Italianos y alemanes, dominadores de las televisiones privadas españolas

¿Quiénes manejan los hilos de los grupos privados más potentes de la pequeña pantalla?

Entre el Grupo Antena 3 y Mediaset España acaparan el 85% de la inversión publicitaria

¿Quiénes manejan los hilos de los grupos privados más potentes de la pequeña pantalla?
Maurizio Carlotti, Paolo Vasile y Carlos Slim. PD

¿Quién maneja los hilos de las cadenas de televisión privadas en España? ¿Quién está detrás de los contenidos que dominan nuestros televisores? ¿Quién decide la gestión de las empresas audiovisuales y de sus trabajadores? ¿Quién recibe el grueso de los ingresos publicitarios? La respuesta se encuentra más allá de nuestras fronteras. Apenas son cuatro los canales que emiten en la Televisión Digital Terrestre (TDT) que se pueden considerar ajenos al capital extranjero. Y en el caso de Intereconomía TV, el accionariado y el control de sus contenidos es 100% español, según cuenta La Gaceta en su edición del 12 de marzo de 2012 –Italianos y alemanes dominan la televisión privada en España-.

Los otros 20 canales que operan en TDT están en manos extranjeras, especialmente de italianos y alemanes. Mediaset (Telecinco, Cuatro, La Siete, FDF, Divinity, Energy, Boing y La Tienda en Casa) está controlado por el polémico ex primer ministro de Italia Silvio Berlusconi (posee el 41,5%), que tiene en Paolo Vasile y Giusseppe Tringali, consejeros delegados del grupo, sus hombres de confianza. En su accionariado añade, además, a la estadounidense Tweedy Browne (4,4%) y a Prisa -participada por el fondo norteamericano Liberty, la japonesa Daiwa, el banco francés BNP Paribas o Inmobiliaria Carso, propiedad del hombre más rico del mundo según la revista Forbes, el mexicano Carlos Slim-, dueños a su vez del diario El País.

El Grupo Antena 3, que tras la fusión con La Sexta controlará Antena 3, Nova, Nitro, Neox, La Sexta, La Sexta 2, La Sexta 3 y el canal de pago Gol TV, tiene en Planeta De Agostini, surgida de la alianza entre la editorial española Planeta y la italiana De Agostini, su primer accionista, con el 44,5% del capital social. Su presidente es José Manuel Lara Bosch, aunque desde 2003 es el veneciano Mauricio Carlotti, a quien Berlusconi envió a España a principios de los noventa para dirigir Telecinco, el máximo responsable de los contenidos de la cadena de San Sebastián de los Reyes.

En el accionariado de Antena 3, que controla, entre otros, el diario La Razón, también aparece, con el 20,5%, la alemana UFA Film (antigua RTL Group) y el fondo de inversión radicado en Bermudas Fidelity International Limited (1,87%). Tras la integración con las televisiones del grupo de Jaume Roures, prevista para el primer semestre del año, Planeta De Agostini tendrá el 41,7%; UFA Film, el 19,2%, y La Sexta, que cuenta en su capital con la mexicana Televisa, el 7%.

85% DE LA PUBLICIDAD

Mediaset y el Grupo Antena 3 son las dos firmas más grandes de la televisión española. Entre ambas suman (lo harán tras la fusión de Antena 3 y La Sexta) 16 canales -ocho cada una- que en febrero acapararon el 52,1% de la audiencia (27,5% y 24,6%, respectivamente), según Barlovento. Es decir, más de la mitad de los espectadores siguió alguno de estos canales controlados por extranjeros no sólo en el capital, sino también en su programación. Una cifra que, además, se dispara hasta el 85% en ingresos publicitarios, limitando las oportunidades de otros grupos mediáticos españoles.

La Ley de Televisión Privada de 1988 dictaba que la televisión en España es un «servicio público esencial» cuya titularidad corresponde al Estado, que es el que regula la «gestión indirecta» de los operadores privados a través de un concurso público de licencias. No obstante, esta norma, después de sufrir varios cambios a lo largo de sus más de 20 años en vigor, quedó derogada en 2010 tras la aprobación de la nueva Ley de la Comunicación Audiovisual.

