OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Carlos Herrera: «Una asaltadora de rectorados aspira a ser por Podemos la nueva Mariana Pineda andaluza»

David Gistau aconseja a Pablo Iglesias cortarse la coleta para que los golpes que le den no parezca que le hacen más daño

Trueba y Vallespín tratan de convencer a los militantes del PSOE que traguen a Ángel Gabilando sin arcadas

A este paso, voy a tener que añadir al tabaco de la mañana unas barras de incienso antes de empezar a leer la prensa del día para crear en la cocina un ambiente denso de humo propicio a las conspiraciones de las películas de irlandeses o de Fu Manchú.

Porque después del empacho de ayer columnas sobre Ciudadanos -anoche soñé que Albert Rivera, bajo su traje, se convertía en Lobezno-, la operación-que-no-existe prosigue con una tunda para el PSOE, su secretario general y sus militantes, con la que se despide la semana. A ver qué trae el domingo.

David Trueba se adhiere este 20 de febrero de 2015 a la línea editorial de su periódico, El País, y subraya a los socialistas que no sólo es buena, sino buenísima, la designación de Ángel Gabilondo sin primarias.

Ni era tan complicado explicar por qué se apartaba de la carrera electoral a Tomás Gómez sin recurrir a turbiedades fabricadas con estados de opinión, ni es tan complicado ser claro a la hora de marcar la diferencia entre la imputación de Chaves y Griñán para ser citados a declarar y la imputación real de un delito, pese a la manipulación dialéctica del ministro de Justicia. La histeria causa el resto.

Si Podemos y Ciudadanos han acertado al invitar en la confección de su programa económico a economistas independientes, los socialistas tienen una oportunidad de oro en el nombramiento de Ángel Gabilondo para lanzar una idea nueva al electorado. Personas preparadas, independientes, enriquecidas por su experiencia vital y profesional autónoma, pueden alimentar a los partidos de eso que les falta de manera dramática: credibilidad y rigor. He ahí un atisbo de por dónde debería ir la nueva política, si los políticos lo permiten, para salvar esta crisis de fe que padecen los ciudadanos.

También en El País, el sociólogo Fernando Vallespín asocia a Gabilondo con Ciudadanos, dos nuevas maneras de hacer política y de recobrar la «dignidad» de ésta.

El Parlamento ha perdido su distancia, y con ello casi toda su auctoritas. Los políticos lo han abandonado en busca de la «cercanía» que les brindan las redes sociales y las ondas televisivas y se ofrecen gustosos como mercancía de consumo instantáneo para una audiencia expectante por ver quién despelleja a quién. Las confidencias, los rumores, los chismes internos de los partidos cotizan más que los discursos y los programas. Y los datos, la cultura de los datos que nos ofrecen las encuestas.

Hay dos grandes excepciones recientes a este estado de cosas: la elegante y mesurada actitud de Ángel Gabilondo ante unos medios sedientos de morbo, y la presentación del programa económico de Ciudadanos. En ambos casos he creído reconocer la vieja dignidad de la política, la fuerza de las convicciones desnudas sobre la pura estrategia del marketing político al uso. Todavía hay esperanza de que no todo esté perdido.

Vallespín, un consejo: disimula un poco.

Más sutil, Urbaneja (Republica.com) también recomienda a los socialistas que apoyen al hermano de Iñaki porque es la última posibilidad que les queda

Es probable que el PSOE haya iniciado la fase de declive definitivo que puede llevarles a la desaparición. Cuando hay pocos cargos que repartir (caso de Madrid) la militancia desaparece y con ello las posibilidades de recuperar votantes y poder. Si además los mensajes son pobres, poco comprensibles y entre defensivos y demagógicos el desastre es inminente y, quizá, inevitable. Que apoyen al metafísico Gabilondo aparece como la última oportunidad, como encomendarse a la providencia. Estos días el PSM ha enseñado sus heridas, que llevan décadas sin curar, que se ven abiertas en carne viva y al borde de la gangrena.

Ignacio Camacho (ABC) se teme que a Gabilondo le pase lo mismo que a Miguel Sebastián (¿qué ha sido de este señor que quería luchar contra el cambio climático quitándose la corbata?) cuando Zapatero lo presentó a la alcaldía de Madrid: la militancia le abandonó.

