El periodista se ‘lanzó a la piscina’ y se la encontró sin agua ante una pandemia que ya roza las 600 muertes en el territorio español

El brillante ‘análisis’ de Fernando Berlín y Ferreras sobre el coronavirus hace semanas: «En abril se nos habrá olvidado»

Fernando Berlín se suma a la lista de comunicadores y políticos que minimizó el peligro del coronavirus y se convirtió en uno de los ‘cómplices’ de su propagación. El tertuliano, sin tener datos científicos, se paró en febrero de 2020 delante de las cámaras del programa ‘Al Rojo Vivo’ de laSexta y afirmó que: «los liberales no se han dado cuenta de que el alarmismo tiene consecuencias muy graves. Esto va a ser una enfermedad que en abril se nos habrá olvidado».

A pesar de que dichas alarmas se pudieron traducir en un plan de actuación que impidiera la rápida expansión del coronavirus en España, figuras como Fernando Berlín fomentaron una opinión pública de despreocupación que ha desencadenado, hasta el día de hoy, en una enfermedad que afecta a casi 14.000 personas y se ha cobrado la vida de 600 pacientes de COVID-19.

Lejos de establecer un contrapeso de sus argumentos, Antonio García-Ferreras aplaudió la afirmación de Berlín con un peligroso: “No hay una razón médico sanitaria. El miedo es poderoso”. Un mensaje que se popularizó en las cadenas de televisión en boca de otras figuras públicas como son Jordi Évole, Ana Pastor, Julia Otero, Risto Mejide, Ignacio Escolar, Susanna Griso, Antonio Maestre, etc. ¿El resultado? Una población que, lejos de actuar, veía al coronavirus como una gripe más que, quizá, sólo afectaría a un par de ‘abuelitos’ con patologías previas.

Con la opinión pública adormecida ante la actual pandemia, el gobierno del PSOE y de Podemos terminó de poner la ‘cereza’ al pastel: convocar a la manifestación del 8 de marzo (para conmemorar el Día Internacional de la Mujer) y retrasar exageradamente la implementación de medidas sanitarias urgentes como fueron el estado de alarma, cierre de fronteras y aislamiento de la población.

Teorías conspiratorias de la izquierda

A pesar de que Pedro Sánchez afirmó que se podrían realizar errores que se analizarán posteriormente a la salida de la crisis sanitaria del coronavirus, el principal reclamo de los españoles es que se negaron las evidencias y advertencias internacionales que cayeron sobre España. Esas que hicieron que se cancelase el Mobile World Congress de Barcelona mientras que ministros como Carmen Calvo, Nadia Calviño, Salvador Illa o Irene Montero atribuían todos los acontecimientos a una campaña del miedo fabricada en los laboratorios de la derecha.

Una línea que, justamente, fue la que analizó Fernando Berlín, quien veía que detrás de las señales de peligro por el coronavirus estaba la ‘mano negra’ de los “liberales”. De ahí que ahora figuras públicas como el diputado de Vox, Hermann Tertsch, le dedique unas palabras a su brillante análisis del coronavirus: “Fernando Berlín, campeón del progresismo, socialismo, feminismo y podemismo, en LaSexta: ‘El coronavirus es una enfermedad que en abril se nos habrá olvidado’”.

Oídos sordos

Nadia Calviño, la vicepresidenta económica del Gobierno, hizo caso omiso a los informes de sus técnicos que alertaban con semanas de antelación sobre la que se avecinaba en España como consecuencia de la expansión del coronavirus. A pesar de que en los informes aparecían los términos como «volatilidad», «temor», «impacto en la economía mundial» e «incertidumbre», los socialistas se cruzaron de manos a la espera de que fuera un ataque ‘liberal’. Como publicó Carlos Cuesta en Okdiario, este 14 de marzo de 2020, Calviño aseguró que el impacto económico por el avance del virus en España sería «poco significativo» y, en todo  caso, «transitorio» y de «corta duración».

Desde luego, la capacidad predictiva de la vicepresidenta tercera es de nota, porque las consecuencias económicas que la pandemia va a provocar en la economía española van a ser tremendas: subida brusca del paro y pérdida drástica del crecimiento.

Calviño minimizó los efectos del coronavirus y, en consecuencia, no se adoptó medida alguna encaminada a paliar el daño. Y eso que Bruselas, el FMI y la OCDE  solicitaron la aplicación de medidas urgentes y de impacto para no volver a situaciones similares a las de 2008. Por decirlo más claro, pese a que las advertencias le vinieron desde dentro y desde fuera, Calviño decidió ponerse de canto a la espera que el coronavirus pasara como una simple tormenta de verano.

Ahora se está conociendo que, desde hace dos meses, ya se sabía que ante una crisis sanitaria de esa magnitud los hospitales iban a colapsar, que no habría camas ni respiradores suficientes para todos los infectados, que los sanitarios enfermarían y habría que tener previsto cómo sustituirlos, que se agotarían las mascarillas, los guantes y los desinfectantes, que morirían miles de ancianos con patologías respiratorias preexistentes, pero también muchos jóvenes sanos. ¿Se tomaron medidas?, para nada… era solo un ataque ‘liberal’ para un Gobierno y unos comunicadores que para no inquietar al PSOE y a Podemos han puesto en juego la vida de millones de personas.

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Autor

José Antonio Puglisi

Periodista italovenezolano especializado en economía y periodismo de investigación.

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