo sometido Juan Carlos Monedero es parecido al que sometieron a El Lute. Él estaba en esto para cambiar la vida de la gente y ahora está dispuesto a dejarlo todo e irse de pinche de cocina, aunque está seguro de que no van a encontrar papeles que demuestren una financiación ilegal. Cree que su delito es pertenecer a Podemos. Pero si quiere seguir en esto tendrá que explicar el origen y el fin de sus euros.

¿PASARÁ ESPAÑA DEL PPSOE AL PPODEMOS?

Como la bronca de los socialistas madrileños permite más sarcasmos, los columnistas dejan Podemos y se divierten con el cerrajero y la colección de Vespas. Sólo encuentro tres menciones más. Una es la del millonario Antonio Gala (El Mundo), que se declara simpatizante o votante.

En realidad el nombre de partido -quizá por el eje- sea más definitivo que nunca. Esta es la consecuencia de una política pésimamente llevada. Ojalá el nombre de Podemos sea una realidad verdadera. Otra cosa no hay.

Bueno, el Coletas ya ha recibido de Gala más atención de la que recibió de él Pedrojota cuando dejó El Mundo.

La segunda es la tribuna de Jorge de Esteban (El Mundo) en que intuye que Podemos puede sustituir al PSOE como segunda pata del bipartidismo.

La cuestión es que si se convierte en el primer o segundo partido preponderante, según señalan las encuestas, cabría afirmar entonces que no desaparecería el sistema bipartidista, sino que simplemente estaríamos ante su tercera fase, la cual se basaría entonces en el PP, por la derecha, y en Podemos, por la izquierda, condenando al PSOE a una tercera plaza de eventual partido-bisagra, o incluso a su práctica desaparición, como ha ocurrido en Grecia con el Pasok. Se pasaría así del viejo al nuevo bipartidismo, gracias en gran parte a las características de nuestro sistema electoral y siempre que se mantengan los resultados que han avanzado los últimos sondeos.

Abundando en la cuestión: el hecho de que las provincias sean muy desiguales en lo que se refiere a su población, más la aplicación de la fórmula de D’Hondt para la conversión de los votos en escaños, comporta que se premie a los partidos más fuertes hasta el punto de que sean esencialmente dos los preponderantes. Así ha sido hasta ahora y así seguirá siendo mientras que no se cambie el sistema electoral. El problema, por tanto, radica en saber si el partido preponderante de la izquierda será como hasta ahora milagrosamente el PSOE o, por el contrario, lo será Podemos, que parece que ha venido para quedarse, de no ser que los electores le abandonen porque piensen que es la nueva casta.

¿A ver si el año que viene hay que hablar del PPodemos en vez del PPSOE…?

Y la tercera la de dos profesores de la Universidad Pompeu Fabra que tratan de romper las ideas de que los votantes declarados de Podemos son más inteligentes, más altos y más guapos.

En definitiva, los votantes de Podemos no son ni más jóvenes, ni más formados ni más urbanos que los votantes de los partidos tradicionales de izquierdas. La única verdad es que los (potenciales) votantes de Podemos son el resultado de la desafección política. Son los que (con mucha diferencia) más desconfían de la clase política, de los partidos, de la justicia, de la UE, de los bancos, y también de los sindicatos. Son ciudadanos que, en otras circunstancias serían abstencionistas, pero que responden a la pésima situación económica general y a los escándalos políticos demostrando su apoyo a una formación que supone una auténtica ruptura

LOS SINIESTROS PRECEDENTES DE GUERRAS INTERNAS EN EL PSOE

Antes de seguir partiéndonos la caja torácica con los chistes sobre ‘Fostiatus’, recomiendo un descanso con la columna de Florencio Domínguez (La Vanguardia), que recuerda que la bronca entre los socialistas madrileños anticipa, como las entrañas de las ocas sagradas, desgracias para los españoles todos.

El socialismo madrileño, en cualquier caso, vuelve a estar en crisis. Una vez más. Por eso es oportuno volver a recordar la anécdota que se cuenta de un dirigente socialista catalán que, en los primeros años de la democracia, se disculpó ante el presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, porque tenía que abandonar una reunión para acudir a una ejecutiva federal del PSOE donde se iban a tratar los problemas de la Federación Socialista Madrileña. «Si es por la crisis de la FSM no tenga usted prisa porque están así desde 1934», replicó Tarradellas.