Esta normativa supuso el colofón a los decretazos que el entonces ministro de Industria, Miguel Sebastián, promulgó en 2009 y que dieron una vuelta al panorama televisivo español, otorgando un protagonismo aún mayor a las empresas extranjeras. Aquel año, el Gobierno eliminó el límite del 5% de propiedad en más de un operador y lo sustituyó por el de no superar el 27% de share. De este modo, favoreció la adquisición de Cuatro por Mediaset y de La Sexta por Antena 3, con lo que limitó la competencia en el sector. En la misma operación, además de Cuatro, Mediaset compró el 22% de Digital Plus a Prisa, que, como contrapartida, entró en su accionariado (en la actualidad tiene el 17,3% del capital social).

Precisamente, el grupo de comunicación creado hace 40 años por el fallecido Jesús de Polanco dio entrada en su accionariado en 2010 al fondo de inversión estadounidense Liberty Acquisition Holding, controlado por Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin. La familia Polanco, hasta entonces primera accionista, cedió esta posición en favor de la entidad yankee, que ha entrado de lleno en la gestión de la empresa. En el escenario audiovisual, el grupo posee Prisa TV (antigua Sogecable), que engloba a Canal + y a otros canales temáticos que emiten en cable o ADSL.

Dentro de la TDT también opera Veo Televisión, que abarca a Marca TV, Discovery Max, 13 TV y el canal de pago AXN (las frecuencias de estos dos últimos canales están alquiladas). La empresa es propiedad de Unidad Editorial (Unedisa), editora de El Mundo, Marca y Expansión, entre otros, y que está controlada en un 96,3% por la italiana RCS MediaGroup.

Mediaset, Grupo Antena 3 y Veo Televisión suman, por tanto, 20 de los 24 canales privados que operan en la TDT española. Las decisiones estratégicas de estos grupos y los contenidos que emiten sus cadenas están dominados por los intereses de grandes entidades extranjeras que, en consecuencia, van más allá de los de España o sus espectadores.

Especialmente relevante es la influencia del exterior en la parrilla de estas cadenas, sometidas a una forma de hacer televisión desconocida en nuestro país hasta el desembarco de estos grupos. El ejemplo más directo es Telecinco y toda su estirpe. Desde Italia han llegado programas de citas como Mujeres y hombres y viceversa, así como los espacios dedicados al corazón (Aquí hay tomate) y los denominados talk shows, es decir, Sálvame Deluxe y sus diferentes versiones. Todos ellos tienen su origen en el imperio de Berlusconi y la tendencia a la italianización televisiva es cada vez mayor, pese a episodios como el de La noria y de que la cadena de Fuencarral sea una de las más rechazadas.

Y es que a Telecinco esta fórmula le funciona (es líder de audiencia entre las privadas) y no prevé cambiarla. Por ello, Vasile no ha tenido reparo en trasladarla a Cuatro, absorbida en noviembre de 2010. Desde entonces, la antigua cadena de Sogecable ha visto cómo sus contenidos se tornaban hacia el sensacionalismo. Si antes se apostaba por series de calidad como House; realities sanos como FAMA, ¡a bailar! y programas de autoayuda como Supernanny, ahora dominan su programación formatos como Diario de, Me cambio de familia, Hijos de papá, ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o Sex Academy.

Mientras, Antena 3, que hasta hace un año se disputaba la audiencia de la Prensa rosa y los realities con Telecinco, ha emprendido una estrategia para convertirse en «la televisión blanca y familiar». Han mantenido los telefilmes los fines de semana y las telenovelas, pero también han estrenado concursos como Atrapa un millón o Tu cara me suena, que han sido un éxito de audiencias. Sin embargo, en el mismo año, el grupo ha aprobado la fusión con La Sexta, plagada de programas sensacionalistas como Princesas de barrio, Mujeres ricas o Crímenes imperfectos. Aunque tras la fusión los directivos aseguraron que «ambas cadenas seguirán con líneas independientes», es pronto para saber cómo influirán estas acciones en los contenidos del futuro.

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Autor

Irene Perezagua

Ejecutiva de cuentas en Interprofit. Fue redactora de Periodista Digital entre 2011 y 2013

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