El PSOE deberá arropar a Gabilondo con una guardia de pretorianos expertos en esa batalla en el barro cuya primera escaramuza ha empezado en el mismo seno del partido, donde reina el prosaico y poco metafísico principio de «primun vivere, deinde philosophare». Y que luego seguirá en una campaña muy áspera donde los rivales no se van a impresionar por su madurez humanística ni por su currículum académico.

Aunque los intelectuales, de Ortega a Vargas Llosa, no han dado buenos resultados en la política, siempre será preferible una nomenclatura de gabilondos que de tomasesgómez. Siquiera sea porque un catedrático tiene dónde ir si las cartas le vienen mal dadas. Pero yo que Gabilondo no dejaría desde ahora de echar un reojo a mi espalda.

MUCHO SHAKESPEARE: TRAICIÓN, CONJURAS, PUÑALES…

Raúl del Pozo (El Mundo) presenta un Sánchez cercado por ‘La conjura de San Telmo’ y le aconseja, como en Shakespeare, que corte cabezas.

El secretario general está rodeado de intrigantes por todas partes, especialmente por Despeñaperros. Ferraz es una casa de enredos y San Telmo, un palacio de insidias. Los enredadores de la tribu, Zapatero, Pepiño Blanco y muchos más ya son palmeros de la trianera.

Cayó Madrid, cayó Gómez, Valencia se tambalea y Susana Díaz, cada vez más fuerte. En Ferraz recuerdan que la presidenta de Andalucía declaró: «Llegué con la intención de abrir puertas y ventanas y he tenido que derribar muros». No se ha visto que Pedro Sánchez derrumbe ningún muro, ni que dé una solución a la presencia de Chaves y Griñán en los escaños. Susana le ha dado puerta, camino y mondeño a Griñán, que fue su pigmalión, el que le aconsejaba libros, películas y cómo conducir el aparato en la oscuridad.

Desde San Telmo lanzan misiles de insidias contra Ferraz. Llaman a García-Page el «ginecólogo de Toledo», porque dijo que Susana iba a tener dos niños. Y en Ferraz cuentan cómo José Blanco se ha pasado al bando de la sultana; enreda e incordia porque Sánchez se negó a darle los miles de euros para los abogados en el caso Campeón, del que salió absuelto por el Tribunal Supremo. En resumen: en Ferraz, navajeo; y en el sur, varios Don Opas del aparato socialista traicionando a Sánchez en ‘La conjura de San Telmo’.

José María Carrascal (ABC) le susurra lo mismo a Sánchez: el acero, joven príncipe, el acero… 

Más que gafe, le falta solidez. Pedro Sánchez es todo apariencia sin apenas sustancia. Su retórica consiste en decir -eso sí, muy bien- eslóganes tan manidos que parece un vendedor de detergentes proclamando que el suyo deja las prendas tan limpias como la camisa que viste. Ni siquiera falta la sonrisa de dentífrico al finalizar el anuncio. Sus pasos entre las multitudes semejan los de las estrellas de rock dejándose abrazar, repartiendo besos y fotografiándose con todo el mundo sin atender realmente a nadie, mientras sus zigzagueos ideológicos corroboran la imagen de escasa consistencia.

En cuanto a Susana Díaz, su caso es el mismo, pero con una diferencia fundamental. Pedro Sánchez está en Madrid, rodeado de lobos, algunos de su propio partido, mientras Susana Díaz está en Andalucía, rodeada de amigos. En Andalucía puede decirse, como ha dicho la presidenta, «yo no me muevo ni un milímetro» tras haber batido el récord del salto de longitud moral, y nadie se extraña lo más mínimo, porque en Andalucía todo eso de las imputaciones y los ERES y los cientos de millones de euros para los parados que se han evaporado no cuentan, al formar parte del sistema, del régimen allí implantado por un consorcio del que forman parte partidos, sindicatos, empresarios e incluso los mismos parados, un colectivo mayor que todos los demás juntos.

Sin embargo, hay un par de columnistas de esos que no vemos en el Ritz ni en el Palace que en vez de apuntalar a Sánchez, dan por finiquitado el PSOE.

Victoria Prego (El Mundo) le anuncia a Sánchez que es un muerto andante, un ‘golem’, animado por Felipe González.