José Oneto (Republica.com) también recurre a otros precedentes históricos siniestros de la II República, ese modelo de paz y armonía que propone Monedero a los españoles.

El espectáculo de la rueda de prensa de Gómez, con un Carmona a punto de ingresar en la unidad de grandes quemados de La Paz, y una clac incondicional que aplaudía entusiasmada al líder madrileño que ha conseguido dejar reducido el PSM a la mitad de sus militantes (de 30.000 a 15.000), ha sido uno de los más bochornosos de la turbulenta historia de la Federación Socialista madrileña, la primera que Pablo Iglesias funda en el año 1879. Lo de Gómez en Ferraz, sólo fue superado en 1936 cuando, a la hora de elegir a Manuel Azaña como presidente de la República, Luis Arisquistáin, partidario de Largo Caballero, abofeteó en el Palacio de Cristal del Retiro, al más moderado Julián Zugazagoitia, del sector de Indalecio Prieto.

Bueno, pasemos a las risas. Emilio Campmany (Libertaddigital.com) apela a la autoridad de Joaquín Leguina, que también pastoreó a los socialistas madrileños, para reconocer que no entiende nada de lo ocurrido.

Quizá todo se reduzca a una guerra de egos y resulte que, habiendo caído Pedro Sánchez en la vanidad de creerse el secretario general del PSOE, le pidiera a Tomás Gómez la dimisión y éste, muerto de risa, le hiciera una higa del tamaño de un pino y se dedicara a enseñorearse por la Gran Vía gritando «La manga riega, que aquí no llega». Así sería comprensible la arriesgada reacción de Sánchez, al que, tras cometer el error de pedir una dimisión sin autoridad para conseguirla, el sujeto va y no sólo no dimite, sino que además se pitorrea.

Santiago González (El Mundo) bromea sobre la capacidad intelectual y política de Tomás Gómez, que culpa de su desgracia no a sus fracasos electorales ni a su corrupción, sino a la conspiración de la derecha malvada.

Mientras la dirección nacional de Ferraz se aprestaba a tomar la sede del PSM en Callao con guardas de seguridad y un cerrajero, el pobre Victus explicaba los hechos con las herramientas a su alcance: «Una campaña orquestada por el PP y sus aliados». En esa misma línea estaba el medio centenar de partidarios suyos que acudió a Ferraz al grito de: «Tamayazo, dimisión». La culpa, como entonces, de Esperanza Aguirre.

Para ganar en política hay que tener de tu parte al cerrajero. A la afición le gustan estas mañas y la gramática parda, al parecer. También las primarias, aunque como al sustituto Gabilondo no le gustan, parece que se las van a perdonar. El problema del PSOE es su empeño en construir la alternativa ganadora, sin mirar cómo ni con quién. Tras consumarse el desastre Zapatero, ya lo escribí entonces, debieron colgar el cartel de «la familia (socialista) no recibe» y dedicar unos meses a refundar el partido, a redefinir un instrumento útil, sin el cual no hay alternativa ganadora.

Luis Ventoso (ABC) enumera los pensamientos y las obras de Pedro Sánchez, entre los que está el cerrajero.

Pero algunos hemos conservado la fe en Pedro. Al fin y al cabo, estamos hablando de un doctor en Economía por la Universidad Camilo José Cela, que a sus 42 años ha sido ya tertuliano, concejal y diputado apretador del botón. Además ha estado allí donde se cuece el debate de las ideas, en los programas de Jorge Javier y Pablo Motos, y hasta ha bajado de un molinillo de viento con el alpinista Calleja planchándole la oreja. Con tal currículo, tarde o temprano había de contribuir a la renovación intelectual del desconcertado socialismo europeo. Y esa hora ha llegado. El profesor Sánchez acaba de articular su propia teoría política: «La figura del cerrajero en la socialdemocracia del siglo XXI». O resumiendo: al que se mueva le cambio la cerradura del despacho y no vuelve a entrar en Ferraz ni de coña.