Tampoco se ha librado Pedro Sánchez de las pinzas destructoras del designio superior del partido porque ha estado a punto, y aún lo está, de ser descabalgado de la candidatura a la Presidencia del Gobierno a la que él aspira a presentarse. Es decir, que a las primarias no se presenta quien quiere sino aquel a quien se lo permiten. Y aún así, puede que una vez obtenido el permiso y lograda la designación, las pinzas del designio superior del partido le den un puntapié en el trasero al candidato y, con las mismas, pongan a otro que conviene más aunque no se haya presentado a nada y no sea siquiera militante del PSOE.

Y así despacha Ignacio Ruiz Quintano (ABC) la tribuna de Felipe González de ayer en El País en la que justificaba la supresión de las primarias o al menos su control para que los afiliados voten dentro de un orden, como se decía en el franquismo. Hay que «empoderar» a los ciudadanos, pero no a los militantes.

Gonzalón dice tener el propósito de «empoderar a los ciudadanos» (sic), y lo explica en un artículo de fondo en el periódico global que constituye una broma cantinflesca de filosofía política, y todo por darle un moquete a Tomás Gómez, que a ése sí que hay que enseñarle a pescar.

Gonzalón no lee nada, ni siquiera el periódico global, y su bagaje cultural es oral. Arrimando la oreja a Strauus-Kahn pilló lo de «gobernanza», y de los círculos latinochés que también frecuenta se vino con «empoderamiento», espejuelos que luego él canjea por artículos de fondo que le proporcionan ese prestigio que cotiza en los salones del postureo.

Federico Jiménez Losantos (El Mundo) afirma que los socialistas van a desaparecer disueltos como un soplón en ácido en el barril de Podemos.

A mí me parece mucho más grave que lo del gomecidio y barrunto que a Pedro Sánchez le pedirán cuentas por permitir que el PSOE balear renuncie a ir a las municipales en Baleares con sus propias siglas y coloque en el bote salvavidas de Podemos a los náufragos que quepan. Aunque Francina Armengol anunció su voluntad de reeditar el «todos contra el PP» en noviembre, se esperaba que, para conservar su condición de líder nacional, Pedro Sánchez lo impidiera. Pues no

Los socialistas se diluyen, anónimos, en una disparatada unión antisistema, encabezada por los separatistas catalanes y los comunistas financiados por Venezuela e Irán. Vuelve el «cordón sanitario» contra el PP, pero en este caso Caín se llama Inem: hay que conservar la nómina. Y el partito padrone es el de Vanity Iglesias, que está que se sale.

UNA «ASALTADORA DE RECTORADOS» PARA ANDALUCÍA

David Gistau (ABC) se ríe con la pose del Coletas como boxeador.

Los guantes de Iglesias son de cordones, raros de ver ya en los gimnasios, donde se entrena con guantes de velcro porque el entrenador no pierde tiempo anudando por turno a todos sus pupilos, ni los pupilos anudándose los unos a los otros.

Y le da unos consejos.

No cierra usted la mano, no arma el puño. ¿Qué vamos a repartir, collejas? Por no hablar del riesgo de fractura de algún dedo al pegar con una manita fofa. Éste es otro defecto frecuente en los principiantes que suele solucionarse de la manera siguiente: al que lo padece se le obliga a entrenar e incluso a guantear sin atarle los guantes, de forma que se le resbalarán y los perderá si no cierra el puño. Creo que Iglesias necesita que le sea aplicada esta técnica, salvo que pretenda boxear dando golpes de kárate con el canto de la mano. Por último, el pelo. Heinz decía que el pelo largo, al agitarse, hace que los golpes recibidos parezcan peores. Sé que aquí topamos con su imagen de marca, la coleta, pero no es recomendable en el ring.

Antonio Casado (ElConfidencial) reprocha, un poco tarde, que las televisiones den tanto espacio a Podemos.

Que un partido extraparlamentario como Podemos colonice los medios de comunicación sin necesidad de pronunciarse sobre los grandes temas de la actualidad. Aquí desvío la carga de la prueba hacia las terminales políticas y mediáticas que parecen conformarse con las evasivas del partido de los indignados. «Todavía no toca», dicen sus dirigentes en referencia a su falta de programa.

Y como ejemplo de esa vaciedad podemita pone el apoderamiento del concepto de patria.

Últimamente han incorporado a su vocabulario el concepto de «patria». De elaboración propia, claro, de modo que el patriotismo responda a esa factura y escape a representaciones simbólicas «cutres y trasnochadas», como las reconocidas en la Constitución Española. Así se entiende lo que nos contaba ayer Isabel Morillo desde Sevilla. La dirección regional de Podemos está descolocada porque, en vísperas del Día de Andalucía, no sabe cuál es el modelo de Estado de su partido.