David Gistau (ABC) pone un toque internacional al citar a los peronistas.

Después de pasar una semana en Argentina escribiendo sobre el caso Nisman, es difícil que a uno lo impresionen las operaciones políticas desatadas en el subsuelo de un ámbito municipal español. Incluso los personajes que operan en el juego son menos novelescos aquí, por más que en el PSOE sea posible detectar algunas de las características saturnales con las que el peronismo es capaz de purgarse mediante la amputación a hachazos de miembros a los que primero se tendió la trampa del apoyo explícito para pillarlos desprevenidos.

Por último, comenta el uso de El País como división ‘panzer’ del aparato del PSOE.

Hacía tiempo que el socialismo no ejecutaba uno de esos planes en los que se coordinan la política y el periodismo y que nos trae el recuerdo del partido implacable de hace décadas cuyo aparato jamás consintió que coartadas democráticas como las primarias permitieran la supervivencia de un elemento ajeno a la voluntad del oficialismo. En estas ocasiones, el PSOE siempre fue fulminante. Golpeaba y luego encomendaba al narcisismo socialdemócrata la reconstrucción de un relato plural en el que el propio Sánchez estaba atrapado como un adolescente utópico.

En el ámbito municipal, queda por resolver una contradicción, la de Carmona, advertido ya por un renglón del editorial de «El País» de que el día de autos no hizo suficientes esfuerzos para disociarse de Tomás Gómez. Menudo dilema, elegir ahora entre treinta años de amistad o un porvenir político a rebufo del oficialismo que exige como precio fáustico una demostración de traición. Un peronista lo tendría claro, pero ésa es otra liga.

Carlos Herrera (¡cómo se están divirtiendo en ABC, aunque su editorialista suplica a los socialistas «patriotismo» para salvar el régimen) califica a Gómez de «okupa».

Enviar un cerrajero a las dependencias de un cesado es como enviarle matones a un «okupa»: no digo yo que no sea la última alternativa, pero sí digo que es de una violencia indebida. (…) Demasiado para Sánchez. Le reconozco el arrojo, el que no tuvieron los otros dos secretarios generales en momentos parecidos. Pero me asombra su inaudita capacidad de riesgo, no descubierta hasta ahora. Hasta la difícil hora de los cerrajeros.

LOS COLUMNISTAS DE EL PAÍS, DESAPARECIDOS

Como transición a las columnas humorísticas, coloca la de Enric Juliana, que se pone tan serio que causa la risa. Con La Vanguardia convertida a la prensa regional, que exprime las noticias hasta encontrar a un paisano con el que poder titular, Juliana encuentra a una catalana junto al guapo Sánchez. ¡Ya tiene columna: ‘El efecto Verónica!!

Zapatero contó con el inteligente asesoramiento de Miguel Barroso, verdadero ideólogo de la marca Zapatero. Pedro Sánchez tiene a su lado a Verónica Fumanal, valiosa asesora barcelonesa, que cuenta en su haber la primera construcción del personaje Albert Rivera. Hemos entrado de lleno en la etapa de los políticos de autor. Sánchez es valiente y dispone de una guionista tan buena como Barroso. Alguien va a morir en el Comité Federal y el joven secretario general socialista parece que no quiere ser epílogo de la más famosa aventura de Pepe Carvalho.

Victoria Prego (El Mundo) justifica la exigencia de Ángel Gabilondo de que no haya primarias.

Lo va a tener muy complicado el candidato sobrevenido, que estaba, por cierto, en todo su derecho cuando reclamó no someterse a una nueva competición con Tomas Gómez, tan erróneamente elegido por los militantes para disputar la Presidencia de Madrid. Gabilondo no ha pedido venir, le han llamado y él ha puesto una condición elemental. Era problema de Sánchez el aceptarla o no, y tenía que aceptarla si quería tener una alternativa que poder presentar a la opinión pública cuando defenestrara a Gómez.

Pero los problemas de verdad vienen ahora. El candidato tiene que formar el equipo con el que competir en las elecciones y está condenado a que se lo den ya hecho, entre otras cosas porque el tiempo apremia. Y a continuación tiene que sumergirse en una campaña con el apoyo de unos cuadros que lo considerarán un cunero o, peor aún, un forastero invasor. ¿Y qué hará Gabilondo después, cuando pierda las elecciones?

Los columnistas de El País, los Enrique Gil Calvo, Miguel Ángel Aguilar, Patxo Unzueta y otros, están callados como concejales socialistas sobre la crisis en el PSOE. ¿No les da permiso el capataz Antonio Caño para escribir o es que el periódico progresista global ya ha hecho suficiente el ridículo con la encuesta de ayer que ponía al PSOE como primer partido en Madrid después de descabezar a Mr. Gimnasio?

LOS IMPUESTOS Y EL MALHUMOR DE LOS EUROPEOS

Risas aparte, que siempre vienen bien por la mañana para acompañar el café, el pitillo y la tostada, la mejor columna del día es la escrita por Ignacio Ruiz Quintano (ABC). Su título, ‘La ubre’, y explica el malestar que se ha enseñoreado de toda Europa… y no es culpa de Aznar.

(El pensador alemán Peter) Sloterdijk ve que, al llegar a la Europa del bienestar, el forastero no entiende que la sociedad más rica de la historia, la de aquí y ahora, sea a la vez la más malhumorada, insatisfecha y desconfiada que haya habido en época de paz.

-El motivo del gran disgusto reside en la humillación sistemática de los dadores por parte de los tomadores organizados.

De ochenta millones de alemanes, sólo cuarenta realizan actividades generadoras de ingresos. De estos cuarenta, quince están excluidos de la extracción fiscal. Cinco, aportan el setenta por ciento, y veinte completan el treinta por ciento restante. Es la ubre europea que ningún rey absoluto se hubiera atrevido a soñar.

Y un puyazo al sistema de representación:

-¡No hay impuestos sin representación! -gritaron en América los hijos del «Mayflower», y montaron la democracia representativa, que no es un invento de Chávez, como cree Pablemos, sino de Hamilton.

En Europa la representación es cosa que nos niegan esos sistemas proporcionales que en España ningún partido (marianistas, sanchistas, riveristas, rosillos-ireneos, taninos-barriguitas, pablemositanos) quiere cambiar.

Otra lectura que recomiendo es el reportaje de Luis R. Aizpeolea (El País) sobre las víctimas desconocidas de ETA, que hace que me olvide por un rato de que este periodista trata de blanquear a Arnaldo Otegui y a los terroristas hasta el punto de haber tratado de atribuir el asesinato del etarra Pertur a la dictadura franquista.

Más de tres años después del cese definitivo de la violencia etarra, es imposible recabar de las autoridades una lista definitiva de fallecidos atribuidos a la organización terrorista. No solo eso: la cifra total varía según a quién se pregunte. La web del Ministerio del Interior ofrece la cifra de 828 víctimas mortales de ETA mientras la Dirección General de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo -que depende del mismo ministerio- considera que son 856. Pero asociaciones de víctimas como Covite suben la cifra a 858. Este último dato se puede contrastar con los nombres y apellidos de cada uno de los fallecidos. No ocurre lo mismo con la cifra del Ministerio del Interior: es imposible saber los nombres de los 828. Es decir, no se puede saber quiénes son, para el Gobierno español, las víctimas de ETA.

Los colectivos de víctimas, el Gobierno central y el Ejecutivo vasco tampoco se ponen de acuerdo sobre el número de casos sin esclarecer: son 349 para algunas asociaciones de víctimas; 224 para la Audiencia Nacional y 197 para el Gobierno vasco.

Juanjo Millás es como Eddy Merckx, al que apodaban el Caníbal. Cada vez que publica gana el premio a la columna ridícula del día. Estos son sus opiniones sobre los paraísos fiscales:

¿Se puede vivir en Copenhague o Estocolmo y hacer pis en Madrid? Usted y yo no, pero hay ricos capaces de comer en un país, hacer la digestión en otro, y evacuar en España. Es lo que hacían todos estos defraudadores con el dinero en Suiza. Este país huele tan mal por eso, porque solo lo utilizan para ir al servicio y a veces ni tiran de la cadena.

Me gusta más la última película de Oliver Stone, por rojo que sea, Wall Street. El dinero nunca duerme.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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