Sobre la falta de programa de Podemos para las elecciones andaluzas escribe Carlos Herrera (ABC). ¿Donde queda Andalucía?, ¿y dónde queda España?

España es, a los ojos de este grupo de oportunistas habilidosos, un escenario de ensayos sociales trasnochados. Nadie les ha oído hablar de su confianza en el colectivo nacional más allá de los eslóganes mediante los cuales captar los votos del descontento nacional. La sandía candidata andaluza a la presidencia de la Junta aún no ha indicado cuál es su modelo de autonomía, la estructura que considera idónea de relación con el Estado, la voz que debe elevar Andalucía en la construcción de ese escenario incierto al que aspiran compañeros suyos de formación, lo cual hace que estemos todos inquietos, atendiendo a que confeccionen el programa y se lo manden, y así sepamos a qué atenernos. Es como la espera de un parto: ¿saldrá bien?, ¿será una rosa?, ¿será un clavel?

Tranquilos que la estamos peinando. Tanta frivolidad en la elección de ideas da que pensar, pero los andaluces sabremos pronto si lo que nos espera es la Purísima o San Antón. Una asaltadora de rectorados aspira a ser una nueva Mariana Pineda con la breva al sol, como dice el genial Machuca. Y los demás en un sin vivir.

Santiago González (El Mundo) le pide a Monedero que sea bueno y dé explicaciones sobre sus servicios retribuidos al chavismo.

Monedero comparece hoy en rueda de prensa. Qué gran ocasión para mostrar sus movimientos de cuentas, el estudio y el destino de los pagos. El origen de los ingresos está claro. La finalidad, reducida al absurdo la capacidad consultora del número tres, no puede ser otra que la financiación de su partido. Y un Orinoco le fluía dentro de su corazón.

Para elogiar a Rivera, Jorge Bustos (El Mundo) no tiene mejor idea que recurrir a sus recuerdos de los documentales de bichos.

Rivera puede sentirse satisfecho. Madrid no es una meseta sino una sabana, es decir, un hábitat de lucha territorial y conspiración depredatoria donde el que no es digno de ser cazado queda para pitanza de buitres y chacales. Al líder de Ciudadanos se le está distinguiendo por tanto con una estrategia de caza jerárquica, en manada, propia de lobos de la tundra o felinos africanos, lo que le convierte en un trofeo de valor a los ojos de los espectadores que permanecen atentos al thriller cinegético. Esto es lo que no acierta a calcular el reflejo pavloviano del disciplinado cazador bipartidista: que, acometiendo a la presa por vías demasiado directas, termina acrecentando la autoestima del perseguido y reforzando su empatía con el público. Una leona del Serengeti sabe fatigar al ñu joven a fuerza de paciencia, pero parece que las encuestas la están agotando toda. Salvo la de don Mariano, claro, que me figuro como un oso grizzly hibernando al abrigo de luchas partidarias, tan desagradables.

Uno de los puntos de ese argumentario insiste al parecer en la extracción catalana de Rivera, como pretendiendo reducirle el perímetro merodeador al noreste peninsular. Pero esa misma animosidad solo delata la inquietud reinante en el ecosistema capitalino en el que definitivamente ha irrumpido un intruso.

Después de Vallespín y de Casado, Antonio Robles (Libertaddigital.com) es el tercer columnista del día al que le leo una queja por la sustitución del Parlamento por la televisión. La culpa de todo, de Julio Ariza.

Los debates políticos de La Sexta, Cuatro, TV3 o 13TV han sustituido al Parlamento. La fórmula la inventó Julio Ariza en Intereconomía con El Gato al Agua. Posiblemente sus debates monocolores ayudaron al PP a lograr la mayoría absoluta. Eran otros tiempos, hoy han accedido a esos escaños televisivos todo el arco parlamentario y el extrarradio que lo cuestionaba. Pablo Iglesias, por poner el ejemplo más significativo.

El PSOE está preocupado con Podemos, el PP con C’s. Pronto lo estará Podemos con C’s. UPyD se desmorona. Por las razones contrarias que crecen sus rivales. Rosa Díaz dejó de ser atractiva para los medios. Si alguna vez lo fue. Política y espectáculo. Bien, a esto nos lleva la superstición democrática.

Y acaba pide un debate o duelo entre Rivera y Pablemos. ¡Más Shakespeare!

Ya puestos, queremos un debate a cara de perro entre Pablo Iglesias y Albert Rivera en programa de máxima audiencia. ¡Que comience el espectáculo y dejen de joder con el paro!

Pero el PP cuenta con un gladiador fiel, José María Marco (La Razón), que aconseja a Moncloa que no caiga en la enfermedad del regeneracionismo.

Será una buena noticia, si Ciudadanos tiene cuidado en no tirar demasiado de la cuerda de la «regeneración». Es un término por el cual se sugiere -y volvemos así a los compañeros politólogos- una alternativa al régimen, es decir a la democracia liberal. Se comprende la estrategia en términos de posicionamiento.No por ello resulta menos arriesgada.

Los grandes partidos, en particular el Partido Popular, que parece ser -al menos de momento- el único que va quedar, están en la obligación de afirmar sus propias propuestas reformistas. El Gobierno de Mariano Rajoy ha conseguido en estos años avances muy importantes. (…) En este sentido, tiene cosas más serias que hacer que dejarse llevar por la retórica «regeneracionista», que revela ansiedad e inseguridad. Lo suyo debería ser más bien la confianza.

GALA SUPO DE LA CORRUPCIÓN DE LOS PUJOL, PERO NO DIJO NADA

El País está en salvar al PSOE y en inflar a Ciudadanos, pero para tener contento al sector más exaltado o más vengativo de su parroquia permite que Almudena Grandes, Juanjo Millás y algún tribuno defienda a Podemos. Hoy lo hace un tal Jorge Urdánoz, que niega que tenga un carácter totalitario. Como marca de la casa, le da un palo a Franco.

Creo que es abrumadoramente objetivo que en Podemos están por completo ausentes los dos elementos constitutivos del totalitarismo, a saber: una ideología opresiva y el terror como método. Su ideario es plenamente democrático, y lo encabeza la mismísima declaración de los Derechos Humanos. Con respecto al terror -un terror que en el totalitarismo se sustancia en los campos de exterminio y el gulag, recordemos- mucho me temo que el único miedo que a día de hoy desprende Podemos es el de algunos a perder el puesto… no la vida, ni las libertades, ni desde luego el recuerdo que guardarán de ellos sus allegados.

Durante mucho tiempo, al menos desde Linz, muchos han sostenido que Franco fue autoritario, no totalitario. Ahora algunos de los que afirmaban eso se descuelgan, no sé si conscientes de lo que están diciendo, con que Podemos es marcadamente totalitario. Con su cruzada de sangre y su anti-España, Franco no; con su proceso constituyente y con su casta, Podemos sí… ¿De veras tiene sentido, un sentido que todos podamos compartir y que por tanto posibilite el diálogo, este uso descarriado del lenguaje?

¿Estará buscando Urdánoz una asesoría como la que ha tenido Juan Carlos Monedero?

Mucho mejor es la tribuna de Gabriel Tortella (El Mundo), que no se niega a ver los hechos.

Hoy nos encontramos en una situación parecida a la de la Europa de los años 30 y la Gran Depresión. Estamos sufriendo los coletazos de lo que hemos dado en llamar la Gran Recesión, cuyos síntomas, algo menores, tienen mucho de común con los de la Gran Depresión. Estamos viendo también que las repercusiones políticas del dolor y las penalidades causadas por la crisis económica se parecen a las de entonces: en Europa, especialmente en la Europa del Sur como entonces, se ha alzado el fantasma del populismo, de izquierdas o de derechas, y se ha encarnado ya en un país, Grecia

La columna ridícula del día se la gana Antonio Gala. El miércoles, el escritor de Brazatortas (Ciudad Real), presumía de que un socialista le había ofrecido un soborno y que él, intocable, lo había rechazado. Hoy nos cuenta que hace años se enteró de la corrupción de la familia Pujol… pero no dijo ni mu. ¡Menudo escritor!

Creo haber asistido, como invitado, a la boda de una Pujol, en Mérida (México), con un cervecero y el propósito de traer a España su cerveza, muy utilizada allí en botellitas. Fue entonces cuando supe el lío de la fortuna familiar.

Otra pregunta, don Antonio, ¿por qué fue a la boda de un Pujol-Ferrusola, si usted no hace nada gratis?

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído